“Me daban quesos vencidos para los sándwiches”

denuncia meriendas saludables

Claudia Sansogne fue hasta hace poco una de las encargadas de realizar y distribuir las viandas del programa “Desayunos y meriendas universalizadas”, expuso varias irregularidades que experimentó durante su trabajo.

La vecina, Claudia Sansogne, participó anoche de la banca abierta del Concejo Deliberante junto a su colega Pablo Ghiacci. Allí contó a los concejales las tareas que realizaba para cientos de chicos de Chacabuco.

“Yo ingreso a este programa luego de que se produjo una anomalía con otro proveedor, el tema de una camioneta con alimentos expuestos. Yo había presentado una semana antes una carpeta con mis antecedentes, soy profesional gastronómico y presenté todo al concejo escolar en una carpeta.

A la semana siguiente me llama la señora (Juana) Penuto preguntándome si me interesaría tomar la escuela 1, que había sido una escuela con conflictos. Me dijo que si me interesaba me iba a presentar a los proveedores de las materias primas. Entonces a los pocos días me presentan al señor (Andrés) Fernandez, me explican que tengo que comprar termos, tupper y demás. Les digo que sí y el día lunes empiezo el servicio en la escuela 1 y respetaba todo tal cual me pidieron”, relató.


“Cada desvío que yo notaba en la calidad o cantidad, lo elevaba al concejo, directamente a Juana Penuto, a quien por ejemplo le decía que llegaban bananas en mal estado y entonces yo no quería entregar esa mercadería y salía yo misma a comprar bananas. Me daban quesos vencidos para los sándwiches. Llamaba a mi proveedor y compraba queso yo misma porque en ese estado no lo quería entregar, porque estamos hablando de niños”, denunció luego.


“Entonces acá tenemos un desvío de la calidad. A posterior de esto, termina el primer trimestre de la licitación y se va a abrir la otra. Yo me comunico con el señor Fernandez para ver que íbamos a hacer en la próxima licitación. Él me dice, mira ahora somos tres los que vamos a decidir, y les podemos pagar 1,50 pesos. Teníamos que facturar, pagar la logística, pagar los servicios y nuestro trabajo. De esa manera, no nos quedaban ni 50 centavos por niño, trabajando 10 horas por día. A lo que le digo que no, que a mí eso no me servía. Me acerco a hablarlo con Penuto y me dice si no me quería presentar a licitación. Evalúo los costos y todas las condiciones y me animo a hacerlo, licito la escuela 1, a la que yo ya le daba el servicio. Bromatología reviso mi lugar y concretó que estaba óptimo. Luego, algo muy curioso, es que yo me entero de la licitación por Pablo Ghiacci y no como dice la ley, que tiene que ser algo público. Me presento a licitación como corresponde y en el horario en el cual tenía que saberse ya quien la había obtenido, le mando un mensaje a Penuto, quien me dice que todavía no se sabía, cuando en realidad yo ya se sabía quiénes la habían obtenido.

Entonces en esta ocasión, no hay solo vicios en cuanto al control del programa, en cuanto a cantidades, que quedan en el camino, sabemos que hay leche facturada que no se les ha entregado a los niños, entre otros desvíos o irregularidades.

Yo mande un comunicado para impugnar la licitación, pero todavía no tengo respuesta y mientras tanto el servicio se sigue haciendo y siguen lucrando con el mismo”, dijo.

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