Luego de una tensa vigilia que se extendió por casi nueve meses y la incertidumbre que generó la declaración de quiebra, la ciudad de Suipacha recibió finalmente la noticia que tanto esperaba. En una conferencia de prensa frente a las puertas de la usina láctea, se confirmó que la planta tiene un nuevo operador y volverá a ponerse en marcha próximamente.
A las 18:00 horas de ayer, el escenario del histórico acampe obrero se transformó en el epicentro de un anuncio oficial. El intendente municipal de Suipacha, Juan Luis Mancini, junto a representantes del gremio ATILRA, comunicaron a los trabajadores y a la comunidad que el juzgado interviniente autorizó el alquiler de la unidad productiva. De los tres oferentes que inicialmente se presentaron tras el proceso de quiebra, solo uno cumplimentó los requisitos necesarios para hacerse cargo de la explotación de la fábrica.
Si bien el alivio es generalizado, la vuelta a la producción no será inmediata, ya que requiere una etapa previa de puesta a punto. Según se informó, se proyecta la reincorporación de entre 25 y 30 empleados en una primera etapa, una vez que finalicen las tareas de acondicionamiento y se obtengan las correspondientes habilitaciones administrativas y sanitarias.
“Es un día de alivio para las familias que sostuvieron la vigilia durante estos meses. La prioridad siempre fue defender la fuente de trabajo y hoy damos el primer paso firme hacia la normalización”, expresaron desde el entorno gremial durante la conferencia realizada en el lugar del acampe.
La quiebra de la empresa había dejado un vacío productivo en la zona y una profunda preocupación en el sector lácteo local. Tras casi nueve meses de guardia ininterrumpida frente a la fábrica, los trabajadores recibieron la confirmación del alquiler como una victoria de la perseverancia. Se espera que, en los próximos meses, la usina recupere su ritmo habitual, devolviendo el dinamismo económico a esta zona clave de la cuenca lechera bonaerense.