OPINIÓN

La revolución de mayo y su vigencia actual

Columna de opinión del Dr. Nelson Coronel.

Si no hubiera sido en 1810, podría haber sido en otro momento. Porque no es por casualidad que, justamente, en 1810, movimientos semejantes ocurrieron en Chile y Venezuela. Es decir, que las condiciones objetivas y subjetivas estaban maduras para una separación de las colonias españolas. Se dieron momentos muy particulares.

La noticia de la ocupación de casi toda España por Napoleón y la difusión de las ideas de la revolución francesa es el hecho de que los criollos tuvieran batallones y regimientos bien armados que pudieran sostener la posición de los patriotas al margen de otras circunstancias. Además, hay que considerar el fracaso de España para convertirse en metrópoli, ya que no tenía los productos o mercaderías que se necesitaban aquí. Había sido sustituida por Gran Bretaña, y su fracaso para ser una potencia militar. En las invasiones inglesas, España no nos ayudó y nos arreglamos solos, y su fracaso dinástico por la abdicación de Carlos cuarto, y después Fernando séptimo, monarca retrógrado, y la toma de poder por los Bonaparte. Es decir, que se daban muchas coincidencias para un mismo objetivo.

Para analizar, el 25 de mayo de 1810, sin incurrir en las clásicas enseñanzas escolares, lluvia, paraguas, frases como, el pueblo quiere saber de qué se trata, entre otras, que han llevado al acartonamiento de hombres y de historia. Es bueno poner de relieve algunas falsedades de la historia oficial mitrista. Primero, no fue la gente decente, la minoría acaudalada, la que hizo la revolución. Quienes decidieron el triunfo fueron los chisperos, es decir, los agitadores y activistas ya en esa época existían, que eran alrededor de 600 infernales liderados por Domingo French, cartero. El empleado estatal Antonio Luis Berutti, y el gráfico Agustín Donato, de quien la historia no se acuerda. Además de Belgrano, Moreno, Castelli, que fue el orador de la revolución.

Segundo, no fue el debate amable del 22 de mayo lo que condujo al triunfo, sino a la irrupción menos cordial de esos 600 en la sala de deliberaciones del cabildo, con puñales y pistolas, obligando a los cabildantes a reconocer a la Primera Junta. Tercero, no fue el comercio libre de 1809 la causa de la rebelión, sino el derecho del pueblo a gobernarse por sí mismo. Cuarto, no fue un movimiento porteño, sino una parte de una revolución indo-hispano-americana, como decíamos al principio. Por ello, no se originó en el odio a España y en el amor a Inglaterra, como sugiere la historia oficial, sino en el repudio al monarquismo.

La patria nació como un movimiento popular, transformador, integrado a la revolución indo-latino-americana. Y para concluir con la injusticia social y la explotación ejercida por las minorías que impedían el progreso histórico. La historia se repite porque, a tantos años de esa fecha, hoy, en nuestra patria, con el neoliberalismo, vuelve a ser colonia, no ya de España, sino del imperialismo yanqui. Seguramente, el pueblo movilizado, organizado y con un programa revolucionario, protagonizará un nuevo 25 de mayo y un 17 de octubre. Viva la patria.

Ateneo Arturo Jaureche, Manuel Ugarte.

Comentarios