“Yo me considero una artista que no hace obra para vender. A mí no me gusta hacer obras a pedido”, expresó Minchilli, al explicar que su proceso creativo está guiado por una necesidad artística y no por las exigencias del mercado.
En ese sentido, señaló que disfruta cuando una persona se enamora de una de sus obras ya terminadas y decide adquirirla. “Me gusta que la gente venga y me diga: ‘Agustina, te quiero comprar un cuadro. Me encantó ese que vi, listo, me lo llevo'”, comentó.
Sin embargo, remarcó que no comparte la lógica de producir obras en serie con fines exclusivamente comerciales. “No me gusta pintar para vender, meterme en el mercado, reproducir un millón de veces la misma obra para que la compre un montón de gente. No estoy a favor de eso”, afirmó.
Pese a esa postura, Minchilli reconoció que la situación económica actual la llevó a tomar una decisión distinta. “Dada la situación económica y como está todo, tengo que poner en venta lo que tengo”, concluyó, reflejando las dificultades que también atraviesa el sector artístico independiente.
En ese sentido explicó que tiene obras a la venta en Pinamar, digitales en Perú y en Chacabuco