LLEGÓ DE LA QUINTA DE BONINI

La palmera de la plaza San Martín que sobrevivió a un trasplante

El ejemplar fue trasladado cuando tenía 93 años.

En un sector de la plaza San Martín cercano al Monumento y a una de las veredas centrales hay una palmera que hace más de dos décadas, cuando tenía 93 años, pudo sobreponerse a un trasplante que la trajo de la zona de quintas hasta el centro de la ciudad.

El ejemplar había transcurrido su larga vida en la quinta de la familia Bonini y en el año 2004 su futuro estaba amenazado, pues se hallaba en un área en la que iba a abrirse una calle.

Ante esto, y luego de barajarse distintas alternativas, un día surgió la idea de salvarla del desmonte y trasladarla a un sector de la plaza principal donde, a pocos metros, había un ejemplar femenino de la misma especie, lo cual podría ayudarla a resurgir.

Los impulsores de la operación fueron el funcionario municipal Rodolfo Bertinatto y Santos Bonini, integrante de la familia propietaria de esta quinta, donde desde el año 1878 se encuentra el vivero El Capataz.

La ejecución del traslado requirió de una gran planificación, debido al peso y el tamaño de la planta, así como a los cuidados que había que tener debido a su edad. Por ello, se requirió de una gran colaboración comunitaria. Bertinatto mencionó especialmente la ayuda brindada por Roberto Reynoso, que fue el encargado de toda la logística, y la Cooperativa Eléctrica de Chacabuco, que facilitó sus equipos para concretar la mudanza y la colocación del ejemplar en su nuevo hábitat.

Durante el trasplante también hubo presencia de integrantes del área de Medio Ambiente de la Municipalidad. Bertinatto -que aportó fotos de aquel momento- recordó que, además, entre los presentes se hallaba el escribano Jorge Zabaleta.

Una vez concretado el trasplante, el siguiente interrogante era si el ejemplar lograría sobrevivir a semejante cambio. Así, en las semanas y meses siguientes muchos de quienes transitaban por la plaza San Martín solían detenerse a observar si en la copa de la planta emergía alguna palma nueva.

Una publicación del Grupo Los Robles de Chacabuco, del Garden Club Argentino, dio cuenta del caso y señaló que en un principio el pesimismo era generalizado y llevó cinco años convencerse de que la palmera había reverdecido y, así, sobrevivido a un trasplante que aún hoy está en la memoria de muchos vecinos.

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