En el ámbito municipal se viene analizando desde hace varios meses la cesión del edificio del Centro Universitario a la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), lo cual es considerado un paso ineludible para que el Aula Chacabuco pueda convertirse en Facultad Regional. Actualmente, se está a la espera de la respuesta a una consulta técnica realizada a la Universidad.
Para que el Aula Chacabuco pueda ser Facultad Regional deben cumplirse varios requisitos. Uno de ellos es la cantidad de carreras y de alumnos que tiene, en lo cual no hay inconvenientes. Otro es que la unidad académica funcione en inmuebles propios. Por ello es que hace ya un tiempo comenzó a evaluarse cederle a la UTN la propiedad del edificio de avenida Solís y Olavarría, cuya planta baja es ocupada desde su inauguración por el Aula local.
Donación con cargo
La cesión se haría bajo la figura jurídica de una donación con cargo, lo cual implicaría que la futura Facultad Regional estará obligada a utilizar el edificio exclusivamente para el dictado de clases, quedando estrictamente prohibido cambiar su destino o venderlo. Asimismo, el marco legal prevé una cláusula de reversión que establece que si por alguna razón la Universidad dejara de funcionar en ese espacio, la propiedad será devuelta de forma automática al Municipio.
Por otra parte, si esta donación se concretara, debería suscribirse un convenio por el cual la Facultad le cedería a la Municipalidad el uso del primer piso del edificio, donde se dictan materias del CBC y de carreras de las universidades de Buenos Aires (UBA) y de Hurlingham, aparte de ser la sede del Centro de Altos Estudios.
Parcela única
Lo sucedido últimamente es que cuando en la Municipalidad comenzaron a trabajar en la elaboración del proyecto de ordenanza para la donación se encontraron con que en la manzana en la que se halla el Centro Universitario hay una serie de propiedades pertenecientes al Municipio que no están subdivididas. Concretamente, tanto el sector donde se encuentra el Centro, como la Estación de Colectivos y su plaza lindera y el Polideportivo -donde antiguamente estaba el Corralón- figuran como una parcela única.
Ante esto, se explicó, una alternativa sería realizar el traspaso bajo la figura de una “parte indivisa” y se le consultó a la UTN si esto no obstaculizaría la creación de la Facultad Regional, dados las exigencias que plantean organismos como la Coneau (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria). Ahora se aguarda la respuesta. En caso de ser afirmativa, la donación con cargo deberá ser aprobada por el Concejo Deliberante a través de una mayoría especial, lo que significa que debe tener el voto favorable de al menos 12 de los 18 integrantes del cuerpo.
La puesta en funcionamiento de la Facultad
Si esto pasara y la donación se concreta, el tema de la creación de la Facultad pasará a la órbita de la institución educativa, más precisamente al Consejo Superior de la UTN, que debe verificar que se cumplan los requisitos exigidos. Posteriormente, el tema debe ser tratado en el ámbito de la Asamblea Universitaria.
Si estos pasos se cumplen favorablemente, comenzará a trabajarse en la puesta en funcionamiento de la Facultad Regional, lo cual requiere de varios meses ya que, entre otras cosas, debe llamarse a concursos públicos para formalizar el claustro docente y organizar los padrones de estudiantes, graduados y no docentes. Cuando todo este proceso se encuentre finalizado, el paso siguiente será la designación de las autoridades de la Facultad.