El pueblo brasileño eligió. Lula da Silva fue reelecto para un cuarto mandato, en una elección muy ajustada. Corresponde respetar la decisión soberana del pueblo brasileño, que además es uno de nuestros principales socios comerciales.
Nuestras diferencias con el modelo político y económico que representa Lula son conocidas, y no cambian por el resultado. Pero las relaciones entre países se sostienen en los intereses de largo plazo, más allá de quién gobierne. Brasil es el principal destino de nuestras exportaciones industriales y un comprador clave de trigo y otros productos del agro. En una ciudad productiva como Chacabuco, donde el trabajo depende del campo, la industria y el transporte, lo que pasa en Brasil se siente de inmediato.
En nuestro país debemos mirar hacia adelante. No podemos volver a un modelo que ya fracasó, que durante años frenó la producción, castigó a quienes invierten y generan trabajo. Necesitamos sostener el rumbo económico y lograr que el esfuerzo que vienen haciendo los argentinos, se traduzca es más crecimiento y mejoras para la gente.
Confío en que el Gobierno nacional sabrá defender los intereses argentinos con firmeza y pragmatismo, como viene haciendo en su agenda de apertura y ordenamiento de la economía. En ese camino, mantener un vínculo funcional con Brasil es una herramienta más para que nuestras empresas exporten, inviertan y generen empleo.
Hay una agenda concreta que nos conviene a ambos países: agilizar el comercio, mejorar la logística y el transporte de cargas, y avanzar en un Mercosur más flexible y competitivo. Ahí es donde debemos poner el foco.
Desde Chacabuco vamos a seguir trabajando para que quienes producen y trabajan tengan reglas claras y previsibilidad. Esa es nuestra manera de defender el interés nacional.