“AGRADEZCO QUE HAYAN CONFIADO EN MI TRABAJO”

José Giannone, testigo y protagonista de los 34 años de historia de los Juegos Bonaerenses

“Siento un gran orgullo de ser parte de esta historia”, dice este trabajador de la Dirección de Deportes que además de haber visto el surgimiento de estas competencias tiene mucho que ver en que Chacabuco pueda participar de ellas todos los años.

Desde su lugar en el área administrativa de la Dirección de Deportes de Chacabuco, José Giannone fue testigo y partícipe, 34 años atrás, del nacimiento de los que inicialmente se llamaron Torneos Juveniles Bonaerenses, así como de las transformaciones y el crecimiento que tuvieron estas competencias a través del tiempo. “Siento un gran orgullo de ser parte de esta historia”, expresa el trabajador municipal a Chacabuco en Red, al hacer una retrospectiva de mucho de lo sucedido en estas más de tres décadas a pocas horas de la finalización de los hoy denominados Juegos Bonaerenses.

Gianonne ingresó a trabajar en el Municipio en 1990 y el nacimiento de los Torneos Juveniles lo encontró, dos años después, trabajando en el área de Deportes, que en aquel entonces tenía como director al profesor Darío Minetti, al cual recuerda con mucha estima. “Es una gran persona”, expresa José.

Planillas de papel y viajes a Europa

En los primeros años los Torneos -que siempre tuvieron disciplinas deportivas y artísticas- sólo tenían participación de estudiantes y la inscripción como la organización de los equipos o los jugadores individuales se manejaba mucho a través de las escuelas. De hecho, las eliminatorias para definir los clasificados en la instancia local solían ser competencias intercolegiales. Además, las comunicaciones por Internet no existían, por lo que las planillas de los inscriptos debían ser llevadas personalmente a La Plata.

El interés en los Torneos se fue despertando con el paso de los años. “Al principio costó un poco. Nada que ver con lo que pasa ahora, que hubo como una explosión”, dice José, y señala que para darle un incentivo mayor a los participantes quienes conseguían la medalla de oro en Mar del Plata recibían como premio un viaje a Europa.

En los años siguientes se incorporaron categorías libres, federadas y no federadas. Además, se sumó la participación de mayores de 60 años, por lo que las competencias pasaron a llamarse Torneos Juveniles y Abuelos Bonaerenses. También se fueron sumando disciplinas y categorías para las personas con discapacidad.

Giannone cuenta que en un comienzo los abuelos que clasificaban a la final tenían la posibilidad de viajar a Mar del Plata con un acompañante. “Hoy la organización de los Torneos no da esa posibilidad, pero el Municipio lo mantiene”, dice.

“Se fueron agregando muchos deportes”

Los Torneos tuvieron desde siempre la etapa local, para seleccionar a los ganadores de cada Municipio, y la regional, de la que surgen los clasificados a las finales. Asimismo, para algunas disciplinas se incorporó la etapa interregional. Esta instancia había sido eliminada años atrás, pero se reimpuso recientemente.

“También se fueron agregando muchos deportes, últimamente los deportes federados, como tiro, skate, judo y taekwondo, igual que los juegos electrónicos”, dice.

Giannone cuenta que las finales fueron siempre en Mar del Plata, salvo algún año de comienzos de siglo, cuando debido a la situación económica se hicieron en La Plata. En esa ocasión, los representantes de cada disciplina viajaban a la capital provincial y en un solo día se definía todo. A su vez, en el año 2020, debido a la pandemia, no hubo competencias, salvo en algunas disciplinas que pudieron desarrollarse a través de formatos digitales. Además, en las primeras ediciones la permanencia en Mar del Plata era por más de una semana.

“Ocho colectivos completos”

Luego de las primeras ediciones, en que había menos participación, las delegaciones de Chacabuco que viajaban a Mar del Plata fueron creciendo. José recuerda que hubo años de la década de los ‘90, siendo director municipal de Deportes el profesor Marcelo Dicundo, en los que el contingente sumaba casi 400 personas. “Un año tuvimos ocho colectivos completos”, señala.

En estos 34 años transcurridos, Giannone ha visto muchos cambios en este programa provincial.

“He visto cambios para arriba y para abajo, con deportes que se ponían y sacaban. Hoy por hoy los Juegos tienen 30 disciplinas deportivas, y en el caso de Juveniles cada disciplina está dividida en las categorías Sub-14, Sub-16 y Sub-18, y en masculinos y femeninos. O sea, dentro de un deporte hay un abanico grande de categorías y la división de los participantes por sexo”, explica.

Para el personal de las áreas municipales que tienen que ver con los Juegos, el trabajo comienza allá por abril, cuando se abre la inscripción a las competencias. De hecho, afirma José, la inscripción en sí misma es muy trabajosa, porque si bien los participantes se pueden registrar por Internet la mayoría tiene la costumbre de ir a buscar las fichas para anotarse a la Dirección de Deportes o a la Casa de la Cultura y luego quienes se desempeñan en esas dependencias deben abocarse a digitalizar los datos.

Una vez finalizada la etapa de inscripción, hay que organizar la etapa local de las competencias.

“Eso significa conseguir canchas y árbitros y programar las fechas. Después viene la etapa regional, que se hace en distintas ciudades según las disciplinas. La complicación más grande en esta etapa es la contratación de transportes para viajar. Durante esta etapa se recorren muchos kilómetros. De hecho, este año tuvimos como 60 viajes en dos meses”, relata.

Cuando se superan las instancias regionales y ya están definidos los clasificados a las finales, comienza el trabajo de organizar la logística para ir a Mar del Plata. Esto implica la contratación del transporte para viajar desde Chacabuco, así como del hotel en el que se alojará la delegación y el restaurante en el que recibirá los almuerzos y cenas.

A su vez, en la previa de cada día de competencia se debe coordinar el traslado de los participantes grupales o individuales a los lugares en los que deben competir. Para eso, hay un colectivo que se queda toda la semana en Mar del Plata, así como varias combis. Muchos años, incluso, se cuenta con algún auto de apoyo.

“A través de los Juegos pueden conocer el mar”

Al hacer un balance de todo este tiempo transcurrido, José expresa: “Es como que no me doy cuenta de que pasaron tantos años. Lo que sí siento es un gran orgullo de ser parte de la historia de los Juegos Bonaerenses, al menos en Chacabuco”. Además, destaca la importancia de este programa para el crecimiento personal de muchos de los participantes.

“Estando esos días en Mar del Plata podemos ver a chicos que a lo mejor no salieron nunca del ámbito familiar. Entonces, estar seis días lejos de sus padres es un paso muy importante para ellos. Y eso nosotros lo vemos, como también conocemos muchos casos de chicos o de personas mayores que a través de los Juegos pueden conocer el mar y Mar del Plata”, señala. Por eso, agrega, el programa “está muy bueno” y debería perdurar por mucho tiempo.

En referencia a lo que fue la edición 2026, José destaca la cantidad de medallas obtenidas por la delegación de Chacabuco, pese a que la delegación tuvo menos participantes que en el año anterior.

Giannone cuenta que, ya finalizados los Juegos, el trabajo para quienes se desempeñan en la parte administrativa de la Dirección de Deportes no termina. Por el contrario, pronto se comenzarán a organizar las colonias que funcionarán durante el verano. Además, en diciembre estará la Fiesta del Deporte. Esto se suma a las actividades cotidianas que se realizan en esa área.

Agradecimientos

Finalmente, José deja un mensaje de gratitud.

“Quiero agradecer a las autoridades municipales y de la Dirección de Deportes, porque si bien durante estos años hubo distintas gestiones siempre confiaron en mi trabajo. En ese sentido, agradezco la confianza que me dan hoy el intendente Darío Golía, el secretario general Gustavo Masci y el director de Deportes, Jorge Giménez. También le agradezco a todos los que intervienen en la parte administrativa municipal, que incluye a la Oficina de Compras, la Tesorería y la Contaduría, porque hay todo un engranaje que hace que esto funcione. Todos esos compañeros de trabajo hacen mucho para que todos los años podamos viajar. Y tengo un agradecimiento especial para mi familia, que me hace el aguante para que todos los años yo pueda estar en Mar del Plata”, finaliza Giannone, cuya labor de más de tres décadas ha sido fundamental para que Chacabuco pueda participar todos los años en este programa.

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