DÍA DEL MAESTRO

Teresita Colombo: “Para mí ser maestra sigue siendo la profesión más linda del mundo”

Tras más de 37 años en la docencia, 25 de los cuales los pasó en las aulas de la Escuela N° 12, la maestra jubilada repasa sus comienzos en las escuelas rurales, los cambios en el rol docente y la importancia de educar para formar buenas personas.

A los 17 años y con el título de Maestra Normal Nacional bajo el brazo, Teresita Colombo comenzó un camino que aún hoy, pese a estar jubilada, sigue transitando. Tras una extensa trayectoria que la llevó por escuelas rurales hasta llegar en 1980 en la Escuela N° 12 -donde sigue siendo muy querida, recordada y convocada para participar en distintos actos- hoy mira el pasado con orgullo y, pese a haberse retirado hace más de dos décadas, aún extraña sus años en las aulas.

Igualmente, sigue vinculada con la educación y con la Escuela, entre otras cosas, porque tiene su librería, llamada El Principito, a poco más de una cuadra del establecimiento. En ese lugar Teresita recibió a Chacabuco en Red en el Día del Maestro y contó su historia en la docencia. También dio su opinión sobre la actualidad de la educación y lejos de sumarse a los discursos pesimistas, defiende el rol de la familia, reivindica el valor de la vocación y asegura que, a pesar de los años y las reformas, volvería a elegir exactamente la misma profesión.

“Pertenezco a lo que se llamó la Promoción del Centenario”

“Estuve en la docencia durante 37 años. Pertenezco a lo que se llamó la Promoción del Centenario. Nos recibimos de maestras normales nacionales en el año 1965 en la vieja Escuela Normal que estaba en la calle Almirante Brown. Después, a principios de los ‘70, formé parte de la primera promoción del Profesorado para la Enseñanza Primaria”, señaló, además de recordar que en aquellos tiempos quien egresaba de la Escuela Normal recibía el título de Maestra Normal Nacional.

-¿Empezaste a trabajar enseguida?
-Sí. Empecé en escuelitas de campos y también daba algunas clases particulares. En los primeros años estuve en las escuelas 17 y la 26, de las que tengo recuerdos hermosos, pasé también por la Escuela 1 y el Parroquial hasta que en 1980 conseguí el nombramiento, oh casualidad, porque era el lugar que buscaba, en la Escuela 12. Quería estar ahí porque era la escuela de toda mi familia, la de mis abuelos, mis padres, mis hermanos, mis primos… Ahí estuve desde el año ‘80 hasta que me jubilé después de más de 25 años.

-En tanto tiempo habrás visto cómo cambió la función del docente.
-Vi cambios de generaciones y los cambios educativos. Vi reformas, tras reformas, tras reformas.

“Incluso ahora la sigo extrañando”

-¿En qué cambió la labor del docente?
-La labor del docente siempre fue difícil, pero difícil entre comillas, porque siempre digo que no elegiría otra profesión. Incluso ahora la sigo extrañando después de 60 años de recibida y me da mucha rabia, bronca o no sé cómo decirlo cuando escucho estos comentarios de que la educación está mal. Chicos con problemas tuvimos toda la vida, maestros con problemas también, y sistemas educativos que nos gustaron y que no nos gustaron hubo siempre, porque se reforma una cosa o la otra, o viene un gobierno y cambia esto y viene otro gobierno y cambia aquello. Para mí, el problema está adentro del salón y en la familia, y en que la sociedad cambió mucho, y para mal. O sea, la culpa de estos malos resultados no hay que buscarla en un lugar específico, tenemos que buscarla entre todos, si no, no sirve. Algo hicimos mal de cada lado para que hayamos llegado a esta situación, si no sería imposible, porque uno solo no puede hacer tanto mal. Creo que lo de la familia influye mucho, lo mismo la sociedad, y también el docente, que está cansado porque no hay reconocimiento económico y por otras cosas. Antes la palabra de la maestra era sagrada. Tengo miles de anécdotas de que le decía a un alumno “mirá que voy a llamar a tu mamá”. Y la mamá venía, charlábamos y todo salía bien. Ahora viene la mamá y a lo mejor se pone en contra del maestro. A eso, sinceramente, no le encuentro explicación. Igual, repito, para mí sigue siendo la profesión más linda del mundo y es una lástima que se haya degradado de esta manera.

“Primero quiero formar buenas personas”

-¿Qué tiene que tener un docente para ser bueno?
-Ganas, ganas y ganas. Es algo que te tiene que gustar. Yo también trabajé por un sueldo porque, por supuesto, como cualquier persona tenía que vivir, pero si no te gusta la profesión y no lo hacés porque querés, no sirve. Uno puede arreglar un auto y si se rompe de nuevo lo vuelve a arreglar, pero no es lo mismo en la educación. Si al chico no lo encaminaste bien desde el principio y no hiciste las cosas desde las ganas, el cariño y el decirse “yo a este chico le tengo que dejar algo para que el día de mañana diga ‘pucha, esa señorita me dejó algo que a mí me sirvió para ser mejor persona’”, no sirve. A mí no me importa si el chico va a saber las tablas y va a ser una enciclopedia andante, menos en este momento en el que se aprieta un botón y se encuentra toda la información. Yo primero quiero formar buenas personas. Después, por supuesto, las exigencias en cuanto a normas, a una manera de vivir, al respeto, a cómo me comporto en el grupo, con mis mayores y con mis compañeros, no puede faltar nunca. Pero, como decía, cambió todo mucho. A pesar de todo, para mí sigue siendo la mejor profesión del mundo.

-¿Cómo pensás que influyen las tecnologías, los celulares y todo eso en el proceso de enseñanza y en el aprendizaje?
-Yo no soy muy ducha en eso, pero ojalá en nuestra época hubiéramos tenido muchas más herramientas. Igual, yo sigo extrañando el libro y me parece que al chico le falta volver al libro de papel. Hoy el chico aprieta un botón y tiene todos los resultados y no sabe buscar ni organizarse. En nuestra época era darle todas las posibilidades, como ir a la biblioteca y buscar en tal o cual libro, o darle distintas posibilidades para el mismo tema y después sacar conclusiones. No sé si hoy se sigue así, porque estoy alejada, pero con todas estas tecnologías es mucho más fácil para el chico, porque apretás un botón y ya está. Igualmente, si es bien usado, bienvenido sea todo esto, porque te abre un mundo.

-¿Fuiste profesora de Secundaria también?
-Llegué a trabajar con el Polimodal, que tenía séptimo, octavo y noveno. Mis grados siempre fueron los de los chicos grandes.

“Es una manera de seguir ligada a la gente de la Escuela”

-Y después seguiste vinculada a la educación porque dabas clases particulares y tenés la librería.
-La librería es una manera de seguir ligada al barrio, con la Escuela cerquita, y a la gente de la Escuela, que es lo que me gusta. La librería la abrí cuando todavía trabajaba como docente, y cuando me jubilé pude organizarla un poco mejor.

-¿Y seguís en contacto con la Escuela 12 de alguna manera?
-Sí, gracias a Dios lo lindo que pasa desde siempre es que las escuelas juntan a las promociones que cumplen 25 y 50 años de egresados. Como yo tengo la suerte que el grado en el que di clases siempre fue el séptimo, desde 1980, cuando terminó mi primera promoción de alumnos, siempre estuve en contacto y todos los años nos juntamos en la Escuela. Ahora, en 2030, voy a tener la primera promoción que va a cumplir 50 años de haber sido mis alumnos. Si Dios quiere voy a ir a saludarlos.

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