Nada es casualidad

Nota de opinión del Diputado Provincial, Mauricio Barrientos.

A sólo cinco días de asumir como presidente, Mauricio Macri designa por decreto como jueces de la Corte Suprema, a Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti; medida que tomó autoritariamente, violentando las normas constitucionales y republicanas.

Ante el repudio y rechazo generalizado de diferentes sectores políticos y sociales y hasta de sus propios socios políticos, da “marcha atrás”, por lo que los magistrados recién asumieron oficialmente cuando el Senado emitió su aprobación.

El 3 de mayo de 2017 la Corte Suprema emitió un fallo que otorgaba el beneficio del 2×1 a genocidas condenados por delitos de lesa humanidad.

El fallo del Tribunal Superior genero indignación y despertó la protesta de cientos de miles de argentinos y argentinas, quienes se concentraron el 10 de mayo en todas las plazas del país para repudiar la medida y exigir justicia por las víctimas del terrorismo de Estado.

Esa multitudinaria manifestación será recordada como la de los pañuelos blancos, ya que fue la primera vez que madres y abuelas de Plaza de Mayo autorizan el uso masivo del pañuelo blanco que las identifica.

El reclamo popular logró que el Congreso dictará una ley que prohibiera la aplicación del beneficio del 2×1.

Hoy 4 de diciembre de 2018 la Corte Suprema ratificó que el beneficio del cálculo del 2×1 no es aplicable a penas por delitos de lesa humanidad. La decisión tuvo cuatro votos a favor y uno en contra, la disidencia fue por parte del presidente del tribunal, Carlos Rosenkrantz. El abogado de Clarín elegido por Macri para representarlo en el Máximo Tribunal. Nada es casualidad.

Tampoco fue casualidad cuestionar a los 30.000 detenidos-desaparecidos o intentar convertir en trasladable el feriado del 24 de marzo que conmemora el Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia.

Tal como expresó Taty Almeida, reconocida referente de los derechos humanos “Este es el resultado del pueblo unido, que jamás será vencido. Es lo que hay que seguir haciendo, tomando la calle, poniendo el cuerpo”.

Es importante reconocer la importancia del fallo emitido por la Corte, pero se vuelve fundamental reconocer y celebrar la decisión de la enorme mayoría de defender los derechos conquistados y negarse a permitir lo que más de asemejaba a una reedición de la amnistía que pregonaban las leyes de Obediencia debida y Punto final.