MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA

Memoria | A 48 años de la desaparición forzada de los chacabuquenses María del Carmen Pregal y Roberto “Batata” Carnaghi

A casi cinco décadas del horror.

En una fecha que convoca a la reflexión y a la memoria colectiva de nuestra comunidad, hoy se cumplen 48 años de la desaparición forzada de María del Carmen Pregal y Roberto “Batata” Carnaghi, dos jóvenes oriundos de Chacabuco cuyas vidas fueron truncadas por el terrorismo de Estado durante la última dictadura cívico-militar.

De las calles de Chacabuco a la militancia

Antes de verse obligados a dejar la ciudad por el contexto político de la época, María del Carmen y “Batata” (nacido en nuestra ciudad el 13 de diciembre de 1953) formaron parte activa de la vida social local. Ambos participaron del Coro Municipal y formaron parte del grupo juvenil de la Parroquia San Isidro Labrador, donde realizaban tareas solidarias en los distintos barrios de Chacabuco.

Fue justamente en ese trabajo diario con los vecinos donde fueron forjando una profunda conciencia sobre las injusticias sociales, lo que más tarde los llevó a volcarse a la militancia política en la Juventud Peronista (JP) y, en el caso de Roberto, en la Juventud Universitaria Peronista (JUP).

Tras casarse en la capilla San Ambrosio de Belgrano, se mudaron a la ciudad de La Plata en busca de un proyecto de vida y militancia común. Allí trabajaban y Roberto, con apenas 24 años, estaba muy cerca de recibirse de la carrera de Ciencias Económicas en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), además de integrar activamente el Centro de Estudiantes Universitarios de Chacabuco en La Plata (CEUCH).

Los días del Mundial y el último contacto

Desde el inicio del golpe de Estado de 1976, la pareja mantenía un contacto fluido con sus familiares en Chacabuco mediante llamadas telefónicas y visitas frecuentes, aunque por estrictas razones de seguridad de aquel momento, preferían no brindar la dirección exacta de su residencia en La Plata.

Sin embargo, ese lazo se cortó de forma abrupta en junio de 1978, en los días en que la Argentina clasificaba y disputaba las instancias finales del Mundial de Fútbol. El último contacto registrado fue un llamado telefónico de María del Carmen a su cuñada en Buenos Aires, donde le confirmaba que pronto viajarían para visitarlos.

Aquel encuentro nunca se concretó. A partir de esos días de junio de 1978, las comunicaciones se interrumpieron para siempre y se deduce que fueron secuestrados por las fuerzas represivas.

“En este mundo estamos para hacer algo por los demás”, supo decir alguna vez “Batata” Carnaghi.

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