Historias de pescadores

Columna de Luis Ventimiglia, especial para Chacabuco en Red. Hoy: “Pesca, pasión inexplicable”

La pesca es una pasión que en muchos caso se hereda, en otros como en mi caso no, a mi papá no le gustaba ir a pescar y yo no sé de dónde saque esta pasión que es como el titulo lo dice inexplicable, es  realmente un vicio sano, tiene todo lo que tienen las adicciones (con la salvedad que no hace mal), uno vive esperando el día destinado a ir  pescar, deseándolo, soñándolo, imaginando como va a ser y de repente como ayer domingo trabajos pendientes hacen que no pueda ir  y ¡uh! la abstinencia nos pone mal.

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Lo bueno de esta pasión que siempre se comparte, nunca va uno solo a pescar  siempre se comparte, en mi caso Dios me dio la revancha de al no haberla compartido con papa (si compartía mi pesca, le encantaba que le llevara comer los pejerreyes que yo sacaba) de poder compartirla con mi hijo Enzo y ahora con mi nieto Vicente. En ocasiones con mis hijas y con mis hermanos de la pesca, Raulito, Raúl, Sergio, Carlos a quien conocí pescando es de José C Paz y luego la vida me hizo padrino de su hija (y su mujer madrina de mi hijo), Hernán, Marcelo, Nune, mi yerno Carlitos y algunos otros nuevos amigos que me va dando la pesca.

La Pesca, como toda otra actividad requiere de experiencia, astucia, observación (es muy importante observas la laguna y la actividad en ella para después obtener buenos resultados, aunque no lo crean las lagunas  te dicen dónde y cómo pescar si la observas) y es muy lindo la experiencia que uno va adquiriendo transmitirla a los más jóvenes, como hacer o no tal cosa, donde conviene o no tirar el aparejo o señuelo, con que encarnar para cada especie, que equipo utilizar para disfrutar más la pesca, disfrutar de las devoluciones de los peces que no se va a consumir, etc.

También tiene mucho de ser autodidacta y robador de secretos, uno nunca termina de aprender y nunca es el mejor, siempre debe robar secretos de pescadores amigos y de los que saben más que uno, siempre observar detalles que aunque parezcan mínimos hay veces hacen la diferencia.

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En mi caso y particularmente hablando de la tarucha, mi maestro , el que me dio la mayoría de los consejos sobre esta especie fue Nune Frontera (primo de mi papa) con el cual compartimos junto a Raúl muchísimas pescas de tararira, él me enseñó a usar equipo ultra liviano, con caña de 1,80m, tanza de 0,28 para que el pez tenga oportunidad de escapar me dice siempre, a usar los señuelos (pescar con artificiales hace 30 años cuando comenzó a inculcarnos esa  modalidad era “de locos” según algunos), y hasta me hizo conocer al Sapico Antuña, un periodista escritor que como yo escribía en un diario los viernes(en la nación) volcando sus vivencias y lo que él consideraba mejor para la pesca ,y a quien le gustaba como a nosotros el spinning bien liviano y quien murió en su ley, pescando, resbalo se golpeó con una piedra al caer y al tener el wadder murió ahogado.

En uno de sus libros Sapico daba detalles de la pesca de Taruchas, recomendando siempre pescar a unos 25 o 30 metros de los juncos (siempre metidos en el agua como nos gusta a nosotros), lo primero que recomendaba era tirar pedazos de carnadas a más o menos 4 metros de los juncos, para tentarlas con uña carnada, luego empezar a tirar con boya plop o con señuelos ploppers bien pegado a los juncos, hasta obtener el primer o segundo pique y después si probar con todo el arsenal de señuelos y a disfrutar.

Volviendo a la enseñanza de Nune, también nos hizo fanáticos del fierro que llevamos para posar la caña, el cual clavamos junto a nosotros dentro del agua, hace muchísimo mas fácil el desprender la tarucha del señuelo o del anzuelo para luego devolverla.

A lo largo de estos numerosos años que hace que voy a pescar fui acumulando anécdotas y momentos espectaculares, también muchas acciones solidarias, de nuestro lado hacia otros pescadores y viceversa, los pescadores son muy solidarios cuando alguien tiene un problema, llámese encajarse, quedarse sin nafta, lastimarse, etc.

En fin, como les decía en el título, la pesca es una pasión inexplicable, inigualable, más que eso es una terapia que se comparte.

Espero haberlos no aburrido en este domingo sin pesca y ojalá el próximo articulo sea para contar otra vivencia de pesca.

Abrazo pescador.

 

Luis Osvaldo Ventimiglia

Pescador apasionado

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