Historias de pescadores

Columna semanal de Luis Ventimiglia para Chacabuco en Red.

Aunque no pescamos pensamos siempre en la pesca: Fin de semana de relevamiento suspendido aprovecharemos para hablar de la pesca propiamente dicha.

La pesca deportiva es aquella actividad cuyo objetivo es la recreación y esparcimiento y que, como todo deporte, también necesita el dominio de una o varias técnicas para realizarla, así como de un equipo diseñado especialmente para ello. Inclusive por lo que tengo entendido se han hecho esfuerzos para que este tipo de deporte forme parte del programa de los juegos olímpicos.

Para diferenciarla de la comercial, su principal característica es que los pescadores no buscamos la captura masiva de peces, sino que dedicamos nuestro esfuerzo a obtener las mejores piezas de cada especie.

El objetivo que nos ponemos los pescadores deportivos es conseguir el mejor ejemplar, con las mayores dimensiones y peso, o en su defecto alivianar nuestros equipos para que si los peces que vamos a buscar son pequeños la pelea sea de igual a igual es decir darle posibilidad al pez; pero también divertirse y entrar en contacto con la naturaleza para liberarse de las presiones de los problemas actuales es decir usarla como a veces digo de terapia.

Se considera que la pesca deportiva se originó hace miles de años. Cuentan las leyendas japonesas que, en el primer siglo de la era actual, la emperatriz Zingo elaboró un anzuelo usando una aguja a la que le colocó como cebo algunos granos de arroz y, con un hilo de uno de sus trajes, confeccionó la cuerda para amarrarlo a una larga vara; con él capturó un hermoso ejemplar de trucha en uno de los ríos cercanos.

Existen algunos documentos chinos, más antiguos, que contienen relatos de la pesca como una actividad recreativa. El naturalista latino Claudius Aelianus, en su obra De Natura Animalium describe el uso de moscas para realizar la pesca, una de las técnicas más empleadas por los pescadores deportivos.

La “caña” es el instrumento más aceptado en el mundo para practicar la pesca deportiva, por la ventaja que proporciona al lanzar el anzuelo lo más lejos posible, evitando que el pez pueda percibir nuestra presencia.

A través de los años, las cañas han experimentado una evolución impulsada por la industria que las ha ido modificando, para tratar de obtener mejores resultados y poder venderlas a buenos precios; en ocasiones se llegan a fabricar modelos muy exclusivos y caros. En un principio se confeccionaban utilizando elementos de la propia naturaleza, como el bambú, pero a partir de los años cincuenta se empezaron a construir de fibra de vidrio y otros materiales sintéticos.

Estas fibras sintéticas vinieron a proporcionar a las cañas gran flexibilidad y resistencia; además, su costo fue menor, lo que ayudó a hacer más popular este deporte. En los últimos años han aparecido en el mercado cañas de fibras de carbón que presentan más ventajas pero con un precio más alto que las de fibra.

Una caña de pescar está formada por la “culata”, o mango que es gruesa y lleva un revestimiento en su base para evitar que se resbale de las manos, en ella se coloca el reel  donde se enrolla la línea; la sección “media” es cilíndrica y más o menos flexible, hacia su extremo superior se va haciendo más delgada y lleva los pasahilos por donde corre la línea; la “cabeza” es el extremo final y con la mayor flexibilidad de la caña, es de gran importancia en la maniobra ya que su correcto manejo permite cobrar la presa.

 

El reel tiene por objeto almacenar la línea, su diseño ha cambiado mucho a través de la historia: primero se utilizaron bobinas de madera; después, rollos de hilo y horquetas de madera en forma triangular. Se considera que fueron los chinos, como lo indican algunas pinturas de los siglos XI y XII, los primeros en hacer uso del carrete; desde esa época hasta la actualidad los modelos se han ido perfeccionando, hasta llegar a reels altamente refinados.

Existen varios tipos de reels que según se utilicen en agua dulce o mar, de acuerdo con el tipo de carnada y el tipo de pesca a realizar (casting, spinning, trolling, bait, etc), en el arrastre, etcétera, reciben diferentes nombres.

También el “sedal” puede ser de diversos tipos, variando el material con que se fabrica, generalmente nylon, también el trenzado y la resistencia necesaria; se calibran en libras, y para ellos existe una terminología aceptada por todos los pescadores del mundo. Su coloración varía desde el magenta oscuro hasta el azul evitando, en lo posible, que los peces lo perciban. En el sedal se anida el anzuelo, operación que recibe el nombre de “empatar” y que es de gran importancia para el éxito de la pesca, Hoy en día se utiliza mucho el hilo mono o multifilamento.

Los “anzuelos” son muy variados y se diseñan según el tipo de pez que se quiere capturar. Cada anzuelo tiene el “ojo”, que es un orificio en donde se anuda el sedal; la “caña” que es la parte recta del anzuelo y que representa la longitud del mismo; la “barba” que es la curva donde se coloca la carnada y el “arpón”, especie de punta de flecha donde se engancha el pez.  Se les reconoce por un número que se les da según su tamaño.

La carnada es el señuelo que tiene como fin atraer al pez y puede ser “carnada natural muerta”, es decir, organismos o partes de ellos que ya muertos se colocan en el anzuelo, por ejemplo, peces, insectos, larvas, gusanos, etcétera; “carnada natural viva” que son organismos mantenidos en viveros, peces chicos como la sardina y gusanos del tipo de las lombrices, ideales para atraer a los peces y, por último, “carnada artificial” o imitaciones de metal o plástico, con forma de seres vivos, como  señuelos, “cucharas”, “giradores”, “plumeros”, “curricanes” y “moscas”.

Además de todo este equipo, los pescadores fuimos diseñado una enorme variedad de técnicas con base en los conocimientos de conducta de los peces y de los lugares donde habitan. No son los mismos pasos los que sigue un pescador en mar abierto, que en una laguna o en un río; no es igual intentar capturar una trucha que un pejerrey o un dorado.

Los pescadores deportivos en todo el mundo van aumentando, haciendo de este deporte uno de los que más adeptos tienen en nuestro país-

Los pescadores deportivos no debemos basarnos únicamente en su suerte, tenemos que demostrar nuestros conocimientos y habilidades; debemos ser observadores y sobre todo robador de secretos, un buen pescador siempre aprende y copia algo de otro y le agrega su impronta. Nuestro objetivo no sólo debe ser sacar el pescado más grande, sino también observar la naturaleza, apreciarla y conservarla, para llegar a una verdadera recreación y asegurarle a nuestros hijos y nietos que puedan realizar nuestra misma pasión.

Abrazo pescador

Luis O. Ventimiglia

Pescador apasionado