SOLICITADA

“Hay que hablar menos y hacer más”

Solicitada Mariano Alaman, presidente del Comité Alem.

No suelo responder declaraciones ni entrar en discusiones que muchas veces terminan alejándose de los problemas reales de los vecinos. Ahora, hay momentos en los que es necesario hacer una reflexión sincera sobre el rol que tenemos quienes participamos en política. La sociedad está cansada. Y tiene razones para estarlo.

Durante muchos años la política prometió más de lo que cumplió, priorizó discusiones internas antes que soluciones concretas y actuó con una doble vara que fue destruyendo la confianza de la gente. Por eso hoy no alcanza con señalar errores ajenos. La dirigencia necesita recuperar coherencia, honestidad intelectual y capacidad de autocrítica.

Y eso vale para todos. También para quienes dijeron que venían a hacer una política distinta y terminan cayendo en las mismas prácticas de siempre, o incorporando a quienes siempre hicieron exactamente lo mismo. 

Desde mi lugar entiendo que la oposición no está para actuar como comentarista de la realidad ni para ver quién le pega más fuerte al gobierno (sea municipal, provincial o nacional). Pero en nuestro pago chico, fundamentalmente, la oposición tiene la responsabilidad de representar las preocupaciones reales de los chacabuquenses y de marcar lo que está mal, aunque sea incómodo.

Por eso hablamos del aumento de tasas, de la tasa de salud, del crecimiento del gasto municipal, de las horas extras y de una estructura administrativa (política) cada vez más pesada. En un municipio que debería estar discutiendo cómo ser más eficiente y más ordenado, algo que realmente pide toda la sociedad a quienes hoy, circunstancialmente, manejan las cuentas públicas, de los municipios, las provincias o la nación.

Y acá aparece una contradicción importante, hay dirigentes que hablan permanentemente de déficit cero, baja de impuestos y reducción del Estado, pero después sus concejales acompañan en Chacabuco medidas que van exactamente en sentido contrario, es decir, siguen poniendo el esfuerzo sobre el contribuyente, aumentando tasas por ejemplo. ¿Y el estado donde ajusta? ¿Cuándo hace el esfuerzo el municipio?

Hay ausencia de una discusión seria sobre el funcionamiento del municipio y hay un silencio atronador de algunos concejales, no hay planteos sobre la cantidad de empleados municipales, las horas extras o la falta de insumos. Y lo más preocupante es que muchos de los que hoy defienden estas situaciones, formando parte del gobierno municipal, fueron los mismos que en otro momento las cuestionaban, o que directamente las padecieron. Los que defienden estas prácticas discrecionales, saben lo que implica el exceso de empleados y el aumento de personal sin sentido. Pero claro, es fácil tirar la pelota para arriba y justificar todo esto con la plata que no llega. Y puede ser real, en parte,que la plata no llega. ¿pero que se hace con los pocos ingresos de la caja municipal?

No aprendieron de errores propios. Y por eso es fundamental reconocer que la gestión de nuestro espacio también tuvo errores, pero eso no imposibilita a marcar lo que hoy creemos son errores graves en esta administración. Estoy convencido que la política no se construye negando sus propias fallas, porque si la dirigencia no puede hacer autocrítica, entonces nunca va a poder corregir nada. Repito, el peronismo local es un ejemplo de esto, sigue cometiendo los mismos errores, parado en un cortoplacismo. 
E insisto, no porque sean los únicos que se equivocan, sino porque se repiten los mismos problemas, los mismos argumentos, la misma lógica de priorizar el acuerdo interno antes que las soluciones y la planificación de una ciudad. 

Hoy vemos un gobierno municipal que habla de planificación, austeridad y transparencia. Pero cuesta encontrar esos valores en la realidad de su administración.

No hay una planificación clara del crecimiento de la ciudad. No hay orden serio en el tránsito. No hay una política educativa local visible. Y tampoco vemos una administración que avance hacia un esquema más moderno, más eficiente o más sustentable.

Claro que hay cosas positivas. Toda gestión tiene aciertos. Pero Chacabuco necesita mucho más que actos, anuncios o inauguraciones. Necesita rumbo, necesita orden y necesita seriedad.
Nuestra responsabilidad como oposición es advertir problemas que afectan a todos los vecinos y que perjudican no solo a esta gestión, sino también a cualquier gobierno a futuro, sea del partido que sea. Pero más que a los gobiernos, terminan afectando el futuro de nuestra gente, de nuestros hijos, de nuestros padres, de nuestros abuelos.

En definitiva, si faltando un año para las elecciones ejecutivas, hay dirigentes más preocupados por pensar acuerdos electorales, que en pensar el futuro de su gente, es porque le importan mas lo cargos, que representar fielmente sus vecinos.

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