SOCIALES

Ernestina Pais y su vínculo con Chacabuco

En 2017 visitó la ciudad junto a su hijo.

​La inesperada muerte de Ernestina Pais, a los 54 años de edad, ha generado una profunda conmoción en el ámbito de los medios de comunicación y el espectáculo argentino. Reconocida por su estilo descontracturado, su velocidad mental y una valentía inquebrantable frente a los micrófonos, Ernestina dejó una huella imborrable en ciclos históricos de la televisión y la radio nacional. Sin embargo, detrás de la figura pública y enérgica que conquistó a las audiencias, existía una historia personal profundamente atravesada por el dolor de la última dictadura militar y una incansable búsqueda de identidad que la vincula con Chacabuco.

​A lo largo de su carrera, Ernestina llevó consigo el peso y el orgullo de ser la hija de José Miguel Pais, un talentoso profesional y militante que fue detenido y desaparecido en agosto de 1976. Aunque la ausencia marcó su infancia y la de su hermana Federica, fue en mayo del año 2017 cuando la conductora decidió emprender un viaje que cambiaría para siempre su perspectiva familiar: una visita íntima y profundamente sanadora a Chacabuco, lugar donde vivió y trabajó su padre.

​El reencuentro con la historia en Chacabuco. Ernestina visitó nuestra ciudad en el 2017.

​Aquel viaje en 2017 no fue una simple escapada de fin de semana. Ernestina llegó a Chacabuco acompañada de su hijo Benicio, con el firme propósito de que el joven conociera a su abuelo a través del legado tangible que este había dejado en la comunidad. José Miguel País no solo había formado parte de la vida social del pueblo, sino que, a pesar de no haber concluido formalmente sus estudios de arquitectura, participó activamente en el diseño y la construcción de varios edificios emblemáticos que aún hoy se mantienen en pie en la ciudad.

“Siempre es agridulce sentir que uno perdió parte de su familia, con eso se van los amigos. Cuando uno pierde un familiar, pierde amigos que no supieron qué pasó. Ellos se fueron de un día para el otro. Es un dolor y un desarraigo”, confesaba Ernestina en una recordada entrevista tras su paso por Chacabuco.

​Durante los días que pasó en Chacabuco, la periodista describió la experiencia como el redescubrimiento de una “familia nueva”. Vecinos, viejos amigos y conocidos de su padre se acercaron para cobijarla y devolverle fragmentos de una vida que la violencia de Estado le había arrebatado de forma abrupta. Entre los momentos más emotivos de esa visita, Ernestina destacó el instante en que la esposa de un antiguo amigo de José Miguel le hizo entrega de un tesoro invaluable: un ejemplar de las obras completas de Ernest Hemingway que su padre se había olvidado en esa casa más de cuatro décadas atrás.

​Recuperar al padre a través de las anécdotas

​Aquel viaje le permitió a la conductora correr el velo de la tragedia para encontrarse con el hombre común, el joven vital que disfrutaba de la vida en el interior de la provincia. En sus propias declaraciones, detalló con profunda emoción cómo logró recuperar relatos cotidianos que reconstruían la personalidad de su progenitor: desde saber qué marca de whisky prefería tomar, hasta detalles sobre su vestimenta, como los borceguíes que solía usar, detalles que permanecían inéditos incluso para su propia madre.

“Recuperé después de 46 años anécdotas de mi viejo donde contaban cómo era… Me emocionó mucho”, recordaba conmovida. Para Ernestina, la presencia de su hijo en el recorrido añadía una dimensión de trascendencia: “Era muy importante que conociera a su abuelo a través de las obras. Pocos hijos tienen la opción de conocer a su papá a través de lo que dejó hecho. Yo tengo ese privilegio. Estoy muy feliz y emocionada”, señalaba en aquel entonces.

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