El próximo sábado 22, el Cine Italiano de Chacabuco proyectará “El Sótano: se busca empleado”, un film que nació de la urgencia creativa en tiempos de aislamiento y que cuenta con el protagonismo de Ivo Cutzarida. Bajo la dirección cinematográfica de Becky Garello, la obra —originalmente una pieza teatral que el propio Cutzarida dirige y protagoniza hace más de una década— desembarca en la ciudad con una promesa clara: entretener, conmover y, sobre todo, invitar a una reflexión necesaria sobre la actitud frente a la vida.
La metamorfosis de “El Sótano: se busca empleado” es, en sí misma, una crónica de resiliencia. Lo que comenzó como un éxito sostenido en la cartelera teatral por diez años, enfrentó el cierre de las salas durante la pandemia. Lejos de “tirar la toalla”, el equipo liderado por Cutzarida, Álvaro Ruiz y Damián Albariño buscó nuevos lenguajes. El proyecto mutó primero hacia el streaming y, finalmente, encontró su forma definitiva en el lenguaje audiovisual gracias a la visión de Becky Garello.
Esta adaptación no es un simple registro de una función, sino una proeza técnica que ya ha cosechado reconocimientos en festivales, incluyendo un premio para su autor por la “mejor historia”. El rodaje fue una carrera contra el tiempo y las restricciones:
Rodaje récord: La película, con una duración de 1 hora, fue filmada íntegramente en una sola jornada de intenso trabajo.
Lenguaje audiovisual: Para romper la estática teatral, se realizaron cuatro pasadas completas de la obra. Esto permitió al director jugar con la profundidad de campo, alternando entre planos generales y close-ups que capturan la crudeza emocional de los personajes.
Equipo de elite: A pesar de la velocidad, la producción contó con un diseño de iluminación de alto nivel y un equipo de cineastas profesionales que garantizaron una estética de largometraje cinematográfico.
Puesta en escena: El film logra trasladar la opresión del “sótano” original a una atmósfera que potencia el texto y las actuaciones.
La trama nos sumerge en el primer día de laburo de un joven, una situación universal donde el “derecho de piso” se vuelve una pesadilla. Allí debe lidiar con un jefe tirano y un empleado desquiciado (el personaje de Ivo), en medio de una gastada constante que pone a prueba su entereza.
Sin embargo, para Ivo Cutzarida, el trasfondo es mucho más profundo que la comedia negra. El actor utiliza la película para interpelar a una generación que, a su juicio, padece de una baja tolerancia a la frustración. “Hoy encontrás jóvenes que no saben qué hacer, que les preguntás y no les interesa nada”, reflexiona el artista, contrastando con esa urgencia de “llevarse el mundo puesto” que caracterizaba a su propia juventud.
“¿Hiciste lo que realmente amabas en la vida? ¿Luchaste por tu sueño? ¿Te animaste? ¿Te la jugaste?”, cuestiona el actor como eje central de la obra.
Para ilustrar este mensaje, Cutzarida recurre a una metáfora orgánica: la vida es un viaje y, a veces, nos toca una “rueda pinchada”. El actor es tajante: la actitud no depende del entorno, sino de la voluntad propia. “Te tenés que bajar del auto y cambiarla vos; la actitud depende de uno, no de los demás”. La película funciona así como un motor para encender esa pasión que parece aletargada en la sociedad actual.
El regreso de Ivo Cutzarida a Chacabuco no es casual. El actor se confiesa “ansioso” por volver a pisar una ciudad que conoce bien y que define como un lugar “muy lindo y con mucha historia”. La cita del sábado 22 no se limitará a la proyección; será un espacio de intercambio real, ya que tanto el protagonista como el director Becky Garello estarán presentes físicamente para encabezar una charla-debate con el público.
Conscientes del contexto actual, la organización ha dispuesto que las entradas tengan precios populares, buscando que toda la comunidad pueda acercarse al Cine Italiano. Será una oportunidad para disfrutar de una historia que, según su protagonista, cumple con la premisa máxima del arte: despertar la imaginación y garantizar un buen momento.
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