Durante la entrevista, Lescano remarcó la importancia de abordar públicamente el suicidio y desterrar la idea de que hablar del tema puede ser contraproducente.
“Septiembre es el mes de prevención del suicidio. Estamos trabajando y pensando muchas actividades que tienen que ver con la sensibilización, pero también, a veces comunitariamente se cree que del suicidio no hay que hablar y hay que hablar, hay que ponerle palabras”, sostuvo.
En ese sentido, explicó que cualquier expresión relacionada con una posible conducta suicida debe ser tomada en serio y que el acompañamiento y la posibilidad de hablar pueden ser el primer paso para prevenir una situación irreversible.
“Cuando uno se encuentra con personas que tienen ideaciones o comentarios que uno puede percibir que van en pos de un acto semejante que después no tiene retorno, uno tiene que alentar a que se hable sobre suicidio”, señaló.
Consultado sobre cómo detectar posibles situaciones de riesgo, Lescano explicó que no siempre existen señales evidentes. En algunos casos, incluso, no se observa ningún indicio previo, algo que posteriormente puede generar sentimientos de culpa en familiares y amigos.
Sin embargo, mencionó algunos cambios que pueden funcionar como señales de alerta: modificaciones en el estado de ánimo, aislamiento, pérdida de vínculos, abandono de actividades, dejar de estudiar o trabajar y un progresivo alejamiento de amigos y familiares.
También destacó la importancia de prestar especial atención cuando una persona manifiesta directamente pensamientos vinculados al suicidio.
“A veces se llega al punto de menospreciar y se dice: ‘Bueno, si lo dice no lo va a hacer’. Alguien que lo dice hay que tomarlo muy en serio”, afirmó.
El funcionario también mencionó como indicios posibles los discursos marcados por una visión negativa sobre uno mismo, sobre la vida y sobre el futuro.
Crisis económica y salud mental
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue el vínculo entre las condiciones socioeconómicas y el aumento de las consultas por salud mental.
Lescano sostuvo que la salud mental no puede ser analizada exclusivamente desde una perspectiva psicológica o psiquiátrica, sino que también está atravesada por factores sociales, económicos, culturales y biológicos.
“La pérdida laboral, lo que tiene que ver con los ingresos, el endeudamiento (…) hay muchas familias endeudadas, familias que ni siquiera pueden afrontar esa deuda”, explicó.
Según señaló, estas situaciones generan un estado permanente de preocupación y angustia en muchas personas y familias. También mencionó el hostigamiento que pueden sufrir quienes tienen deudas, incluyendo llamados de bancos o empresas a familiares, amigos o parejas.
“Todas estas condiciones socioeconómicas están perjudicando y generaron un aumento enorme de lo que tiene que ver con las consultas en salud mental”, afirmó.
Una demanda que crece y pone presión sobre el sistema
En el caso de Chacabuco, Lescano destacó que el hecho de contar con un único efector hospitalario concentra buena parte de la demanda de atención.
Según explicó, en la ciudad se fortalecieron los consultorios externos, la guardia y la internación del Hospital Municipal, además de los equipos que trabajan en los centros de salud.
También mencionó la incorporación del equipo de enlace territorial, destinado a realizar un seguimiento de pacientes que presentan mayores dificultades para sostener una consulta o un tratamiento.
No obstante, reconoció que los recursos disponibles siguen siendo insuficientes frente al crecimiento de la demanda.
“La salud mental no se resuelve solamente con un turno”
Para Lescano, uno de los principales desafíos consiste en cambiar la forma en que se entiende la atención en salud mental.
“La salud mental no requiere únicamente de internación o de lo que tiene que ver con un turno en psicología o psiquiatría, realmente eso no va a alcanzar nunca”, sostuvo.
Por eso, desde el área se busca desarrollar dispositivos comunitarios y grupales que permitan trabajar en prevención, promoción y continuidad de cuidados.
En ese marco, se desarrollan talleres en barrios, actividades junto a Educación y propuestas articuladas con espacios culturales y juveniles. Uno de los objetivos es generar espacios donde las personas puedan hablar sobre sus emociones y construir redes de acompañamiento.
Una agenda cargada para septiembre
El área de Salud Mental Comunitaria prepara distintas actividades para septiembre.
El cronograma comenzará el 1 de septiembre con la propuesta “Arte y Salud Mental”, que contará con la participación de la artista plástica Díaz Ferro y buscará vincular las políticas de salud mental con el ámbito cultural.
También habrá actividades junto a Educación. Durante la segunda semana se trabajará con equipos de orientación escolar y directivos a partir del documental “Desmontar la máquina”, seguido de una instancia de conversación y reflexión.
Durante la tercera semana, en tanto, se trabajará con estudiantes de tercer año a partir de la obra “Like: risas y silencio”, una producción realizada por alumnas de la Escuela Parroquial y una estudiante de la Escuela Nacional.
Lescano destacó especialmente la propuesta porque aborda problemáticas vinculadas al bullying y a las formas actuales de comunicación entre los jóvenes.
“Me parece que tiene los códigos y el lenguaje necesario que por ahí los adultos no tenemos para llegar a los jóvenes en este momento”, señaló.
Una jornada para debatir y pensar nuevas políticas públicas
El 24 de septiembre se realizará en el Centro Universitario la jornada “Intervenciones modestas: pequeños grandes cambios”, que originalmente estaba pensada para desarrollarse durante la mañana, pero que finalmente se extenderá durante todo el día debido a la cantidad de trabajos presentados.
La actividad tendrá una modalidad de intercambio académico intersectorial y contará con trabajos vinculados a distintas áreas de salud mental, Educación, la UTN, programas sociocomunitarios y otras instituciones y organizaciones.
El objetivo será compartir experiencias, revisar las prácticas cotidianas y generar articulaciones entre los distintos sectores que intervienen en las problemáticas de salud mental.
“La intención es que también se pueda difundir cómo en Chacabuco se producen saberes y conocimientos sobre intervenciones en salud mental”, explicó Lescano.
Y planteó como objetivo de fondo la posibilidad de transformar esas experiencias en políticas públicas articuladas con el ámbito académico.
“Uno realmente no puede pretender de un día para el otro cambiar la realidad del sistema social y público, sino que esas pequeñas intervenciones pueden articularse y generar políticas públicas”, concluyó.
Entrevista completa: