El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) presentó este lunes su informe técnico sobre el mercado de trabajo correspondiente al primer trimestre de 2026.
A nivel general, la tasa de desocupación abierta se ubicó en el 7,8%. Si se lo compara con el mismo período del año pasado (donde marcaba 7,9%), la cifra no registró cambios significativos. Sin embargo, hay datos del informe que preocupan.
El fenómeno del “pluriempleo” y la necesidad de estirar el mango
Lo que más enciende las alarmas en el sector económico es el aumento de la subocupación, que escaló al 11,1% (sufriendo una suba de más de un punto respecto al año anterior). ¿Qué significa esto en criollo? Que hay un porcentaje cada vez más alto de la población que trabaja menos de 35 horas semanales pero está totalmente disponible y necesita sumar más horas de trabajo para poder subsistir.
A esto se le suma que el 15,8% de los ocupados actuales son “demandantes de empleo”; es decir, gente que tiene un puesto fijo pero que activamente patea la calle buscando otro laburo porque el sueldo actual no les alcanza. En total, la presión global sobre el mercado laboral (gente que busca laburo o quiere trabajar más) ya alcanza a casi el 30% de la población económicamente activa.
Trabajar en negro: la única salida para muchos
Otro dato preocupante es el avance de la informalidad laboral. La tasa de empleo informal pegó un salto y se ubicó en el 44,2%. Prácticamente más de 4 de cada 10 trabajadores en Argentina trabajan bajo esta forma. El empleo asalariado formal cayó al 55,7%, mostrando cómo el cuentapropismo y la informalidad ganan terreno como la única vía de escape ante la crisis.
¿Qué pasa en las ciudades del interior y en nuestra región?
Si miramos el mapa, la desocupación golpea con más fuerza en los grandes centros urbanos (8,3%), mientras que en los aglomerados de menos de 500.000 habitantes —escala en la que se analiza la realidad del interior bonaerense— la desocupación es menor, del 5,7%. No obstante, en estas ciudades más chicas el desempleo subió un punto entero en la comparación intertrimestral (estaba en 4,7%), lo que demuestra que el parate económico también empezó a pasar factura en el interior.
En lo que respecta a la Región Pampeana, la desocupación promedió el 8,2%, una de las más altas del país junto con el Gran Buenos Aires (8,7%).
En resumen, los datos oficiales confirman lo que se siente en el día a día: el empleo se sostiene como se puede, pero a costa de más informalidad, más horas en la calle y la obligación de salir a buscar un segundo laburo para pelearle a la inflación.