Vecinos de Chacabuco que atraviesan situaciones de endeudamiento y mora financiera recurren a la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) de Chacabuco no sólo en busca de orientación para ordenar sus compromisos económicos, sino también para denunciar situaciones de hostigamiento, llamadas intimidatorias y acoso telefónico por parte de bancos, financieras y agenciasde cobranza.
La directora de la dependencia municipal, Juliana Lamanna, explicó que el sobreendeudamiento, que representa actualmente cerca del 80 por ciento de la labor diaria en la Oficina, afecta fuertemente a la clase media y a los empleados públicos. En ese contexto, la funcionaria alertó sobre el incremento de métodos de cobro abusivos e ilegales.
“Nosotros contamos en la Ley de Defensa del Consumidor con distintos artículos que protegen, más allá de que la deuda sea legalmente contraída, sobre los intentos de cobro abusivos que se están generando, porque esto también dio lugar a que los bancos y las entidades, con el fin de cobrar las deudas, recurran a cualquier tipo de métodos, y se están dando muchas situaciones de amenazas y acosos telefónicos”, señaló Lamanna.
La titular de la OMIC detalló además cómo se realizan estas metodologías de intimidación, que muchas veces se extienden más allá del propio titular del crédito: “Al tercerizar muchas entidades el cobro de las deudas, el deudor, y no sólo él, también familiares y allegados, reciben llamados. Por supuesto que ese acoso no es legal, hay un artículo de la Ley de Defensa del Consumidor, que nos protege contra el acoso y las amenazas que podemos llegar a sufrir. Esto no significa que no reconozcamos la deuda, significa que en base a esa deuda la persona no puede recibir amenazas ni acosos”, afirmó.
Herramientas para contener y renegociar
Frente a estas prácticas, la directora de la OMIC remarcó que existen mecanismos legales para frenar el hostigamiento y encauzar la negociación en términos equitativos. “También tenemos herramientas en los códigos Civil y Penal para poder manejar el tema del interés y apoyarlos en una refinanciación que resulte un poco más beneficiosa para el deudor. Esa es nuestra función. Si la persona puede afrontar una refinanciación, nosotros podemos controlar el interés con la base legal y ayudarlos en lo posible a salir de la situación”, indicó la funcionaria.
El escenario de morosidad -que estaría cuadruplicando los niveles registrados durante la pandemia- abarca deudas cruzadas con entidades bancarias en las que se perciben haberes, tarjetas de crédito, financieras locales y préstamos tomados a través de plataformas de Internet.
Estafas virtuales y hackeos de cuentas
Por otra parte, la OMIC también continúa recibiendo denuncias por estafas virtuales y hackeos de cuentas que derivan en el vaciamiento de fondos o la toma de créditos no solicitados. Estas situaciones afectan con frecuencia a los adultos mayores y sobre las cuales el área municipal interviene para lograr la cancelación de saldos e intentar la restitución del dinero.
Lamanna comentó que las estafas virtuales vienen desde hace varios años.
“Llaman por teléfono a las personas, apuntando mucho a los adultos mayores, con un engaño, que puede ser tomar falsamente el nombre de una empresa, prometiendo descuentos y abordando a la persona con distintas estrategias buscando hackear las cuentas o que la misma persona facilite datos que permitan acceder a sus cuentas y vaciarlas”, explicó. El resultado es que muchas veces los estafadores “entran las cuentas” de las personas “y les sacan créditos”. Así, prosiguió, la víctima “sufre el vaciamiento de sus cuentas y la generación de créditos que no fueron tomados por ellas”.
La funcionaria expresó que lo primero que se debe hacer ante un caso de estas características es la denuncia penal, recurrir al banco y después concurrir a la OMIC, a través de la cual se puede intentar recuperar parte del dinero que le sustrajeron.
“Gracias a Dios hemos tenido un buen resultado, sobre todo en el caso de los adultos mayores porque son consumidores hiper vulnerables. Hemos tenido la suerte de cancelar varios créditos tomados a través de estafas y la devolución por parte de las billeteras virtuales y los bancos de todo o de parte de las sumas en las que han sido perjudicados. Depende de cada caso en particular, pero hay resultados. Estamos trabajando mucho para poder resolver y que la persona pueda recuperar el mayor porcentaje de lo que le han sustraído”, expresó Lamanna, que también se refirió a los montos en que suelen verse afectadas las personas estafadas.
“Tenemos de todo monto, pero una estafa promedio lamentablemente ronda en los 4 o 5 millones de pesos. La base es eso, porque recordemos que no solamente nos sacan la plata de la cuenta sino también, si pueden, toman créditos, que generalmente son de un monto elevado”, afirmó.