EL PRIMER FARMACÉUTICO

¿Cómo es la historia que une al Laboratorio Casasco con Chacabuco?

Este año la empresa celebrará en nuestra ciudad el 150° aniversario de su nacimiento.

Esta semana fue anunciada por el intendente Darío Golía la próxima inauguración de las obras de ampliación y reequipamiento del Centro de Atención Primaria de la Salud del barrio 9 de Julio. Esta unidad sanitaria lleva el nombre de Doctor Eugenio Casasco, en honor al primer farmacéutico con título que tuvo Chacabuco, quien, además, fue el fundador de un laboratorio que este año celebra su 150° aniversario. Justamente es esa empresa, el Laboratorio Casasco, la que financia las obras realizadas en el Centro de Salud, como ya lo había hecho a comienzos de este siglo, en ocasión de haber cumplido 125 años.

Actualmente, el Laboratorio Casasco se encuentra entre las cuatro principales compañías nacionales del sector farmacéutico. El camino recorrido por la empresa hasta llegar a ese lugar tuvo sus primeros pasos en Chacabuco a través de Eugenio Antonio Casasco, un italiano que había nacido en 1847 en la región de Piamonte.

Casasco, que era hijo y nieto de químicos farmacéuticos, realizó sus estudios de esa especialidad en la Universidad de Turín. Al egresar en 1865 con altas calificaciones, y mientras ocupaba la subdirección del Real Hospital de Turín, se dedicó a investigar en temas relacionados con su profesión. Los mayores avances los logró en el desarrollo de nuevos sistemas para el tratamiento y la conservación de carnes. Eso le permitió llegar a la Argentina, en 1872, contratado por una empresa interesada en aplicar sus métodos para el traslado de carnes en barcos frigoríficos.

La llegada a Chacabuco

Su desempeño en este trabajo fue corto, pues en 1875, con 28 años, llegaba al pueblo de Chacabuco, que ni siquiera tenía una década de vida, con la idea de abrir una farmacia, lo cual se concretó en 1876 (foto). Su llegada fue muy bienvenida por la población. El profesor Oscar Melli escribió en uno de sus libros que en tiempos en que el pueblo no tenía médicos, y la salud de sus habitantes dependía de “‘inteligentes’ o curanderos”, los servicios profesionales del doctor Casasco “representaron una verdadera providencia”.

Además de dedicarse a su farmacia, Casasco tuvo activa participación en la vida comunitaria de Chacabuco. De hecho, en 1876 integró el Consejo Escolar y en años siguientes formó parte de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos. También aquí conoció a quien sería su esposa, doña Adela Rodríguez Domínguez, con la que tuvo once hijos.

De Chacabuco a Luján

Sin embargo, la estancia de la familia en Chacabuco fue corta, pues en 1880 se afincaron en Luján, donde nació la mayoría de los hijos de la pareja. Allí Casasco abrió una nueva farmacia y se abocó a la elaboración de medicamentos a escala industrial. Fue en esa ciudad donde su emprendimiento pasó a llamarse Laboratorio Casasco. La incipiente industria se dedicaba principalmente a la producción de comprimidos y cápsulas/perlas gelatinosas, lo cual era una novedad para la época.

Años después, ante la muerte de su padre en Italia, Eugenio Casasco decidió retornar a su país de origen, y dejó el laboratorio de Luján en manos de uno de sus hijos mayores, Eugenio Andrés, que había estudiado Farmacia en la Universidad Nacional de La Plata. De regreso en su tierra, el boticario instaló un laboratorio químico y dirigió industrias afines. Pero tampoco vivió muchos años allí, pues su vida tuvo un final violento.

Un final trágico

En efecto, a comienzos de 1904 el doctor Casasco, que tenía 57 años, se aprestaba a regresar a la Argentina para visitar familiares, divulgar información científica y verificar la marcha del laboratorio. Con ese objetivo abordó un tren que lo llevaría al puerto de Génova, desde el cual tomaría un barco hacia nuestro país. Sin embargo, no pudo llegar a destino, pues fue asesinado a raíz de un incidente ocurrido en el ferrocarril.

La noticia provocó mucho pesar en la Argentina, donde el laboratorio que había fundado se encontraba en pleno crecimiento. De hecho, en el año 1911 la empresa dejó sus instalaciones de Luján para funcionar en una moderna planta situada en la avenida Boyacá de Buenos Aires, donde aún tiene su sede central. Además, cuenta con una planta de producción en el Parque Industrial de Pilar.

La continuidad de la empresa

Luego del fallecimiento de Eugenio Andrés Casasco, asumió al frente de la empresa Eugenio Antonio Casasco (a quien se ve en la imagen que expone el intendente Golía), nieto del fundador, que estuvo al frente del laboratorio durante medio siglo hasta su fallecimiento, en 2007. En los años siguientes la dirección es ejercida en forma rotativa por distintos integrantes de la familia.

Allá por el año 2001, el Laboratorio Casasco realizó en Chacabuco la celebración de sus 125 años. En aquel momento, como ahora, la empresa también colaboró en la realización de obras en el Centro de Salud 9 de Julio, que tiene sus instalaciones en la esquina de las calles 9 de Julio y Casasco.

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