¡Vamos a dormir!

El Médico Pediatra Martín Gruenberg nos cuenta cómo prevenir y solucionar los problemas del sueño de tu hijo sin culpa y según su edad. por Daniel Beade

El Dr. Martín Gruenberg es médico Pediatra por la Universidad de Buenos Aires, M.N. 78743, es miembro titular de la Sociedad Argentina de Pediatría y miembro Internacional de la American Academy of Pediatrics.

Como apasionado del sueño infantil y estudioso de los ciclos madurativos de los niños, en sus más de 25 años de experiencia, el Dr. Martín ha tratado miles de casos de problemas relacionados al sueño y ha ayudado a familias de todo el mundo a dormir mejor.

En los medios gráficos y programas de televisión es conocido como ‘el Doctor Noni Noni’ y es autor de los libros ¡Vamos a Dormir! y El Pediatra En casa.

¿Existen algunos ‘ingredientes imprescindibles’ para un buen dormir en nuestros chiquitos?

El médico explica que el sueño es un proceso neurofisiológico complejo. “Es como un rompecabezas: podemos ir uniendo algunas piezas, pero sólo cuando el cuadro esté completo el bebé dormirá bien”, afirma Gruenberg y quiere decir que no ocurre mágicamente ni es independiente de la actividad del hogar.

La rutina nocturna consiste en una serie de pasos -el rompecabezas que decía el doctor- primordiales de la higiene del sueño. Todas las noches a la misma hora debe comenzar el ritual de dormir al bebé:


*Disminuir la actividad general de la casa. No significa que todos deban irse a dormir, sino bajar las revoluciones, apagar algunas luces y retomar los movimientos habituales cuando ya se haya dormido.


*Apagar el televisor y poner música suave. Se predispondrá a dormir.


*Darle un baño relajante. Se puede jugar un poquito, pero evitando excitarlo mucho, porque sino todo lo anterior habrá sido en vano.


*Alimentarlo. Darle la teta o mamadera antes de que le agarre hambre y empiece a llorar. Además la alimentación lo relaja.


*Acostarlo en su moisés somnoliento.
 Pero no completamente dormido. Así aprenderá a dormirse solito y cuando se despierte, va a advertir que está en el mismo lugar donde se durmió.

Entonces, tené en cuenta que:


*El ciclo del sueño (en los bebés dura de 2 a 3 horas) depende de ritmos neuroeléctricos y se instala a partir de los 3 meses de vida.

 Está compuesto por la siguiente secuencia:


– Somnolencia


– Sueño profundo (que a su vez tiene 4 etapas)


– Sueño liviano


– Despertar.


*Si cuando se despierta el bebé se encuentra en una situación diferente a cómo se durmió, llorará porque no puede volver a dormirse solito. Si en cambio se encuentra en la misma situación, luego del despertar retomará un nuevo ciclo de sueño y podrá dormir de 4 a 6 horas de un tirón.


*Para trasladar el sueño prolongado a la noche, durante el día debés tratar de despertarlo suavemente si duerme más de 2 horas y media seguidas. Si al estimularlo está totalmente flojo, sin reflejos ni movimientos musculares, significa que está en la etapa de sueño profundo. Colocalo otra vez en el moisés y volvé a intentar en 15 minutos. Si en el segundo intento tiene reflejos o pequeños movimientos musculares, está en una etapa de sueño superficial y, si probás despertarlo ahora, seguramente lo lograrás.

Despertarlo no significa mantenerlo despierto ni inhibirle el sueño durante todo el día. La idea es impedir que duerma durante el día más de 3 horas seguidas. Si al despertarlo llora y luego se vuelve a dormir, el objetivo está cumplido, ya que le cortaste el período prolongado y comenzó uno nuevo. Mantener despierto al bebé todo el día para que a lo noche se desmaye, es contraproducente, el bebé estará irritable y le costará aún más lograr un sueño reparador”, explica el médico.


*Estar en brazos de mamá es lo más parecido a estar dentro del útero: el bebé se siente contenido, calentito, percibiendo su olor y el de la leche materna. Pero tiene que acostumbrarse al resto de las situaciones fuera de su cuerpo, por ejemplo, a dormir en el moisés y, después, en la cuna.

¿Qué sucede con los infantes y la pandemia,  presencialidad cuidada, escuelas abiertas,  escuelas cerradas, impacto?

La ESCUELA es un lugar seguro y trabajar con niños y niñas, NO es un factor de riesgo. Es gravísima la falta de socialización en los niños y niñas, verse privados de la mayor parte de su interacción social, de un espacio de juego, la falta de poder aprender más allá del hogar. Les hace mucho daño a los chicos.

Los niños pueden disfrutar de la vida en toda su plenitud cuando se sienten seguros, libres y cómodos en su entorno, cuando gozan de buena salud, cuando las personas en las que confían están con ellos, cuando se les proporcionan las cosas que necesitan y cuando pueden realizar actividades normales como ir a la escuela y jugar con los amigos, sin miedo a salir y sin ningún tipo de temor.

Ir a la escuela supone una infinidad de ventajas para los estudiantes. Entre otras cosas, verán aumentadas sus destrezas y tendrán la posibilidad de desarrollarse en el ámbito personal, emocional y social. Además de poder ser divertido para el niño el tiempo en la escuela, lo que es indudable es que este aumenta las habilidades sociales y la conciencia social, así como sus capacidades y aptitudes.

La ESCUELA es indispensable para su desarrollo y bienestar, para la adquisición de conocimientos y el fortalecimiento de aspectos psíquicos y sociales. Su ausencia genera graves consecuencias para su salud, tanto emocionales como físicas.

La ESCUELA además constituye un sitio seguro mientras sus padres, madres y cuidadores/as trabajan, contribuyendo así a la actividad económica de la sociedad. Es una herramienta de equidad social indispensable, particularmente en los grupos sociales más vulnerables.

La ESCUELA, por definición, es un ámbito donde esas disparidades sociales se pueden compensar. En este contexto la educación no puede verse relegada ni los derechos de los niños y las niñas anulados. La escuela educa, crea lazos sociales, alimenta, da refugio, democratiza conocimientos, orienta y contiene.

La ESCUELA habilita un espacio y constituye un tiempo que crea libertad e igualdad. Su interrupción tiene consecuencias graves a corto y largo plazo para las economías y sociedades.

Cuanto más tiempo las infancias y adolescencias, especialmente aquellas en condiciones de vulnerabilidad, dejen de asistir a las escuelas, menos probable es que regresen.

La entrevista completa:

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Para tener una videoconsulta con el Dr Gruenberg escribir a [email protected]

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