Una emotiva historia de agradecimiento hacia la salud pública fue compartida en las últimas horas por una mujer oriunda de Merlo, provincia de Buenos Aires, quien resaltó la atención recibida en el Hospital Municipal de Chacabuco, donde fue intervenida quirúrgicamente mientras cursaba un embarazo de 12 semanas.
La mujer relató que durante casi un mes recorrió distintos centros de salud y consultorios médicos debido a fuertes dolores abdominales y constantes vómitos que le impedían incluso ingerir agua. A pesar de contar con obra social, aseguró que en reiteradas oportunidades recibió tratamientos paliativos y fue enviada de regreso a su domicilio sin una solución definitiva.
Según contó, fue recién tras una ecografía realizada en un hospital de Merlo que se detectó una importante afección en la vesícula biliar. Sin embargo, continuó sufriendo episodios de dolor que no encontraban respuesta adecuada.
La situación se agravó durante una visita familiar a Chacabuco el pasado 24 de mayo. En plena madrugada, debió acudir de urgencia al Hospital Municipal debido a una fuerte descompensación.
“Llegué cansada de ir de médico en médico, pero en Chacabuco encontré profesionales que me escucharon y me trataron con muchísimo amor”, expresó.
La paciente destacó la atención brindada por el personal de guardia, obstetricia, clínica médica y cirugía, quienes realizaron estudios de sangre, orina, electrocardiograma y nuevas ecografías que permitieron determinar el cuadro que padecía.
En particular, agradeció al cirujano Nicolás Pucheta y a todo el equipo quirúrgico por el acompañamiento y la contención brindada durante una situación compleja, ya que la intervención debía realizarse en pleno embarazo.
“La vesícula estaba muy inflamada y el doctor me explicó cada paso. Mi mayor preocupación era mi bebé y ellos me aseguraron que nos iban a cuidar”, recordó.
Finalmente, la operación se realizó con éxito y permitió resolver el problema de salud que la aquejaba desde hacía semanas. Tras la intervención, la mujer aseguró que desaparecieron los dolores y los vómitos, permitiéndole volver paulatinamente a una alimentación normal.
Además de agradecer al personal médico, también destacó el apoyo recibido por parte de su familia, especialmente de sus suegros, cuñadas, padres, hermana y de su pareja, quienes la acompañaron durante todo el proceso.
Al compartir su experiencia, dejó un mensaje contundente sobre el valor de la salud pública:
“Gracias al Hospital de Chacabuco por escucharme y atenderme con tanto amor. Hoy estoy feliz y agradecida. Yo amo y defiendo la salud pública”.