LA HISTORIA ES PASADO, PRESENTE Y FUTURO

Un 26 de julio de 1952 fallece Eva Duarte de Perón

Columna de opinión del Dr. Nelson Coronel.

Un 26 de julio de 1952 fallece Eva Duarte de Perón, que había nacido en Los Toldos, provincia de Buenos Aires, un 17 de mayo de 1919. Solo con los ojos del propio pueblo es posible valorar a las grandes personalidades. Solo conociendo en profundidad las condiciones económicas, sociales, políticas y culturales en que ellas desarrollan su lucha pueden ser comprendidas. Cuando se intenta hacerlo desde una perspectiva ajena a los dolores y júbilos que han jalonado esa historia, el resultado es la frustración.

Eva Perón venía desde lo más profundo del pueblo, abrumada de humillaciones e injurias, marcada por una triple esclavitud: ser argentina en un país sometido por el capital extranjero; ser mujer en un mundo machista; ser pobre en una sociedad manejada por minorías económicamente poderosas. Desde allí se levantó como un huracán indetenible, buscando no el éxito, sino la dignidad.

Inserta en el estallido popular del 17 de octubre de 1945, irrumpió en los salones, en las reuniones de gala del Teatro Colón y las embajadas, en los reductos de la clase dominante, no para transar negociados ni para aportar silencios cómplices, sino para afirmar allí la presencia popular. Se jugó a sí misma en la reivindicación de la mujer, bregando para convertirla en ciudadana y asegurar plenamente sus derechos al mismo nivel de los hombres.

Fue aún más allá y se tornó en la receptora de todas las inquietudes, sufrimientos y carencias del pueblo, constituyéndose en puente fundamental entre este y el poder político, y allí asentó su principal tarea, tornándose peligrosa, agitadora, obrerista, subversiva a los ojos de la reacción. Presidió la Fundación Eva Perón, mediante la cual construyó hospitales, asilos, difundió el deporte en los jóvenes, fundó escuelas, otorgó becas para estudiantes, ayudas para la vivienda y fue, como hemos expresado, una luchadora por los derechos sociales y laborales.

En 1947 consiguió la sanción de la ley del sufragio femenino. En esas tareas dio su vida sin vacilación y sin descanso. La venganza de los poderosos fue tremenda, pletórica de odio, y llegó hasta el secuestro y profanación de su cadáver. Nunca le perdonaron su rebeldía, su audacia frente a la injusticia y la indignidad. Se entregó entera a la causa de los desposeídos.

Tenemos lágrimas propias para recordar a nuestros muertos queridos y también músculos propios para abrir un camino nuevo de superación y júbilo. Y el recuerdo de Eva Perón estará allí entero, pleno en toda su dimensión de rebeldía y justicia en esas jornadas por venir.

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