Tomás Urretavizcaya: Piloto desde la cuna

El joven piloto de nuestra ciudad nos abrió las puertas de su casa para una entrevista que abarca sus inicios en el automovilismo, hasta la actualidad, contando anécdotas, grandes hazañas y momentos difíciles que le toco atravesar durante su carrera.

El joven piloto de nuestra ciudad nos abrió las puertas de su casa para una entrevista que abarca sus inicios en el automovilismo, hasta la actualidad, contando anécdotas, grandes hazañas y momentos difíciles que le toco atravesar durante su carrera.

Arrancando por la etapa de Karting, Tomás nos cuenta cómo fue viviendo cada una de las etapas de su vida, la relación con su padre, los conocimientos adquiridos con el tiempo, su consagración en el Campeonato de TC Pista del año 2009, las diferentes categorías en las cuales participó, la actualidad en el Turismo Nacional y sus intenciones a futuro.

¿Cómo y cuándo se te despertó el interés por el automovilismo?

Fue muy de a poco. Recuerdo que un día, siendo un niño mí viejo me regalo un Karting, yo estaba en el jardín todavía, el karting paso años y años en el taller de “Tito” Gardela, que quedaba a la vuelta de la escuela primaria donde yo iba, la escuela 3. Recuerdo de chico, ir y mostrarles a mis amiguitos que tenía un karting, pero solamente mostrarlo, estaba muy lejos aún de subirme. Me acuerdo una vez que lo armamos y salimos con mi viejo a andar a la calle y quizás hasta me asusté un poco (risas).

Después, bueno, siempre cerca del kartodoromo yendo a ver carreras, iba a algunas pruebas de karting. Mi viejo tiene un amigo, Miguel Lozano, que el hijo corría, Hernán y alguna que otra vez me he subido a su karting y sentía que no desentonaba tanto. El tema era quizás un poco mi miedo de subirme a un karting y ser de madera, malísimo y que digan, mira el hijo de “Tito” lo mal que anda.

¿Cómo manejabas la presión de ser hijo de “Tito”?

Cargaba con esa mochila de chico, porque imagínate, toda mi niñez, los años 90 iba a las carreras con mi viejo y veía lo que el representaba, no solo en Chacabuco, si no en todos lados y el ídolo que yo veía, quizás no sé si defraudarlo o tener esa mochila, o sea dedicarme a lo mismo que él y no servir y el ser bueno, me ponía en un estado de mucha presión.

Algo parecido les pasaría a algunos de tus colegas, De Benedictis, Castellano, Di Palma

Con De Benedictis éramos amigos de chicos, porque él también iba a las carreras con su padre, nos llevaban las motos o algún cuatriciclo y nosotros andábamos haciendo quilombo por ahí. (risas) También estaba Josito Di Palma. Después de más grande lo conocí a Johnatan Castellano. El corrió en karting, hizo toda una escuela siendo chico, pero quizás su padre dejó de correr mucho antes, a finales de los 80 por lo que las carreras de ellos no se mezclaron, como lo fue en mi caso con mi viejo.

Con mi viejo, tuvimos 4 finales de turismo de carretera juntos y 3 en TRV6, así que tuve la oportunidad en el automovilismo grande, de vivir todas las etapas, porque pasé de ir a ver una carrera en una cuna, a estar largando con mi viejo una final de TC en la misma fila.

Alguna vez renegaste de la profesión de tu viejo, tal vez al viajar tanto no estaba tan presente. ¿Cómo vivías esa situación?  

Quizás en algún momento que mi viejo ha tenido muchas obligaciones en Buenos Aires, se fue a vivir allá y lo veía poco. Cuando me llamaba me preguntaba las tablas. (risas). Yo estaba en la primera etapa de la primaria y decía: “éste encima me llama dos veces por semana y me toma examen”. Pero bueno, uno de grande entiende que el automovilismo es una profesión, tratamos de hacer lo que nos gusta a un buen nivel. Sin duda que mi viejo siempre estuvo presente. La relación cambió bastante cuando me empecé a subir arriba de los autos, porque sentíamos que podíamos hablar de igual a igual muchas cosas, como colegas y no ya como padre e hijo. Deje de ser “Tomasito”, el niño que iba a las carreras y andaba por todos lados a pasar a ser “Tomas” y tener otro tipo de dialogo con los miembros del equipo, los ingenieros y, en definitiva, a sentirme un piloto y ganarme el respeto de todos.

¿En qué momento sentiste que se te fue la presión esa que marcabas?

Fue cuando cumplí 14 o 15 años, que me empecé a armar ese mismo karting que mi viejo me había regalado de chico, iba al kartódromo y se me rompía una cosa, se me rompía otra y lo volvíamos a armar con mis amigos, uno de ellos era Carlos De Franceso, que tenía un taller de motos y me dio una mano y bueno, lo fuimos mejorando mucho. Después mi viejo me compró un karting como para poder competir realmente, ahí conseguimos pelear bien arriba y empecé a sentir de a poquito que me iba sacando esa mochila.

Más tarde le comencé a insistir, porque había una categoría en ese momento, que hoy todavía está, que es el GT 2000, que son autos parecidos a los Formula, pero con techo. Algunos directivos de la categoría le insistieron también para que me lleve a probar, y pude ir, y además conseguir buenos resultados, los que me permitieron creer que en cierta forma me podía dedicar verdaderamente al automovilismo.

El auto de GT 2000

¿Mientras tu carrera iba creciendo, te planteaste alguna meta o algún objetivo a futuro?

En realidad, trataba de vivir el día a día. Se me fueron dando buenos resultados en todo lo que fue la escala hasta el Turismo Carretera, en promedio fueron buenos resultados y eso te va dando mucha confianza, el factor psicológico es muy importante. Hay que entender que si andas mal a veces no es solo el piloto, sino que puede ser el auto. También se te va dando la profesión, empezás a tener contacto con patrocinantes en búsqueda de presupuesto para poder encarar un campeonato. En un principio tal vez se ocupaba de eso mi viejo, pero después, hasta hoy en día ya todo eso lo manejo yo.

En el marco internacional, hoy estamos muy relegados, quizás el que está abriendo fronteras hoy es José María López, pero con el nivel de automovilismo que tenemos en Argentina podríamos estar compitiendo en cualquier otro lado, el problema es cruzar el charco y todo lo que lleva a que los patrocinantes inviertan en un piloto argentino en Europa. Yo creo que, si nuestro país estuviese situado en Europa, muchos podrían estar corriendo a un gran nivel. A José María López lo pones en cualquier categoría importante y no desentona, hace podios o gana. Girolami, Guerrieri y Pernia también están o han tenido oportunidad de estar y les ha ido muy bien, pero sigue siendo muy difícil pegar el salto y permanecer allá. Por ahí en otros deportes es más fácil, pero en el automovilismo cuesta mucho. Si nos remontamos en el tiempo, el ultimo que tuvo grandes resultados y fama internacional, fue Reuteman, de ahí hasta acá, muchos han ido a probar y todo, pero no consiguieron grandes logros. Ahora por suerte con Pecho y algún otro esperemos que de a poco eso vaya cambiando.

A vos te toco vivir una época en la cual la categoría cambió muchísimo ¿Cuáles son las mayores diferencias que sufrió el Turismo Carretera en el los últimos años?

Son mundos totalmente diferentes. Nunca me hubiese imaginado en los 90 el automovilismo de hoy y si ponemos un equipo de los 90 en el automovilismo de hoy se notaría una diferencia muy grande. El TC de los 90 es como lo que es hoy el Turismo 4000, en cuanto a lo técnico, a la estructura de los equipos. Antes se juntaban en una peña, hacían una comida, sorteaban algunas cosas y así juntaban unos mangos. Hoy si no tenes un ingeniero metido en el equipo, alguien que se encargue solo del tema gomas, o así otras cosas, si no tenes gente profesional en cada cosa, perdes décimas de segundo y hoy 5 décimas te llevan a clasificar en primer lugar o en el puesto 25.

¿Se perdió un poco la mística del piloto?

Son otras maneras, es otra la exigencia. Capaz que ves una cámara a bordo de mi viejo del año 95 y lo ves que viene a los volantazos, empezando a frenar a los 240 metros de la curva y hoy se frena a los 80 metros. Se acortan las distancias, se hace todo mucho más específico, las direcciones son muy duras, la temperatura dentro del auto es muy elevada, la exigencia física del piloto también cambió mucho. Sin desmerecer el automovilismo de antes, capaz que te comías un sándwich de milanesa antes de subir y no había problemas, corrías toda una final. (risas). A mi particularmente me gustaba más el automovilismo de antes, porque podías ir de costado y no perder tiempo, y quizás mirabas una clasificación y el décimo estaba a dos segundos del primero y hoy en dos segundos esta toda la categoría, más de 30 autos. Antes estabas a un segundo y podías llegar a pelear una carrera, hoy estar a un segundo es muchísima diferencia.

Contanos tus inicios en las categorías del TC

Arrancamos ahí por una cuestión de que mi viejo tenía un motor de un Falcon que había comprado en un momento. Se lo llevamos a Jonny De Benedictis que lo armo para un TC Mouras y encaramos medio a los ponchazos. Me acuerdo que alquilábamos un auto que nos salía $5000 por carrera y para ir a correr tuvimos que comprar las butacas porque no las tenía, fue muy a pulmón. Sin embargo, en la primera carrera terminamos 4to. No lo podíamos creer.

Anécdota con Tito de copiloto

Tc mouras

En el Mouras arranque en 2006, corrí 4 carreras ese año y después hicimos todo el año 2007 que peleamos el campeonato muy aguerridamente con Mario Ferrando. Tal vez la inexperiencia me hizo correr carreras al 100 %, en las que quizás había que especular un poco. De las últimas tres carreras yo gano una y la anteúltima la venia ganando, fue cuando el TC Mouras corría en las últimas fechas con el turismo carretera y de correr con poca gente pasamos a correr con 50000 personas y eso me hizo sentir como en el escenario de un teatro, con todas las miradas encima, sentía que me tenía que lucir. Faltaban dos vueltas venia ganando y me despiste en una curva que en mi vida había tenido problemas. Al final llegue 6to y Ferrando terminó saliendo campeón en esa carrera. Después gane la última pero no me alcanzó. Igualmente terminamos pelando el campeonato con 19 años frente a un rival que ya tenía mucha experiencia y trayectoria dentro del automovilismo. Además, fue mi primer año completo de un campeonato. En ninguna de las otras categorías que había corrido hasta ese momento pude completar el calendario.

Tc Pista: 2008

Arrancamos muy bien, recuerdo que me decían “mira que estas en el TC Pista, no estas más en el Mouras, hay un escalón en el medio”. La primera carrera fue en Mar de Ajó y el nivel era mucho más alto, pero me encontré con un auto competitivo, ganamos la serie y cuando largamos la final, agarré la punta, pero después cometí un error milimétrico y el que venía segundo me pasó. Lo corrí toda la carrera, llegue a 8 décimas del primero y tercero termino Julio Fransichetti, pero como a 10 segundos nuestro. Fue un mano a mano a matar o morir, pero no me alcanzó. Los autos eran muy parejos. Recuerdo que el auto ganador era preparado por los hermanos Colombini de Chacabuco, así que en definitiva fue un podio prácticamente de nuestra ciudad.

Ese primer año en la categoría tratamos de adquirir experiencia, pero también teníamos la realidad de que veíamos que teníamos oportunidades de pelear el campeonato. En la quinta carrera estábamos primeros en la tabla de posiciones, funcionábamos muy bien, pero en la segunda mitad de año, el auto empezó a funcionar cada vez peor, no nos sentíamos bien arriba, de hecho, un día prendo el televisor para ver una carrera del Mouras y veo que mi auto estaba corriendo, fue una situación muy rara. Llame a los del equipo y me dijeron que como el auto andaba tan mal lo querían probar con otro piloto, también para darle más kilómetros al auto y bueno ahí dijimos basta, dejamos esa estructura y nos fuimos al equipo de Pablo Satriano con una Chevy con la cual corrimos a finales del 2008.

En 2009 te llegó el año consagratorio, conseguiste el campeonato de la categoría ¿Por qué fue campeón Tomas Urretavizcaya?

Fuimos campeones porque le metimos mucho trabajo, hicimos las cosas como se tenían que hacer, fuimos muy profesionales todo el tiempo, quizás por demás de vehemente mi manejo ese año, arriesgando mucho, pero por suerte salió bien, ganamos 5 carreras, varias series, hicimos muchas vueltas rápidas en finales, la verdad que encontramos un conjunto muy lindo, Pablo Satriano volvió a tener buenos resultados. Lo difícil es siempre mantener el buen funcionamiento del auto durante todo el año. Recuerdo que le decía al equipo que cuando el auto estaba en el taller le pasen un plumero y nada más, que no toquen nada (risas). Tuve la suerte de adaptarme muy bien al auto, de lograr la confianza y el feeling necesario, y eso te permite conocer los limites, sentía que el auto era una extensión de mi cuerpo, que podía llevarlo realmente por donde quería y cuando pasa eso tenes la oportunidad de hacer maniobras arriesgadas que te salen bien y te dan resultados. También tuvimos un gran entendimiento con el ingeniero, Leonardo Triador, que hizo un trabajo bárbaro, de hecho, todos mis buenos resultados los tuve con él. Cada vez que alguien me consultaba trataba de tenerlo a él dentro del equipo de trabajo. El entiende muy bien cómo me gustan los autos, que vayan un poquito de costado, con la cola en el aire y por suerte ese año logramos un gran balance que nos dio muchos frutos.

Ese campeonato te toco pelearlo con Matias Rodriguez, Con el Bocha Trebbiani, con Mauro Giallombardo. ¿Cómo es la relación entre los pilotos, que sabemos que comparten muchas cosas durante los fines de semana, cuando se pelea un campeonato?

No soy una persona de hacer mucho el odio o las amistades con otros pilotos. Somos colegas y tengo buena relación con todos. Pero, mis amigos los tengo en Chacabuco.

El año en que salí campeón del Tc Pista, en una carrera nos tocamos con José Maria Garavano y los comisarios deportivos interpretaron que había que recargarlo y los preparadores y miembros del equipo me vinieron a buscar al Box. Fue tenso, pero bueno son calenturas del momento. Después todo pasa y hoy tengo buena relación con esas personas, en más con los años nos tocó compartir equipo.

¿Cómo viviste esa carrera final de la consagración?

Esa carrera fue terrible, termine con todo el auto abollado, roto, le faltaba un pontón. Recuerdo que llegando delante de Giallombardo y de Trebbiani era campeón. Y si Trebbiani ganaba yo tenía que estar entre los 12 primeros. Si ganaba Giallombardo tenía que ser segundo. Pero bueno, se podían dar muchas cosas.

Fue en Buenos Aires, una carrera en la cual Mauro Giallombardo gana su serie y yo largo la final atrás de él, en el cuarto puesto. Encima antes de la largada, el auto no me arrancaba, algún problema en el burro, no recuerdo bien, pero por suerte salió. Yo sabía que, si en algún momento tenía la oportunidad de estar delante de Mauro, podía llegar a manejar la carrera desde el lado psicológico. Y de hecho en la largada saltamos del 4to al 2do puesto, después de la ese del ciervo ahí el quedo tercero, atrás mío. De ahí en más fue una guerrilla. En un momento tuvimos un toque en el Salotto, a casi 250 km por hora, hice un trompo, me agarro Federico Alonso, que pobre termino volcando. Mi auto termino destrozado, le faltaba el alerón, tenía todo un pontón roto y todavía faltaba media carrera. Sin embargo, cuando me recupere, trate de apelar a seguir el tren de punta, llegue a estar tercero en la última vuelta, delante de Grobocopatel, y Mauro Giallombardo, que había hecho otro trompo buscando la punta, estaba 5to. Así llegamos a la horquilla en la última vuelta y Mauro, después me enteré, se comunicó con el equipo y les dijo que si tenía la chance clara se iba a tirar, le dieron el ok y se mandó. Le pegó a Grobocopatel y el me pegó a mí. Ahí perdí el auto completamente al entrar en trompo, atiné a poner primera y acelerarlo a fondo, quedé envuelto en humo y salí derecho para la llegada, faltaban 200 metros. Al final llegue 6to, pero lo recargan a Giallombardo y quede 5to delante de él. Fue una pena como termino, pero por suerte el auto no se paró en ese momento porque si no lo iba a buscar hasta Bernal, hasta la casa (risas). Pero bueno, fue una pelea titánica, éramos muy chicos y corríamos por todo. Para la gente fue algo espectacular.

 

La primera sensación que tuve después de la carrera fue la de llegar a mi casa y acostarme. Igualmente hubo festejo con amigos y el recibimiento acá en la ciudad fue increíble, me dejo la piel de gallina. Me hubiese gustado hacer una gran fiesta con todos los que me apoyaron y con el auto, pero estaba tan destrozado que fue imposible hacerlo.

La llegada al Tc:

Saltamos al TC en 2010 con una Chevy de Pablo Satriano, que la había estado corriendo mi viejo el año anterior. Él corría con una Dodge del equipo de Castellano. Fue muy difícil poder mantenernos los dos en la categoría por una cuestión de presupuesto, además nos costaba encontrar el rendimiento del auto y finalmente después de 4 carreras le comunique a mi papá que no quería correr más. El me entendió, pero me propuso correr con su auto, el del equipo de Castellano, así que ahí me dejó su lugar y arrancamos, a partir de la 5ta carrera con esta nueva estructura. En la segunda carrera con la Dodge me toca ganar mi primera serie en el TC, fue un momento increíble.

Al otro año, en 2011 corría en las dos categorías (TC y Top Race V6) y en TC pudimos redondear algunos parciales muy buenos que nos permitieron estar adelante en Rio Cuarto, en Junin, en Rafaela. Fue un año muy lindo y en el Top Race creo que en una sola carrera funcione como realmente quería.

Ese año le toco correr 4 carreras con su padre, algo que solamente había ocurrido hasta el momento con la Familia Di Palma.

 

 

 

 

Otras categorías:

Siempre me sentí más cómodo en autos de TC, por la aerodinámica, la suspensión trasera más rígida y con la potencia. Quizás lo que más me costó como piloto fue el Top Race, fue el tener suspensión individual atrás, cuando empezas a doblar, la transferencia de los kilos, los neumáticos blandos que se usaban en ese momento, que te daban una velocidad de curva impresionante lo que hacía muy difícil el hecho de encontrar el límite. Encima ese año la vuelta de clasificación era una sola y muchas veces con la goma o te quedabas corto o te tenían que ir a buscar al tejido. Quizás ese cambio de neumático fue lo que más me costó.

El Turismo Nacional todavía lo estoy interpretando, son autos muy indóciles que van en el aire, es muy fácil ir de costado, pero hay que saber hasta qué punto ir de costado para no perder tiempo. Son autos de cualidades únicas, muy livianos, que tienen poco grip y te llevan a administrar mucho la potencia, el volante.  Además, hay pilotos dentro de la categoría que están hace mucho tiempo y que ya tienen una experiencia muy grande, lo que lo hace todavía más difícil.

¿Cuál fue la Piña más fuerte que sufriste? 

La que más sufrí fue en el año 2015 corriendo en el Tc Pista en el circuito de Rio Gallegos (Video al final de la nota). Largábamos en primera fila con Ebarlin y nos enganchamos, mi auto se puso de costado, cruzó la pista hacia la derecha, pero volvió y quedo parado en el medio y me agarro Gastón Todino a casi 170 km por hora, pero por suerte me pegó en la parte delantera del auto. El impacto lo sentí bastante en el pie, de hecho, anduve un mes con muletas. Fue un golpe muy fuerte pero la verdad que las consecuencias fueron mínimas a lo que podría haber sido.

En el momento del golpe recuerdo que mi abuela había estado internada la semana previa y sabía que ese fin de semana estaba en la casa de mi vieja mirando la carrera y cuando paso eso trate de bajarme rápido como para demostrarles que estaba bien. Igualmente, cuando salí sentí un pinchazo fuerte en el tobillo, pero por suerte pude llevar tranquilidad a todos.

En ese momento justo le hacen una entrevista a mi viejo que solamente había visto el despiste, pero no el choque y le hacen la nota y él contesta: bueno son cosas que pasan, estaba lo más tranquilo, después cuando vio el golpe llego corriendo al mango en la ambulancia, con la lengua afuera para ver cómo estaba yo (risas).

Fue una situación fea, recuerdo que después teníamos la salida del avión a la madrugada y no teníamos donde parar. Por suerte en el aeropuerto nos vino a buscar el hermano de mi novia que es kinesiólogo y ya me pudo revisar un poco.

Otro golpe fuerte también fue en el Top Race v6 en salta, le pegue a una montaña y estuvimos haciéndonos estudios hasta la noche. El sábado después el auto lo corrió mi viejo, le di el buzo, el casco y le dije encárgate de todo vos.

Describirte como piloto:

Considero que soy bastante trabajador abajo del auto, me gusta lograr el auto que quiero manejar, trabajo mucho en la puesta a punto. Cuando la actividad de los sábados termina a las 5 de la tarde, yo me quedo en el autódromo hasta las 9 o 10 de la noche colaborando con los ingenieros, analizando cámaras, viendo cada frenaje, cada rebaje, soy bastante incisivo en ese tema, trabajando con los mecánicos casi de igual a igual, no meto mucha mano, pero siempre los acompaño cebándoles mates hasta tarde, tratando de hacer valer el trabajo en equipo. Si el resultado se da es de todos y si no se da también.

Arriba de la pista, me gusta aprovechar mucho el neumático, soy bastante agresivo en ese tema durante las clasificaciones, siempre tratando de buscar el limite rápido. A veces para bien o a veces para mal, soy agresivo, al punto que tengo que ir. Este último tiempo aprendí a no correr las carreras siempre al 100% y en su lugar, tratar de leerlas, de poder aprovechar cada sector en determinado momento de la carrera. Cuando el auto esta lógico, hay que tratar de hacer eso y cuando no lo está, ahí sí, correr al 100 % para no perder tiempo. En general uno arriba de los autos, mas allá de que sean de tracción trasera o delantera va madurando y aprendiendo a administrar con lo que uno cuenta.

¿Además de tu viejo hay otro piloto al cual admirabas de chico?

Cuando arranque a correr en el 2006, corría otro fin de semana al que corría mi viejo y cuando iba con él trataba de mirar mucho a otros pilotos. Mi viejo siempre me decía que mire a Ledesma, Ortelli, al Guri Martinez, a Rossi, que son pilotos que siempre me gustaron, rescato lo que hace Ledesma en los sectores rápidos. El Guri Martínez es el piloto más rápido en los sectores lentos, en la forma de frenar, de medir los kilos en un auto. Siempre uno trata de copiar a los referentes. A mi viejo lo miraba mucho, en más la primera vez que salimos a probar él se sorprendió al verme frenar con el pie izquierdo y me decía que a él le había costado mucho ese cambio. Pero bueno eso lo aprendí siendo acompañante, cuando probaba yo dejaba todo para ir con él y girábamos 3 o 4 horas juntos. También gire con Matías Nolesi, con Rafael Morgensten, con varios y siempre mirando se aprende. Igualmente, lo tenes que traer desde chico porque puedo mirar mucho tenis o mucho golf, pero si salgo a la cancha soy un cuatro de copas. (risas).  Me tocó vivir todas las etapas del automovilismo y uno va incorporando muchos conocimientos con el tiempo.

¿Cómo estás viviendo ente nuevo desafío en el Turismo Nacional?

Nosotros este año venimos con un auto que estuvo parado mucho tiempo, estamos en pleno desarrollo y de a poco estamos tratando de encontrarle la mano. El objetivo de acá a fin de año es tratar de meternos entre los 15, poder decir que si tenemos una mala clasificación estamos 15 y no 35. Igualmente soy realista y no quiero pelear la punta ya, porque no estaría viendo la realidad de todo. Creemos que cuando el auto empiece a mejorar, que yo me pueda adaptar mejor a la categoría, vamos a exprimir al máximo el rendimiento y vamos a poder estar competitivos. Estamos trabajando mucho en el motor para conseguir todo eso.

¿Qué expectativas tenes para lo que viene?

Tenemos un arreglo con KIA de terminar este año, hacer todo 2018 y posiblemente 2019. Estamos encarando la construcción de un All New Cerato que lo tenemos que estrenar en octubre/noviembre, así que bueno, entusiasmado con eso, nos esperan grandes cosas. Sin duda me encantaría poder ganar con esta marca porque es la primera vez que se largan a hacer automovilismo, ya que, si bien en china tienen un equipo oficial, es el único automovilismo que hace KIA, más allá de que en Perú también tuvo un equipo oficial, en Argentina este es el año del debut y la verdad que poder obtener un triunfo seria devolverles un poco todo lo que están apostando hoy en nosotros.

¿La vuelta al Tc es posible?

Tuve una propuesta a principio de año que me parecía muy buena, pero a su vez ya veníamos trabajando con el Turismo Nacional Clase 3 con el equipo KIA Total Sport. Obviamente que el Tc es lo máximo, agarras a cualquier nene que corre en karting en cualquier parte y si bien todos tienen el sueño en algún momento de correr en el exterior, también todos aspiran a subirse a un Turismo Carretera, y yo nunca voy a ser la excepción criándome en ese ambiente toda la vida. Uno siempre trata de poder volver, pero los costos de hoy en día son los que quizás nos complican un poco. Además, son 16 carreras en un año y es complicado tener la estructura para poder afrontarlo. Pero bueno hoy estamos trabajando a full con el equipo KIA y estamos a la espera de poder lograr algo. Lo importante es siempre estar en actividad y a veces cuando uno menos lo piensa, llegan las oportunidades.

Videos

La maniobra que recorrió el mundo:

La piña en Rio Gallegos

Gracias Tomás por recibirnos en tu casa: