Edgardo Esteban es un periodista y excombatiente que ya lleva siete libros escritos sobre las Islas Malvinas. Uno de ellos fue “Iluminados por el fuego”, que se publicó en 1993 y doce años después fue llevado al cine por el director Tristán Bauer. La última obra se titula “La última batalla” y su autor vino el miércoles a Chacabuco para presentarla.
El acto se realizó el miércoles en la Casa de la Cultura, donde Esteban compartió la mesa principal junto a los excombatientes Juan Carlos Daluisio y Mario Feroldi. Además, hubo un mensaje de apertura de la secretaria de Cultura, Julieta Pederzoli.
Paracaidista y cartógrafo
Esteban realizó el servicio militar en el Grupo de Artillería Aerotransportada de Córdoba. En su caso, era paracaidista y durante la guerra manejaba las cartas topográficas.
El 23 de abril de 1982 llegó a las islas junto a su compañía y establecieron la posición al este de Puerto Argentino, entre Sapper Hill y Moody Brook.
“Con mis compañeros fuimos la última unidad en replegarse. El último proyectil que se disparó en la guerra, en el amanecer del 14 de junio, fue de mi unidad. De ahí nos fuimos a Puerto Argentino”, contó el periodista, que tras estar 54 días en un pozo de zorro bajó junto a sus compañeros al pueblo, donde estuvieron primero en un depósito de YPF y luego en los campos de prisioneros del aeropuerto, De ahí fueron trasladados al continente, a donde llegaron el 19 de junio.
“Es un libro sobre mi cédula militar”
En la charla con Chacabuco en Red, Esteban se refirió a cómo surgió “La última batalla”.
“Este es un libro sobre mi cédula militar, la que me dieron cuando empecé a hacer el servicio y la llevé a Malvinas. Y lo que pasó fue que el 1° de noviembre de 2020 una periodista de Córdoba, Alicia Panero, me llamó para informarme que se estaba rematando en eBay, en el Reino Unido, a 1.750 libras esterlinas”, contó Esteban, que en aquel momento, plena pandemia, era director del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur.
Esa noticia, siguió, le generó mucha angustia, porque era un objeto que había perdido en 1982 y no sabía dónde había quedado. Por eso, se propuso recuperarla. Así fue cómo luego de dos años, y con la ayuda de un abogado argentino que vivía en Inglaterra, logró ubicarla. El tema es que la cédula la había comprado por un coleccionista de pertrechos de guerra que la consideraba su trofeo más importante, el cual no pensaba devolver.

Por ello, debió iniciar un reclamo basado en dos artículos que tiene la Comisión de Ginebra sobre prisioneros de guerra que hablan de que no se le puede quitar la identidad a un soldado.
“Así descubrimos que el que me había sacado la cédula fue un oficial británico, de apellido Sinclair, el 16 de junio de 1982, cuando subí como prisionero de guerra al barco británico Canberra. La perseverancia hizo que la Policía de Londres, la Scotland Yard, fuera a la casa de este señor, le sacara la cédula militar y el 16 de abril de 2022, cuarenta años después, recuperé mi identidad y pertenencia y surgió la necesidad de reconstruir esa historia, que siguió con una visita que hice al Papa Francisco a fines de ese año, así como un viaje que hice a Malvinas con mi hijo en 2025. Todo eso que fue cerrar una historia está en el libro, que es una novela, porque inventé un personaje a partir de las informaciones que fuimos recabando sobre esta persona que compra mi cédula. También está la batalla final de Puerto Argentino, los campos de prisioneros, la vuelta en el Canberra y mi llegada a Puerto Madryn”, relató.
Esteban expresó que, más allá de contar esta historia, la edición de este nuevo libro, también tiene el objetivo de “soberanizar, malvinizar y seguir construyendo esta identidad y pertenencia que tenemos sobre Malvinas”.
“Malvinas debería ser una política de Estado”
-¿Cómo se encuentra la malvinización en este momento?
-Es muy difícil con un gobierno que mira a Margaret Thatcher como una referente, o que tiene un ministro de Defensa que dice que el hundimiento del Crucero General Belgrano no fue un crimen de guerra. En Chacabuco tienen dos héroes que murieron en el Crucero Belgrano, donde el total de fallecidos fue de 323, o sea, casi la mitad de los que murieron en la guerra. En mi opinión, Malvinas debería ser una política de Estado, porque es transversal. Salvo un Mundial de Fútbol, en el que todos nos ponemos la celeste y blanca, el 2 de Abril es el hecho más importante de esa malvinidad, que es transversal y nos une. Si uno ve los cantantes de rock, las pintadas que hay, los monumentos o los carteles en las rutas, se nota que hay una pertenencia muy fuerte. Creo que lo que tenemos que hacer es seguir trabajando en esa construcción, que es difícil en este tiempo, pero no hay que resignarse, porque pueden pasar 50 o 500 años que no vamos a bajar nuestros brazos para recuperar nuestras Malvinas y ver flamear la celeste y blanca algún día en las islas.
-Ya has escrito varios libros sobre Malvinas.
-Sí. Este es el séptimo, y creo que en este caso es un espejo de “Iluminados por el fuego”. Es un contrapunto de lo que fue aquel libro, que marca también esa posibilidad de rescatar la historia a través del arte, como fue la película. Sé que en Chacabuco hubo obras de teatro sobre Malvinas, y que es un tema del que se habla en las escuelas. Ojalá que, más allá de los matices y las diferencias, esa potencialidad que tiene Malvinas sirva para unir, porque todos los que viven en esta ciudad tan querida como Chacabuco seguramente estarán de acuerdo en que las islas son argentinas y que las tenemos que recuperar, así como hay que repudiar la existencia de esa base militar que hay allá, que es la más grande del Hemisferio Sur.
-Viajaste seis veces a Malvinas. ¿Qué sentís cada vez que vas y qué encontraste en la última visita?
-Siempre son movilizantes y sanadoras las visitas que hago. En la última, que fue en julio de 2025, fui con mi hijo. Esa fue distinta, porque tuve la contención de él y pudimos recorrer los campos de batalla, estuvimos varias veces en el pozo de zorro en el que estuve durante la guerra, también fuimos al cementerio y, además, pudimos ver los pingüinos. Inclusive, nos bañamos en el mar y pudimos tener esa complicidad de abrazarnos y sentir a las islas como parte de nuestro territorio, y más allá del recuerdo y la reivindicación de lo que significa la guerra como parte de nuestra historia, que él tenga esa posta que le da su padre de mirar a Malvinas pensando en el futuro.
-¿Qué estás haciendo actualmente?
-Actualmente estoy presentando el libro y dos clases, porque soy docente. También estoy pensando en volver a hacer periodismo, con un proyecto que está dando vueltas por ahí. Además, tengo pensado escribir un libro más y, a la vez, estoy presentando el libro del diputado Aldo Leiva, de Chaco, que es el primer diputado excombatiente de Malvinas, que ha vivido una historia impresionante. Fundamentalmente, en el poco tiempo que tengo trato de malvinizar, y quiero hacer un libro sobre periodismo, otro sobre la unidad en la que estuve junto a mis compañeros y estoy hablando para hacer la película de “La última batalla”.