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Pesadilla para un remisero de Chivilcoy, lo balearon en un intento de robo

Ocurrió el fin de semana último.

Lo que comenzó como un viaje habitual en la madrugada del sábado se transformó en una auténtica pesadilla para Raúl “Rulo” Boiro, un experimentado chofer de la agencia de remises “Ruca Che”. Según informó La Razón, Boiro sobrevivió de milagro a un brutal intento de homicidio tras ser emboscado, asaltado y baleado en el rostro por una pareja de pasajeros en una zona descampada de Chivilcoy. El proyectil quedó alojado en su ceja sin llegar a perforar el cráneo.

El hecho se inició alrededor de las 5:00 de la mañana, cuando el remisero acudió a un llamado en la intersección de las calles Cerrillo de la Avería y Monteagudo. Allí subieron un hombre y una adolescente. En principio, el trayecto hacia un hotel ubicado en la rotonda de las rutas 5 y 30 parecía transcurrir con normalidad, e incluso los delincuentes entablaron una charla amigable para ganarse la confianza del conductor.

Sin embargo, mediante engaños, los pasajeros le hicieron desviar el recorrido hacia las inmediaciones de la Ruta Provincial Nº 30, con la excusa de buscar un asado en la quinta de un familiar. Al llegar a un camino de tierra intransitable por el barro, la situación cambió drásticamente. Sin mediar resistencia, el pasajero extrajo un arma de fuego y le exigió el dinero.

“Giré pensando que era un chiste, y automáticamente, sin decir nada, me gatilló”, relató Boiro con profunda conmoción en declaraciones a la prensa local. “Me salvé por girar la cabeza. Al girar, fue como que casi le puse la cabeza en el gatillo y el tiro me entró en la ceja”.

Bajo constantes amenazas de recibir un segundo disparo, el chofer entregó la recaudación de 15.000 pesos. Posteriormente, fue obligado a descender del vehículo y a correr en medio de la oscuridad mientras los asaltantes escapaban en su automóvil.

Ensangrentado, Boiro logró caminar hasta la Avenida Perón, donde fue auxiliado por un automovilista que dio aviso a las autoridades. La clave para la resolución inmediata del caso fue la tecnología: la aplicación de la remisería seguía activa en el teléfono dentro del vehículo. Javier Gallo, dueño de la agencia, notó movimientos sospechosos y un exceso de velocidad que no coincidía con el manejo prudente de Boiro, por lo que alertó a la Policía.

Con las coordenadas en tiempo real, las fuerzas de seguridad montaron de forma urgente un operativo cerrojo. Pocos minutos después, los efectivos interceptaron el auto robado en la esquina de la calle 102 y General Frías. Allí se logró reducir y detener a los sospechosos, recuperando la totalidad del dinero en efectivo, la documentación de la víctima y el rodado.

Los detenidos fueron identificados como un hombre mayor de edad oriundo de Moreno —quien poseía antecedentes penales y se identificó con documentación falsa— y una adolescente menor de edad domiciliada en Chivilcoy, quien fue derivada a la localidad de Mercedes bajo las directivas de la fiscalía de menores.

Boiro fue trasladado al Hospital Municipal de Chivilcoy, donde los médicos constataron mediante una tomografía que el plomo estaba incrustado en la zona de la ceja. Tras una exitosa intervención quirúrgica para extraer el proyectil, el trabajador se encuentra fuera de peligro.

“Tengo mucha impotencia. ¿Por qué el tiro? Si no me resistí. No me dio oportunidades. Solamente Dios y el recuerdo de mi madre se pusieron en el medio y me salvaron”, expresó conmovido el chofer, quien también aprovechó para agradecer la atención del personal médico, el apoyo de sus compañeros y el acompañamiento humanitario de la policía que lo asistió en el hospital.

Fuente y Foto: La Razón de Chivilcoy.

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