A 50 años del último golpe cívico-militar, tenemos la responsabilidad de detenernos, reflexionar y reafirmar un compromiso que debe ser inquebrantable: la defensa de la democracia y las instituciones.
Más allá de debates o miradas sobre el pasado, esta fecha no puede ni debe reducirse a una discusión numérica o ideológica. Es, ante todo, una oportunidad para recordar que la violencia, la intolerancia y la interrupción del orden constitucional nunca pueden ser el camino.
Como sociedad, y especialmente quienes tenemos responsabilidades públicas, estamos llamados a construir una Argentina donde el diálogo, el respeto y la ley sean siempre el marco de nuestras diferencias. Ese es el verdadero aprendizaje que nos deja la historia.
El “Nunca Más” no es una consigna del pasado: es una tarea permanente del presente.
TODO DICHO.
FIN
La historia consigna los dos lados. Terrorismo de estado también expliquen los crímenes de los montoneros hoy reconvertidos en K.
Gabriel los que usan la violencia deben ser juzgados….pero los estudiantes,los jóvenes que trabajaban en las villas no usaron violencia,los abogados que desaparecieron por presentar habeas corpus,los representantes gremiales,los bebés nacidos en cautiverio…ninguno uso violencia. Fue un plan nefasto para implantar el terror y robar y endeudar al país. Por gente que no comprende lo que pasó hoy todavía nos roban con planes similares a los que tuvieron los dictadores.
SOS MUY BURRA.
VERGUENZA DAS.