CHARLA EN EL TEATRO ITALIANO

“Nuestros pibes y pibas están muy solos y pidiendo a gritos que alguien los escuche”

Daniel Ernesto Ichazo, fiscal especializado en cibercrimen y delitos vinculados a la trata de personas, señaló la necesidad de dialogar más con niños, niñas y adolescentes sobre los riesgos de las redes.

Los peligros que enfrenta la niñez en esta era de Internet y las nuevas tecnologías fue el tema de una charla que este jueves a la mañana brindó Daniel Ernesto Ichazo, que además de ser fiscal de Berazategui recientemente publicó un libro titulado “Infancias robadas”. La conferencia se llevó a cabo en la sala del Teatro Italiano, que estuvo colmada de alumnos de escuelas primarias. A su término, el disertante realizó declaraciones en las que afirmó que cada vez hay mayor circulación en Internet de imágenes de violencia sexual infantil. Además, afirmó que hoy “nuestros pibes y pibas están muy solos y piden a gritos que alguien los escuche”.

La charla de Ichazo tuvo una presentación en la que acompañaron al fiscal el intendente Darío Golía, la secretaria municipal de Desarrollo Territorial, Karina Geloso, y la jefa distrital de Educación, Andrea Castronuevo.

“Para trabajar en la prevención son importantes estos espacios que ha generado el Municipio en conjunto con las escuelas”, expresó Ichazo, que insistió en la importancia de que los “actores principales” en la prevención y el cuidado de los niños, niñas y adolescentes trabajen “en red”, ya que “los pedófilos, los groomers, trabajan en red para atacar a nuestras infancias”.

“Si nosotros no hacemos lo mismo, les estamos dando mucha ventaja”, dijo el fiscal, y agregó que también es fundamental “concientizar en el uso responsable de las redes por parte de los pibes y las pibas”.

“Ellos deben saber que todo lo que hacen en Internet queda, y queda de acá para el futuro. No es una cuestión de lo subo, lo borro y ya está. No, todo lo que ingreso a Internet quedó y dejó un rastro que puede ser usado para bien o para mal”, completó.

“Cada vez hay mayor circulación de violencia sexual infantil”

Ichazo afirmó que los delitos sexuales en los que intervienen las redes e Internet han tenido un crecimiento exponencial en los últimos años.

Después de la pandemia hubo una explosión, y lo más alarmante que estamos viendo es que cada vez hay mayor circulación de violencia sexual infantil. Tenemos una cifra de niños, niñas y adolescentes que no denuncian por temor o vergüenza y que queda en un registro negro que no sabemos quiénes son, pero las imágenes están. Nosotros tenemos un registro de 35.000 fotos y videos a los que todavía no podemos ponerle nombre y apellido, porque no están identificados, no sabemos quiénes son. Este es el trabajo que tenemos que hacer nosotros, como ministerio público, y con las instituciones intermedias, que es no sólo perseguir al pedófilo o groomers sino rescatar a las víctimas, buscar dónde están, porque esas imágenes salieron de algún lado”, aseveró.

El fiscal de Berazategui, que es titular de una unidad especializada en cibercrimen y delitos conexos a la trata de personas, dijo que su mensaje para los adultos responsables y la sociedad en general es que hay que “escuchar más a nuestros hijos e hijas, a nuestros pibes y pibas”, y dialogar.

“La única app que existe es el diálogo”

“La única app que existe es el diálogo -agregó-. Por más que yo tenga filtros en los celulares para que no ingresen a determinados sitios, o que haya un control parental, todo eso no sirve si no va acompañado de un diálogo para saber qué hacen nuestros pibes y pibas en Internet”.

Ichazo escribió el libro “Infancias robadas” en coautoría con Ana Unhold. Según señaló, el libro el texto tiene cuatro capítulos que tienen que ver con la violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes en entornos digitales, así también con la explotación sexual vinculada a la trata de personas”. Otra parte de la obra, prosiguió, se relaciona con la pobreza “y la soledad del niño, la niña y el adolescente”.

“Porque están solos”, expresó el fiscal, e insistió: “Nuestros pibes y pibas están muy solos y pidiendo a gritos que alguien los escuche, que dialogue y que les pregunte qué pasa. De eso también habla el libro”.

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