La maravilla de ‘Poder Ser’ lo que quieres ser

‘No hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba’. La frase se adjudica al filósofo romano Séneca. Y justo así entendió el escritor argentino Juan Tonelli sus diferentes ‘crisis’: como oportunidades que le abrieron un nuevo camino que hoy se materializa en sus libros.

La vida puede llegar a ser como una pelea de boxeo, en donde en ocasiones debemos toparnos con situaciones complicadas o adversarios a los cuales, solo podremos derrotar luego de haber lanzado cientos de golpes en tan solo un momento o round. 

Seguramente, en más de una de estas batallas has tenido la intención de tirar la toalla. Cuando llega ese momento, lo mejor es tener la cabeza fría, pensar, reflexionar y sacar lo mejor de sí para ir por un asalto más, para seguir luchando por conseguir esa victoria que tanto anhelamos.

Pese a que el combate ha sido duro y sentimos morir, para poder salir adelante del mismo, es necesario levantarse solo una vez más. Esa es la clave para salir triunfador de las mil batallas que nos presentará la vida.

– ¿Qué representa ese Elefante en el Living que todos ignoramos?

– El Elefante en el Living es ese tema que no podemos enfrentar, que nos duele y preocupa y terminan ocupando todo el living. Se mueve, rompe todo y sin embargo seguimos adelante con nuestras vidas como si nada. Por eso, tratamos de convencernos de algo que no creemos y hacemos un pacto trucho diciendo que esos temas no existen.

El escritor Juan Tonelli publicó su nuevo libro, ‘Un Elefante en el Living (Historia sobre lo que sentimos y nos animamos a hablar’. El libro reúne historias extraordinarias de gente común, para retratar y explorar distintos aspectos y tensiones de nuestra vida cotidiana, recorriendo temas como el miedo, el sexo, las contradicciones, el amor y el desamor, el dolor, los traumas y carencias que nos condicionan. ‘Todo eso que sentimos y no podemos expresar’, resume.

Tonelli contó que en el texto elaboró ‘situaciones en las que hay un tema enorme, evidente, ineludible, en que pese a tomarnos por completo somos incapaces de abordar. Como si hubiera un elefante en el living y nosotros hiciéramos como que no existe’.

Y añadió: ‘A veces lo ignoramos porque nos resulta tan doloroso que no soportamos verlo. O lo evadimos para evitarnos un conflicto; por ser un tema tan sensible no queremos ni acercarnos. Y ahí queda archivado durante años en un pacto tácito: hacemos como que no ocurrió a cambio de que no duela. Pero duele’.

¿Crees en ‘dios’?


– Durante mucho tiempo fui católico practicante, luego de mi crisis fui agnóstico y en los últimos años he vuelto a creer en un orden superior. No me gusta mucho llamarlo ‘dios’ porque las etiquetas nos condicionan el pensamiento. Si decimos ‘dios’ ya nos imaginamos un viejito bueno con barba que mató a su hijo por nosotros y una cantidad de cosas que yo no siento (porque no las entiendo), entonces no me interesa.

Prefiero guardar un silencio humilde al registrar la maravilla de la naturaleza, del cuerpo humano, de la vida, todo eso que tiene un orden superior. Hago una reverencia hacia esa fuerza, pero prefiero hablar de la vida más que de ‘dios’ porque también me parece que hay mucha gente -como fui yo- a quienes les molesta que les hablen de dios. A quienes son creyentes les encanta, pero hay gente que siente que se pierde.

Dios tiene tantas premisas que prefiero vincularme con los lectores desde un lugar que ayude a pensar sin necesidad de recurrir a una palabra que puede generar reacciones refractarias.

En muchos momentos de mi vida sí puedo sentir el amor o la gracia de la vida hacia mí, desde las cosas más simples como el atardecer, ver el mar, la sonrisa de tu hijo, compartir una pizza con amigos… y uno siente como una gratitud por algo que te están regalando. ¿Pero a quién le agradecemos?

Si le pongo un nombre como ‘dios’ y lo personalizo con una figura humana, siento que me entrampo. Prefiero entonces sentir la gratitud y ofrecérsela a la vida, o a ese orden superior o a dios que, sin tener una forma humana, está muy presente en mis historias.

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