MILAGRO EN LA CORDILLERA

La cruda escena con la que se encontró uno de los rescatistas del avión de los uruguayos en Los Andes

Osvaldo Villegas cuenta cómo fue pasar la primera noche con los sobrevivientes.

Pasaron más de 50 años y cada tanto la hazaña de los uruguayos reaparece con los relatos de los sobrevivientes y todo lo que sucedió desde la caída del avión con 45 personas hasta los 16 que lograron bajar de la montaña 72 días después. Ahora, la película de Netflix La Sociedad de la Nieve volvió a reinstalar el tema.

El vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya tenía planeado aterrizar en Santiago de Chile el 12 de octubre de 1972. En la aeronave viajaba el equipo de rugby de Old Christians Club de Montevideo junto a familiares y amigos.

Momentos antes del impacto

Tras una escala de un día en Mendoza por el mal clima, el grupo emprendió el vuelo a Chile. Un mal cálculo de los pilotos hizo que la aeronave estrellara un ala contra una montaña, perdiera su rumbo y cayera en medio de los Andes. De las 45 personas que viajaban en el avión, incluyendo la tripulación, 12 murieron el accidente y otras 17 fallecieron días después, la mayoría a consecuencia de una avalancha de nieve que los sepultó.

Los 16 jóvenes uruguayos lograron algo impensado. Sobrevivieron donde es imposible vivir. Fue sobre un glaciar helado en la cordillera con temperaturas de menos 30 grados, avalanchas y vientos cruzados insoportables. Para eso, usaron como alimento el cuerpo de sus compañeros muertos.

Canesa y Parrado fueron quienes atravesaron las montañas y llegaron al arriero chileno que dio aviso a las autoridades para proceder a rescate de sus compañeros.

El relato del rescate en primera persona

Don Osvaldo Villegas fue uno de los rescatista de socorro andino quien, junto a Claudio Lucero y Sergio Díaz llegaron al avión del vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya. En una entrevista, hace algunos años, contó sobre ese día:

El día 22 llegamos a un glaciar que había y ahí estaba el avión, ahí estaban los uruguayos, nos hacían señas y aterrizamos con el helicóptero” comenzó contando.

El rescate desde el aire

Cuando nos acercamos al fuselaje del avión, empezamos a ver varias tiendas, la cabeza del piloto, con la caja craneana abierta; fue terrible cuando vimos eso” continuó.

Luego, bajamos a los que estaban en peores condiciones, había uno que ya estaba listo para comérselo” dice Villegas ante la sorpresa de la entrevistadora.

Con respecto a los sobrevivientes dijo “Estaban en los huesos. Me acordaba de esas películas de los campos de concentración de los nazis, cómo tenían a los pobres judíos, con la piel pegada a los huesos“.

Villegas cuenta que él fue uno de los que se quedó esa noche con los sobrevivientes que no pudieron ser trasladados ese mismo día y que fueron conversando de qué se habían alimentados. El rescatista cuenta que ahí le dijeron que se habían alimentado de sus compañeros muertos y que lo habían tomado como “una comunión”, como cristiano que eran.

Villegas cuenta medio en broma que pensó que “comían con alegría” ya que si uno veía el estado de los cuerpos “dejaban solo los huesos“.

Ellos nos contaban que la primera que se habían comido fue la sobrina del embajador de Uruguay en Chile” dice.

La entrevistadora le preguntó en un tramo de la nota qué fue lo que más le impactó al llegar al fuselaje y Villegas dijo: “lo que más nos impactó a nosotros fueron las bandejas que había…donde había pedazos pequeños de corazón, de páncreas, de hígados. El páncreas y el hígado contienen mucha grasa. Al principio ellos lo tragaban, después se acostumbraron. Porque hasta del olor que tenían en la ropa había que acostumbrarse“.

Lo otro que más nos impresionó, fue la cabeza del piloto que estaba dentro del fuselaje porque no lo pudieron sacar. Solamente le sacaron la cabeza y la pusieron en una parte y le abrieron la caja craneana porque se comieron todos los sesos. Yo saqué fotos de todo eso, de todo ese rescate, muchos rollos y se las entregue al Cuerpo de Socorro, pero siempre hay gente aprovechadora. Había un periodista, Gabriel Bustos, que era del Mercurio que se robó los rollos y se hizo millonario. Hasta el día de hoy el Cuerpo de Socorro jamás ha hecho nada para recuperar los rollos. Eso sería bien interesante“.

Aquí la nota completa:

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