Esaú entrega su primogenitura a cambio de un plato de lentejas. Jacob se aprovecha de él para conseguir lo que quiere. Entonces provoca enemistad y resentimiento. Jacob es egoísta y se separa de Dios y de su hermano. Pero después transita un cambio, una transformación personal. Se mueve, hay movimiento de espíritus en él, y da su batalla interior; ahí es cuando vence a su egoísmo y accede a su nuevo estado del ser, expresado en el nombre “Israel”.
Jacob se convierte en Israel: ahora sigue a Dios y se abraza con su hermano. Autocorrección, perdón y reconciliación. Soy el mismo, pero no soy lo mismo. El Jacob que abusa de su hermano es el equivalente a Caín, que se rebela a Dios y asesina a su hermano Abel.
Durante los últimos años, la Nación Argentina ha sido arrinconada, paso a paso, y ahora se le exige que entregue su primogenitura a cambio de un plato de lentejas. Los argentinos somos los primogénitos de nuestro país; sin embargo, la mafia financiera transnacional, cuyos rostros visibles son Rothchild, Soros y Elsztain, manejan los hilos de la siniestra marioneta que ocupa la Casa Rosada al día de hoy, y de los títeres degenerados que tienen en el edificio del Congreso, para abusar de la Nación Argentina: la extranjerización de la tierra que nos quieren imponer significa la usurpación del territorio nacional argentino; actúan por chantaje, que entreguemos nuestro país a cambio de un plato de lentejas.
Y nosotros, los argentinos y las argentinas, con la Argentinidad en nuestro corazón, no queremos hacerlo. Pero la mafia transnacional se ha infiltrado en los espacios institucionales con mucha astucia, para dar el zarpazo sin que nadie los detenga.
Aparentemente.
Excelente reflexión.
Estábamos tan bien que decidimos estar mal, más que reflexión es un pensamiento con una dirección política, sosteniendo una amnesia de 40 años como si el problema es el ahora , cuando no ven el pasado y no tienen un mínimo de autocrítica estos seres se convierten en basura, charlatanes