LA HISTORIA ES PASADO, PRESENTE Y FUTURO

“La actualidad y el significado del 17 de octubre”

Columna de opinión del Dr. Nelson Coronel.

El 17 de octubre de 1945, cuando la vieja oligarquía agroexportadora planeaba prolongar la injusticia y la entrega realizadas durante la Década Infame, el ascenso y el prestigio del entonces coronel Perón entre la clase trabajadora y otros sectores marginados de la vida política y económica —como los peones rurales y las clases medias empobrecidas— preocupaban a las clases dominantes. Esos sectores comenzaban a ser dignificados por las conquistas sociales impulsadas por Perón.

En un golpe de palacio, la oligarquía y las clases dominantes apresaron al coronel y lo enviaron detenido a la isla Martín García. Ante este hecho, los trabajadores irrumpieron en el escenario político, quebraron ese intento y marcaron un nuevo rumbo para el curso de nuestra historia nacional y latinoamericana.

La presencia multitudinaria en la Plaza de Mayo impuso la convocatoria a elecciones libres y puso punto final al proyecto oligárquico e imperialista. Poco después, Perón triunfó en las elecciones del 24 de febrero de 1946 y asumió la Presidencia el 4 de junio de ese año, desplegando las tres banderas del peronismo: soberanía política, independencia económica y justicia social.

La Argentina de entonces, como la de hoy bajo el gobierno neoliberal de Macri y Milei, era conocida por los años de la Década Infame. Se trataba de un país agroexportador, con una economía complementaria del Imperio británico, hoy reemplazado por el imperialismo yanqui. Aquel modelo exportador, con escaso valor agregado, bajos salarios, nulo desarrollo industrial y amplios sectores del aparato productivo y de servicios en manos del capital extranjero, quedó atrás.

Ese proyecto es el que hoy encarna el macrismo-mileísmo con su política económica: devaluación, desocupación, cierre de fábricas, destrucción del mercado interno, represión y endeudamiento descomunal, por citar algunos ejemplos. De este modo, se reedita un esquema que responde a intereses antinacionales y que hoy vuelve a hacerse sentir sobre el pueblo argentino.

Pero volvamos a aquel 17 de octubre, cuando comenzó a cristalizarse el proyecto de una nueva Argentina. El Gobierno se apropió de una importante porción de la renta agraria diferencial mediante las tan mentadas retenciones. Así, el peronismo, a través del manejo del comercio exterior y del tipo de cambio, puso en marcha un proceso de liberación nacional centrado en la industrialización, la expansión del mercado interno, la nacionalización de resortes económicos fundamentales, una avanzada legislación social y la redistribución del ingreso nacional a favor de los trabajadores.

Sin embargo, quedaron cuentas pendientes durante el peronismo: faltó expropiar las tierras de la Pampa Húmeda malhabidas por la oligarquía terrateniente. Con el peronismo kirchnerista también quedaron pendientes cuestiones como la minería, la reforma tributaria, la nacionalización del comercio exterior y la batalla cultural, por nombrar solo algunas.

De ahí la necesidad de seguir profundizando un proyecto político que contemple los siguientes puntos:

  1. Persistir en la unificación de América Latina.
  2. Organizar políticamente a las mayorías populares en un frente de liberación nacional, con un programa y presencia en las calles, para poner fin, legalmente, al loteo y la venta de nuestra patria.
  3. Ejercer el control nacional de los recursos estratégicos y nacionalizar los puertos, los ríos y el comercio exterior.
  4. Sostener la batalla cultural como una cuestión central, creando las condiciones subjetivas y objetivas para construir una patria justa, libre y soberana.
  5. Promover un mayor federalismo y profundizar la democracia política, convocando a una asamblea constituyente para elaborar una nueva Constitución, acorde con la actualidad.
  6. Impulsar la autogestión y la cogestión de los trabajadores y usuarios en las empresas del Estado.
  7. Promover el desarrollo continuo de la ciencia y la tecnología.

Para finalizar, sostenemos que explicar los sucesos históricos por la existencia de un hombre determinado resulta tan erróneo como explicarlos únicamente por las luchas de masas. No puede existir lo uno sin lo otro. Los líderes son la síntesis viva de las aspiraciones de las masas populares porque se ganan su confianza y las expresan en la práctica en todas sus dimensiones.

Y recordemos siempre que, cuando el pueblo pierde la paciencia, hace tronar el escarmiento.

Ateneo Arturo Jauretche – Manuel Ugarte

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