Datos del Observatorio de la Universidad Católica Argentina (UCA) revelan las profundas diferencias que existen entre los jóvenes según el nivel socioeconómico de sus hogares. Las brechas se manifiestan en distintos ámbitos, como la educación, el trabajo, el bienestar psicológico y la violencia de género.
Entre los jóvenes de los hogares de menores recursos, el 34,2% no estudia ni trabaja, mientras que en los hogares de mayores recursos esa proporción desciende al 8,3%. De esta manera, la incidencia de esta situación es más de cuatro veces mayor entre los jóvenes de los sectores más vulnerables.
La desigualdad también se refleja en la trayectoria educativa. En los hogares de menores recursos, el 39,6% de los jóvenes no terminó el nivel secundario.
En los hogares de mayores recursos, en tanto, el 39,8% de los jóvenes solo estudia, mientras que el 29,6% solo trabaja. Entre los jóvenes de los hogares más pobres, el 39,1% solo trabaja y el 27% solo estudia.
Las diferencias también alcanzan al bienestar psicológico. El 15,5% de los jóvenes del estrato medio alto manifiesta malestar psicológico, porcentaje que asciende al 18,4% en el estrato medio bajo y llega al 28,5% en el estrato muy bajo.
En cuanto a la violencia de género declarada, el 19,4% de los jóvenes del estrato socioeconómico muy bajo manifestó haberse visto afectado, frente al 6,2% registrado en el estrato medio alto.
Los datos vuelven a poner de manifiesto el impacto de las desigualdades económicas sobre las oportunidades y las condiciones de vida de las nuevas generaciones.
Las cifras resultan especialmente preocupantes si se considera que más del 43% de los jóvenes se encuentra en situación de pobreza y más del 9% en situación de indigencia.
Las diferencias socioeconómicas no solo marcan las condiciones presentes, sino que también pueden condicionar las oportunidades de desarrollo futuro de una parte importante de los jóvenes.
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