Joven de Chacabuco en importante investigación científica

Laura Riccardi está estudiando la Licenciatura en Biotecnología en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y forma parte de un equipo que trabaja en la reutilización de los desechos que origina la industria vitivinícola.

En el año 2012 Laura Ricardi dejó su ciudad, Chacabuco, para estudiar Biología en Rosario. Actualmente tiene 23 años y está realizando, junto a un grupo de investigación, la tesina de grado que consta de un trabajo experimental de aproximadamente un año.

Chacabuco en Red entrevistó a la joven estudiante, dado que días atrás su nombre apareció en una nota publicada por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

“El lugar que elegí para realizar la tesina fue el Instituto de Procesos Biotecnológicos y Químicos (IPROBYQ) que depende de Conicet, donde trabajamos con los desechos de la industria vitivinícola para obtener moléculas de alto valor agregado”, comenzó explicando.

“La producción de vino genera grandes cantidades de residuo, conocido como orujo de uva, (piel, semillas, tallos) lo que causa por un lado un impacto sobre el medio ambiente, porque produce acidificación de los suelos, y por otro lado se desperdician moléculas de alto valor, los polifenoles. Estas moléculas se caracterizan principalmente por sus propiedades antioxidantes, que se concentran mayoritariamente en el orujo y pueden ser adicionadas a otros productos como alimentos, cremas y suplementos dietarios, teniendo efectos benéficos en el ser humano. Para la extracción de los fenoles el grupo de investigación se centra en métodos biológicos, reemplazando a los métodos tradicionales que utilizan solventes orgánicos, perjudiciales para el medio ambiente”.

En lo referente a su participación en el equipo que está dirigido por los investigadores independientes del CONICET Diana Romanini y Carlos Boschetti, Laura Ricardi explicó que “yo estoy más enfocada, en la producción de la enzima tanasa mediante el cultivo de hongos utilizando como sustrato el urujo de uva. Esta enzima degrada compuestos polifenólicos llamados taninos, que son los que le dan la astringencia al vino, también dan turbidez a jugos, cerveza y té, por lo que puede ser utilizada como clarificante en estas industrias, y además ayuda a que el producto final posea moléculas más pequeñas y con mayor poder antioxidante”.

“Actualmente hay sólo dos grandes empresas en el mundo que comercializan esta enzima, siendo su precio muy elevado. La producción en el país sería una manera de bajar los costos del proceso y una forma de reutilizar los desechos que genera la industria del vino, lo que es un desafío doblemente interesante”, destacó.

Laura está cursando el sexto año de su Licenciatura y tiene previsto recibirse a principios del próximo año. Es probable que se quede en Rosario viviendo por las posibilidades laborales que presenta en comparación con Chacabuco.