En el marco del Mes Internacional de la Prevención del Suicidio, voluntarios del Hogar de Cristo San José de Chacabuco contaron cómo trabajan en la contención de adicciones y salud mental en la comunidad.
La institución ofrece un abordaje gratuito, confidencial y sin burocracia, atendiendo los días lunes, miércoles y viernes a las 18:00 hs en Duberti 554 (esquina Castelli).
A pocos meses de cumplir su primer año de trabajo comunitario en la ciudad, los voluntarios José Bega y Erica Mattiuz, integrantes del Hogar de Cristo San José, visitaron los estudios de Chacabuco en Red para visibilizar la labor cotidiana que llevan adelante en el acompañamiento de personas con consumos problemáticos y situaciones complejas.”Lo que hace el Hogar de Cristo es ser una familia para los más rotos, una familia para aquellos que son los últimos, para aquellos que muchas veces terminan siendo el descarte de la sociedad”, expresó José Bega durante la entrevista.
La iniciativa se enmarca en la red nacional de Hogares de Cristo —que cuenta con más de 350 centros en todo el país desde hace 18 años— y adopta como premisa fundamental el lema de “recibir la vida como viene”.
El centro barrial ubicado en Chacabuco funciona como el denominado Umbral 1, un primer nivel de contención y acompañamiento ambulatorio. Desde allí, el equipo coordina respuestas inmediatas para quienes necesitan instancias de mayor complejidad, articulando directamente con dispositivos municipales e instituciones de la región, como el centro de internación para varones ubicado en la localidad de Mercedes.
Erica Mattiuz hizo hincapié en la importancia del resguardo de la identidad para que nadie sienta miedo ni vergüenza de acercarse a pedir ayuda. “Nos manejamos con una palabra que se llama sigilo, que es silencio. No vamos a divulgar sus identidades; pueden decir su nombre y no decir sus apellidos. No hay ningún requerimiento rígido”, remarcó la voluntaria.
Asimismo, Bega destacó la celeridad del dispositivo frente a los costos y la burocracia que suelen implicar los tratamientos en el sector privado. “Un tratamiento de internación privado vale entre 1,5 y 2 millones de pesos por mes. Cuando aparece el Hogar, allana ese camino: llamamos al Hogar de Cristo de Mercedes, si hay lugar, al otro día la persona ya está arrancando su tratamiento de manera gratuita”, detalló.
Durante el encuentro, los voluntarios advirtieron sobre el impacto de las adicciones en edades cada vez más tempranas, señalando que la problemática atraviesa a todas las familias sin distinción de clases sociales. “Los chicos, cada vez más chicos —pibes de 11, 12 o 13 años—, están empezando a consumir. El tema de adicciones y salud mental atraviesa absolutamente todo y necesitamos como sociedad seguir abrazando esas historias”, concluyó Bega.
Además del trabajo en la sede central, los integrantes del espacio realizan misiones barriales una vez al mes —como la llevada a cabo recientemente en el Barrio Los Amigos— para acercar folletería, dialogar con vecinos y asesorar a familiares de personas en situación de vulnerabilidad.