Hace 35 años, el pueblo volvia a ser dueños del pais.

Solicitada.
Hoy, 10 de diciembre celebramos, como pueblo, el retorno a la democracia.
Y es imposible separar esta fecha tan especial de la figura del ex Presidente, Raúl Alfonsin, quien en 1983 asumía la presidencia democrática de la Nación después de 7 años de dictadura.
El saldo del “Proceso de Reorganización Nacional” eran 30 mil desaparecidos,
la derrota en la Guerra de las Islas Malvinas, una deuda externa nunca antes vista y
el terror vivo en la memoria de todos los argentinos.
Pero esto no desalentó a quien citaba el Preambulo en todos sus discursos, dejando en claro su postura frente a las atrocidades cometidas por las Fuerzas Armadas.
Quien marchaba y luchaba por la unión Nacional, la Justicia, la paz, el bienestar y la libertad para quien quisiera habitar suelo argentino.
Quien, con gran capacidad solidaria y humana, interrumpió su discurso pidiendo un médico al ver que alguien de la tribuna parecía no sentirse bien.
Ser paradójico, que siendo más Radical que nadie, fue más pueblo que ninguno.
Asumió en el Día Universal de los Derechos Humanos y desde la Presidencia hizo mucho para defenderlos.
Creó la CONADEP, autora del conocido informe Nunca Más, fue pionero del Juicio a las Juntas, derogo la ley militar de Amnistia y reformó el Código de Justicia Militar; ratificó la Convención Interamericana de Derechos Humanos y la
defendió durante todo su mandato, pese al ataque de otros estados que habían decidio pactar con sus exs gobernantes de facto.
Por otro lado, apostó a la integración Latinoamericana, firmando la paz con Chile e impulsando la creación del
MERCOSUR con los paises vecinos de Urugay y Brasil.
Atendió con los planes de alfabetización y el Plan Alimentario Nacional a los sectores mas vulnerados tras la crisis económica dejada por el gobierno militar.
Promovió la cultura, dándole gran importancia al cine y la literatura nacional, con un gran énfasis en la libertad
de expresión.
Fue partidario de crear espacios para la participación popular como camino al bienestar, a la libertad y a una Argentina con conciencia social para los años venideros.
Sigan a ideas, no a hombres, decía, “Los hombres pasan las ideas quedan y se transforman en antorchas que mantienen viva a la política democrática”, un mensaje
para los jóvenes de antes, y de ahora.
Nos debemos entender su mensaje, deconstruir sus ideas y seguirlas para sentar las bases de un país mejor.
Imagino la patria como una construcción de todos, sin diferencias, sin grietas, más allá de los partidos políticos.
En su discurso de cierre de campaña dijo “Que nadie se equivoque,
que la lucha electoral no confunda a nadie; no hay dos pueblos.
Hay dos dirigencias, dos posibilidades. Pero hay un solo pueblo”.
Eso era la democracia para Alfonsín.

Ese es el mensaje que nos deja quien pudo lograr lo que parecía imposible, la democracia que vivimos y transitamos, hace ya 35 años.