Hace 25 años nacía “Surinam”, un cuarto de siglo a pura música

Extracto de libro de Eduardo Selmi.

Este año se cumplieron 25 años del comienzo del grupo liderado por Cesar “Checho” Fontana. Aquí te dejamos un fragmento del libro “El hombre detrás del nombre”, escrito por el profesor Eduardo Selmi.

SURINAM (SRM): 1994-2019
(NOTA N°2: 1994-1995)
Comenzado el año 1994, en su último curso del colegio secundario, junto a Maneko Lajús, su compañero desde la primaria, comenzaron a ensayar más seriamente. El lugar elegido fue una diminuta habitación de la calle Primera Junta casi Balcarce. La improvisada sala de ensayos, no tardó en ser bautizada con el nombre de “Microonda” debido a su techo de chapa que hacía bastante dificultosa la tarea cuando pegaba el sol.


Se incorpora a la banda como bajista, Diego Moglia, hoy radicado en Mendoza, quien recuerda: “Cuando Checho y Mane me propusieron tocar el bajo con ellos, hechas las advertencias previas de que no era bajista, comenzó a rodar lo que sería la primera formación de la banda de César bajo la denominación actual. Sin dudas, es un orgullo haber formado parte de la génesis de algo que nunca paró de crecer”.

Moglia en primer plano junto a su bajo


Transcurrían los últimos días de marzo del 94, cuando entre ensayo y ensayo, ya con la banda integrada por los tres, surgió la inquietud de ponerle un nombre a la misma. Es así que, los tres integrantes plantearon la necesidad de realizar una lista con nombres tentativos.
Checho, en su casa, armó su lista extrayendo algunos nombres de países de un Atlas que le facilitó su abuela Luisa, que como siempre se encontraba apoyando a su nieto en todo lo que este emprendía.

Faltaba poco para el día del debut, cuando la abuela le salió al paso y, muy convencida le dijo: “¿cómo se prepara Surinam (SRM) para el debut?” …si, ese era el único nombre de la lista que ella había recordado y, así nació el nombre de la banda que pronto debutaría bajo esa denominación.


Solo alguna vez imaginó que iba a armar una banda, tuvo la fantasía de agarrar la guitarra, tocar y cantar para que alguien lo escuchara. Hasta ahí no había hecho mucho para que la música superara la condición de la fantasía.

De esta forma, en mayo de 1994, nacía oficialmente la banda. Debutaba Surinam en el anfiteatro Chaca-uf-co situado en la plaza General Paz (ex plaza De la Cruz) de la ciudad de Chacabuco, más conocida como la plaza del C.E.F., en la esquina de Olavarría y Entre Ríos.
Allí estuvimos, junto a Silvina, mi novia y compañera de ruta, a días de nuestro casamiento, haciéndole el aguante a Surinam. Era un día bastante frío con un cielo nublado y un público tímido, pero, de a poco la amenaza de lluvia empezó a quedar de lado y, cuando ya oscurecía y sonaban sus últimas canciones, la luna se dejaba ver espléndida y sonriente siendo el refugio ideal para el público presente que deseaba saber de qué se trataba… es que allí, algo grande se estaba gestando…

Surinam

Durante el año 1995, ocupaba su tiempo en el estudio universitario y, los fines de semana, la vuelta en tren hacia Chacabuco para ensayar con su amigo Mane porque había que mantenerse en forma y tocar en algún lugar donde se presentara la oportunidad.
En ese momento la banda pasó a estar integrada por Checho (guitarra y voz), Mane (batería) y Choco Ferraro (bajo). La incorporación del bajista se había dado muy imprevistamente. Un día jueves César lo llamó y directamente lo invitó a integrarse a la banda. “Choco” no dudaría ni un instante en dar el sí, preguntándole: “¿cuándo empezamos a ensayar?”. Sin dejarlo pensar mucho, él le contestaría: “hoy mismo porque el domingo actuamos”, y ahí nomás le pasó una extensa lista de temas para que practicara en esos tres días. Diría, un tanto resignado, un tiempo después pero sonriente, como satisfecho y orgulloso de haber formado parte de la banda en sus comienzos: “ya no me podía arrepentir y, no quedó otra que aprendérselos”.

(Extracto del libro: “SRM, el hombre detrás del nombre”)

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