Quiero expresar mi profunda preocupación y angustia por el manejo de la situación de salud mental de nuestro hijo, de 15 años, tanto por parte del equipo de salud mental de internación del hospital como del Servicio Local.
La situación ya es insostenible. Nuestro hijo se encuentra judicializado y ha atravesado numerosas internaciones por distintos motivos. Sin embargo, entra y sale del hospital sin una solución efectiva que permita abordar de manera integral su problemática.
El equipo de salud recibió un oficio del Juzgado de Junín, en el que se interviene sobre la situación y se señala la necesidad de que nuestro hijo sea internado en una institución adecuada, donde pueda recibir el tratamiento que necesita para salir adelante, debido a que se encuentra en riesgo su vida y la de terceros.
Además, tanto su psicóloga tratante como el equipo de territorio han manifestado que el tratamiento ambulatorio no está dando resultados.
A esta situación se suma un hecho que nos genera aún más preocupación: el sábado, nuestro hijo logró salir de la sala amarilla del hospital mientras su papá llevaba aproximadamente tres horas esperando que fuera trasladado a la sala de internación para ser evaluado. Consideramos que se trata de una situación de extrema gravedad que no debería ocurrir, especialmente teniendo en cuenta el riesgo que atraviesa.
La solución no puede ser siempre aumentar la medicación, que tampoco está dando resultados y, en algunos casos, incluso empeora su situación. Tampoco creemos que permitirle consumir para mantenerlo tranquilo sea una respuesta adecuada frente a un problema tan grave.
Estamos cansados de pedir ayuda como padres y sentir que no somos escuchados. Necesitamos que los directivos dejen de desentenderse de esta situación y actúen de manera urgente para garantizar la atención y el tratamiento que nuestro hijo necesita.
A veces, la contención familiar no alcanza. Nosotros, como padres, estamos desesperados. Hace más de un año que atravesamos esta situación y vemos cómo empeora día tras día.
No queremos esperar a que ocurra una tragedia para que alguien tome medidas. Exigimos que nuestro hijo reciba un tratamiento adecuado y una respuesta acorde con la gravedad de su situación.
No queremos perder al único hijo que tenemos.
García Eugenia