El Día del Profesor de Educación Física, que se conmemoró este jueves, fue muy especial para Marcelo “Pato” Dicundo. Es que el 31 de julio pasado, después de 34 años de servicios, se jubiló de esa actividad que hoy, después de poco más de dos meses, extraña “un montón”
En charla con Chacabuco en Red, Marcelo recuerda sus inicios en la profesión, a la cual, dice, le puso mucha vocación y tiempo, así como el objetivo no sólo de entrenar a sus alumnos en el deporte, sino, especialmente, que sean personas buenas y respetuosas.
De Chacabuco a Lincoln
Haciendo memoria, el profesor recuerda que cuando terminó sus estudios secundarios en la Escuela Industrial, en 1987, no tenía decidido qué estudio carrera seguir, a lo que se sumó que había sufrido un accidente. Así que al año siguiente se quedó en Chacabuco recuperándose, hasta que todo fue orientándose hacia alguna carrera que tuviera que ver con la actividad física.
“Había hecho deportes desde chico, y en mi casa mi hermana, que estaba estudiando, me impulsó a que yo también hiciera alguna carrera. También me gustaba la kinesiología, pero para estudiar eso tenía que irme a Buenos Aires, y me costaba”, cuenta. Por ese entonces, su mamá le alquilaba un local a una familia de Lincoln, donde se podía cursar la carrera de Educación Física. A partir de ese contacto, al año siguiente decidió instalarse en aquella ciudad.
“Enseguida me gustó”
“En Lincon estaba este matrimonio conocido con su familia. Así que me fui a ver cómo era, ya enfocado un poco en ese camino. Así arranqué, me fui a vivir allá y empecé la carrera, que enseguida me gustó. Después de haber estado en el Industrial, en Educación Física había materias que no había tenido, como Psicología Evolutiva, pero me gustó”, cuenta.
El comienzo de los estudios en el Instituto Nuestra Señora de Lincoln fue en 1989. A fines de ese año, cuando regresó a Chacabuco a pasar las vacaciones, recibió un llamado del profesor Héctor “Negro” González a raíz de que en el Club Sarmiento de Rawson se inauguraba una pileta y buscaban a alguien que pudiera dar clases de natación por la mañana y ser guardavidas a la tarde.
“Me acuerdo que ese día que me llamó el Negro estaba pintando la llanta de un Peugeot 404 que teníamos en mi casa y tuve que ir a hablar con la comisión del Club. Trabajar en Rawson fue algo hermoso”, comenta.
El regreso a Chacabuco
En diciembre de 1992 Marcelo rindió las últimas materias en Lincoln, se recibió y regresó a Chacabuco, donde enseguida comenzó a trabajar. De hecho, desde algunos veranos antes ya venía desempeñándose en la colonia Popeye del Centro Los Marinos.

“O sea que vacaciones no tenía y trabajé todos los veranos desde que estaba estudiando”, dice.
Ya iniciado el ciclo escolar en 1993, comenzó a trabajar en la Escuela N° 6 de Ingeniero Silveyra, que tenía como directora a María Esther Ricardi, y la N° 44 de Los Ángeles, cuya directora era Cristina Bert, de Rawson. Posteriormente hizo una suplencia en la Escuela N° 4.
Una experiencia en Carmen de Areco
Así siguió trabajando en distintos establecimientos de Chacabuco y de la zona, porque en 1996, junto a otros profesores, recibió una propuesta de una docente de nuestra ciudad que era directora del Centro Educativo Complementario de Carmen de Areco.
“Estaba buscando profes para el verano. Así que me fui a trabajar allá y entre una cosa y otra me quedé como cinco años, porque yo ya estaba recibido y ahí también había docentes que viajaban desde Luján, pero en ese tiempo todavía estaban estudiando. Así que me anoté en el listado oficial y trabajé en el Centro Educativo y también en algunas escuelas primarias. Empecé yendo dos días por semana y después tres y viajaba a dedo o por ahí alguien me llevaba. La experiencia de Carmen de Areco fue muy buena, la gente era espectacular. Yo iba con muchas ganas de dar clases y de estar con ellos”, recuerda.
Director de Deportes municipal y provincial
En ese tiempo también se dio su desempeño como director de Deportes de la Municipalidad de Chacabuco, lo que ocurrió a partir de diciembre de 1995, cuando Julián Domínguez asumió como intendente. Por aquel entonces, durante el verano trabajaba en la colonia Aventura, con los profesores Andrea Reverberi y Sergio “Chipi” Ordiz.
Luego de estar cuatro años en la Dirección de Deportes, y con la intervención de Domínguez, que había asumido como ministro de Obras Públicas bonaerense, recibió la propuesta de ser director provincial de Deportes Federados.
“Ahí estuve cuatro años trabajando y viviendo en La Plata. Fue una experiencia hermosa”, afirma. Desde ese cargo tuvo activa participación en aquellos primeros tiempos de los Torneos Juveniles Bonaerenses y también intervino en la reactivación de los Juegos Evita, que habían estado muchos años suspendidos.
“Cuando estuve en ese cargo, siempre tuve las puertas de la oficina abiertas para los intendentes o los directores de Deportes que iban. Siempre atendimos a todo el mundo, porque uno es del interior y entiende que si te van a ver es porque necesitan algo y hay que darles una respuesta”, expresa
De vuelta en Chacabuco
Después de estar cuatro años en La Plata, retomó horas en distintas escuelas de Chacabuco, así como en la Dirección de Deportes de la Municipalidad y volvió a trabajar en el CEF N° 20, que en ese entonces tenía como director al profesor Miguel “Chino” Benac.

“En el CEF estuve hasta hace dos meses con la Escuela de Fútbol Recreativo que surgió porque en aquel momento le decía al Chino que a todos los nenes a los que les gusta jugar al fútbol pero no quieren competir ni ir a un club teníamos que darle la oportunidad. Al Chino le gustó la idea y estuvimos hasta ahora con eso. Fue muy lindo disfrutar de esa escuela y haber compartido con otros profesores, porque eran muchos chicos los que iban. Así que también estuvieron los profesores Ramiro Anchordoqui y Juan Pablo Dentella”, expresa.
Además de su trabajo en escuelas primarias y secundarias, Dicundo también dio Educación Física en jardines, como los 906, 908 y 912. “Esto es así, trabajaba en distintas instituciones como todos los profes, que estamos con el silbato y la mochila de un lado para el otro”, afirma.
“La decisión la fui tomando de a poco”
Así siguió hasta el 31 de julio pasado, cuando decidió jubilarse después de 34 años de servicios.
“La decisión la fui tomando de a poco, viendo que mis hijos se van poniendo grandes. Además, yo me tomé la profesión con mucha vocación, al punto de estar siempre, continuamente, y de dejar mis problemas afuera de una escuela o DE a la Dirección de Deportes, y siempre vivir ese trabajo con mucha dedicación, porque los chicos te esperan, lo mismo que los equipos directivos, los equipos de auxiliares y los maestros y profesores de otras materias”, dice.
“También traté de que siempre hubiera un clima de alegría y de respeto, que es lo que siempre le inculqué a los chicos de primaria o de secundaria. Nosotros podemos cumplir los objetivos de nuestras clases y las secuencias, pero lo más importante es que siempre haya un respeto mutuo y con el profe, porque a la larga nuestros alumnos terminan siendo trabajadores, profesionales y personas a las que es fundamental que les quede algo. Está muy bien saber hacer un lanzamiento de básquet o de handball, pero también es importante que los chicos sean personas respetuosas y buenas. Eso es lo que siempre traté de inculcar, que esté el respeto ante todo y que sean buenas personas, que es lo que tenemos que trabajar en las escuelas, porque nosotros a los chicos los vemos unas horas por semana y el resto del tiempo están en sus casas. Entonces, en ese tiempo que estaban con nosotros buscaba hacerles ver lo que está bien y lo que está mal, y siempre me manejé así, lo mismo que hice en la Dirección de Deportes con mis compañeros y con las instituciones”, agrega.
“Una segunda etapa en mi vida”
Dicundo afirma que su decisión de retirarse tuvo que ver, precisamente, con el hecho de que las tareas que cumplía requerían de muchas horas, además de una planificación previa.
“Esas cosas me llevaron a tomar la decisión de dejar, y empezar una segunda etapa de mi vida. Ya hace dos meses que estoy jubilado y siendo sincero tengo que decir que uno extraña. El Polideportivo Municipal, el playón de los Colegios Secundarios, las escuelas y todos los lugares en los que trabajé son como mi segunda casa. Pasé muchas horas en esos lugares y muchas veces no llegué al mediodía a almorzar a mi casa, porque siempre salía de un lado y tenía que ir al otro y después al otro. El último día que trabajé fue el 31 de julio, que justo empezaban las vacaciones, y con la despedida que me hicieron en las escuelas, en el CEF en la Dirección de Deportes me di cuenta que algo bueno dejé en esta hermosa profesión y siempre he tenido excelentes compañeros de trabajo en todos lados”, dice.
Marcelo menciona entre sus referentes a los profesores Chango Rossi, Héctor González, Miguel Ángel Benac, Viviana y Silvina Nanni, Alberto Dentella, Raquel López, Lolo Golía, Juan Reigosa y Rodolfo “Fito” Vera.
“Lo bueno de dejar esta etapa de docente es poder hoy andar por todos lados y querer como quiero a las instituciones, porque si paso por una escuela en la que trabajé entro a ver cómo están, lo mismo cuando voy a la Dirección de Deportes, al Polideportivo o al CEF. Es algo que quiero mucho y todavía extraño un montón”, dice en la despedida, antes de reiterar el agradecimiento a su familia, así como un saludo a todos los profesores de Educación Física en la celebración de su día.