El termómetro de Aiola comenzó a fallar

Su "luna de miel" con las redes se está agotando.

Si algo caracterizó estos 3 años de gestión del Intendente Víctor Aiola fue el gran apoyo de la comunidad y la imagen positiva con los vecinos en las redes sociales. El intendente, obsesivo de estas nuevas formas de comunicación, utilizó esto como un “termómetro de gestión”.

En estos últimos meses algo comenzó a cambiar. La manía de Aiola con las redes sociales fue plasmada desde el día “1” de gestión. Desde hace poco más de 3 años vivimos un reality show permanente y diario de las actividades (privadas y públicas) del intendente y funcionarios. Desde levantarse, hasta acostarse, todo está fríamente calculado y plasmado en las redes para mostrarlo a la sociedad. Todo transcurrió de la mejor manera durante años. La imagen de Aiola estuvo “blindada”. Casi no había disidencias. Era todo aprobación. Todo “like”.

Pero el país fue de mal en peor. La situación económica preocupa a todos por igual. En la calle, en los bares y en todo ámbito, se debate cómo llegar a fin de mes, con tarifazos brutales e inflación por las nubes. Chacabuco, no ajeno a estas dificultades, también está atravesando momentos difíciles. El año tres de gestión de Cambiemos no es comparable con el año uno, ya no todo va “viento en popa” en la ciudad. Esto hizo que la relación de Aiola con sus “fans” comience a cambiar. Actualmente no todo es color de rosa. El intendente lo sabe; y está preocupado. En las redes, su campo de batalla favorito, ya se lo hacen notar; eso, molesta y alarma. En los pasillos de algunas secretarias se hacen eco de esta preocupación. Si bien sigue confiado, y cree que ganará en octubre, sabe que no será una victoria rotunda como en el 2015 y 2017. Su estrategia sigue siendo clara, lo pudimos apreciar en la Apertura de Sesiones del Concejo Deliberante, atacar a la oposición y dejar sentado que hasta 2015, en Chacabuco, poco o nada se hizo.

En el círculo íntimo de Aiola, también preocupa el “arrastre” negativo que tendrá el intendente al ir en la misma boleta que un presidente que no puede “hacer pie” en una argentina cada vez más desmejorada. No solo es la boleta. El “Aiola es Macri, carajo”, frase célebre que se transformó en una mochila de plomo, sigue aún vigente. Y no será fácil sacársela, nada fácil. Menos cuando todo el arco opositor tratará de recordar esas “viejas” palabras hasta el hartazgo.

Su preocupación, no es solo si llegará a la victoria en octubre, sino que, si lo logra, y a nivel Nacional y Provincial el resultado es adverso, la gestión se tornará aún más difícil que los pasados 4 años. “Nos vemos el año que viene” dijo el miércoles pasado, confirmando así su candidatura para un nuevo mandato. Pero está cansado. Lo hicieron público sus compañeros de partido. Y soportar cuatro años más no será tarea fácil si logra la victoria.  Veremos de aquí a octubre como se las ingenia para “despegarse” del presidente y lograr así un nuevo triunfo. ¿Acaso se repartirá la boleta de Aiola “cortada” junto con la de otro candidato a nivel nacional? En política, todo puede pasar…