El poncho (impuesto a las fortunas) no aparece

Solicitada Partido Obrero.

El kirchnerismo ha hecho una bandera nac&pop del llamado impuesto a la riqueza, pero el poncho no aparece. No fue parte de las sesiones del Senado y de Diputados y en el demagógico discurso de Máximo Kirchner en el cierre del debate tampoco hubo detalle alguno.

El tema no es menor porque en el mientras tanto todavía no cobraron la IFE la totalidad de las 8 millones de personas aceptadas. Las camas con respiradores no superan las 10.000, y el personal de salud sigue protagonizando reclamos por elementos de seguridad sanitaria. Obras públicas esenciales de agua y vivienda requieren enormes fondos. El Estado debería garantizar el cobro de los salarios de todos los trabajadores abriendo las cuentas de las empresas a la vista de los trabajadores, para pagarlos cuando no hay más remedio. Los jubilados deben recibir antes del 20 de mayo la noticia de su movilidad cercenada en marzo. Los alimentos no llegan a los comedores comunitarios en la magnitud ni el contenido necesarios, cuando todos los días aumentan los comensales.

El Congreso cerrado, abrió para ser la mera escribanía de reafirmación de los DNU del Presidente. En cambio, a mano alzada, sin nominalidad ni debate, Sergio Massa hizo votar en contra el tratamiento del proyecto del FIT de impuesto progresivo a las grandes rentas y fortunas.

Lo que encubren el gobierno y el kirchnerismo, que hace demagogia con un proyecto de impuesto que no llega, es que esperan el desenlace de la negociación de la deuda el 22 de mayo para no incomodar a los bonistas sobre el curso del plan económico futuro. Algunos de los afectados por un impuesto de este tipo deberían ser, naturalmente, tenedores de los bonos en reestructuración.

Estos motivos de la demora pintan un régimen incorregible en su subordinación al capital financiero y los grupos económicos. Porque, además, en la medida que se sigan pagando –o refinanciando- los bonos en pesos que hasta fin de año suman la montaña de $800 mil millones, el importe del impuesto, cualquiera sea, se va por el resumidero de la deuda.

El texto estaría listo, aunque tiene que pasar por la aprobación de Guzmán y de Fernández Alberto. Se trata de una tasa del 2% sobre fortunas de entre 200 y 400 milllones de pesos, hasta alcanzar una tasa del 3,5% para aquellas mayores a $3000 millones. Estaríamos ante una recaudación de unos dos mil millones de dólares, apenas la cuota pendiente con el Club de París. Una gota en el océano de la quiebra argentina.

El proyecto del Frente de Izquierda cuyo tratamiento rechazado por peronistas y macristas a mano alzada, en cambio, es un verdadero impuesto progresivo: su alícuota arranca en el 5% para las ganancias mayores a $65 millones, plantea como piso patrimonial para personas humanas los 100 millones de pesos, con alícuotas progresivas e impuestos especiales y progresivos a las ganancias bancarias, a las altas rentas, a la gran propiedad de la tierra a partir de las 5.000 hectáreas y a las viviendas ociosas. De esta manera, se recaudarían entre 15 y 20 mil millones de dólares que deben destinarse a un fondo especial de emergencia, con un comité de monitoreo del mismo compuesto por trabajadores de la Salud, del Instituto Nacional de la Vivienda, de la Afip y técnicos de universidades públicas para garantizar el reforzamiento del sistema sanitario, un seguro al desocupado de $30.000 y un plan de vivienda y se excluya utilizar esos fondos para el pago de la deuda.

Se trata de un planteo que tiene que formar parte de un paquete que incluye el no pago de la deuda, la nacionalización del sistema bancario, del comercio exterior, así como de todos los recursos estratégicos empezando por los hidrocarburos, minería y energía eléctrica. Es parte de un planteo de reorganización económica y social integral desde el campo de los trabajadores que incluye la centralización de todo el sistema de salud en manos del Estado y bajo control de los propios trabajadores de la salud.

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