El lunes empiezo a… enfocarme en mis fortalezas

Por Daniel Beade, comprometido con inspirar a [email protected] [email protected]

Seguro que si te pidiera que hagas una lista de aquellas cosas en las que eres malo y una lista de aquellas cosas que eres bueno, no te costaría nada identificar las cosas que haces mal pero te costaría un montón identificar más de 5 cosas que se te dan bien.

Y es que el sistema educativo del que venimos y la educación familiar que hemos recibido, en la mayoría de los casos  nos ha enseñado más a poner nuestra atención en aquello en lo que no somos buenos y que necesitamos corregir que en aquello que se nos sale bien.

¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que nos han entrenado para identificar nuestras debilidades.

Y esto no solo envenena nuestra autoestima, sino que también nos debilita.

Por eso hoy te quiero hablar de la importancia de poder identificar qué es aquello que nos sale bien, es decir nuestras fortalezas, y que nos enfoquemos en ellas.

Hoy quiero contarte  una historia.

Y es algo que me pasó una vez mientras estaba tomando un café con un amigo.

Recuerdo que hace unos años, hablando con un amigo que me estaba contando una experiencia que había tenido tiempo atrás, de repente me di cuenta de lo bien que hablaba.

No es que me diera cuenta en ese momento.

Es algo que ya venía pensando desde hacía tiempo.

Pero en ese momento me sentí con la necesidad de decirle – ¿Vos te diste cuenta alguna vez de lo bien que hablas?

Mi amigo era un gran orador, era ese tipo de personas que cuando se ponía a hablar todo el mundo a su alrededor se callaba y se quedaba alucinado escuchándolo.

Tenía la capacidad de hacer que una actividad tan ordinaria como es el hecho de hablar se convirtiera en algo extraordinario.

Y además era algo innato. Algo que no le costaba nada de esfuerzo.

Es como que la vida le habida dado un don especial para plantear la historia que estaba contando, situar a los personajes en el tiempo y en el espacio de forma que cuando lo escuchabas te dada la sensación que estabas viendo con tus propios ojos lo que te estaba contando…

Y todo esto lo hacía sin esfuerzo alguno.

Por eso, en aquel momento, mientras me estaba contando esa historia,  yo no pude evitar pensar ¿Será consciente de esta capacidad que tiene? Y por eso no pude evitar hacerle esa pregunta ¿Vos te das cuenta de lo buen comunicador que sos?

Y en ese momento él dejo de contar su historia, se rió, fue como que le dejé algo descolocado y  me miro algo extrañado mientras se reía.

Pero después me dijo: no sé, la verdad es que no había parado a pensarlo nunca. Pero bueno, de lo que sí que me doy cuenta es de que cuando empiezo a hablar no puedo parar.

Y bueno, en ese momento yo le dije, que así era. Le dije que tenía un don para la comunicación.

Pero mi  curiosidad no se quedó ahí y luego le pregunté ¿Y esto ha sido siempre así? ¿De pequeño ya lo hacías?

Y él me contesto que sí, que siempre había sido así de hablador.

Y entonces le pregunté.- Y cuando eras pequeño ¿Tus padres se dieron cuenta de esto? ¿Qué te decían?

Y entonces él se puso durante un rato como a buscar algún recuerdo en su biblioteca mental y cuando lo encontró me dijo, me miro serio, como cambiando totalmente de tono y me dijo: Mis padres lo único que querían era estar tranquilos y ni siquiera me escuchaban. 

Claro a mí esto me llamo mucho la atención, porque me sorprendió que sus padres no hubieran sido capaces de ver en él lo que yo era capaz de ver.

Y es que ese niño ya había nacido con un don.

Lo que estoy diciendo es que estamos entrenados para fijarnos en nuestras debilidades y no en nuestras fortalezas.

Hay que buscar un equilibrio.

Hay que poner el foco en nuestras fortalezas, que es lo que nos dará motivación, vitalidad y energía pero sin dejar de tener en cuenta nuestras debilidades. Y sobre todos siendo compasivos con nosotros mismo cuando pensemos en nuestras debilidades.

Como parte de tu plan de acción me gustaría que reflexionaras sobre cuales crees que son tus principales fortalezas. Y que luego le preguntaras a tus familiares, amigos o compañeros de trabajo, cuáles creen ellos que son tus fortalezas.

Por cierto, me gustaría decirte que ahora tienes disponible nuestro Taller online intensivo «Vivir con Atención Plena» el curso que te ayudará a desarrollar tu atención plena. Un curso en el que durante cinco días ejercitaremos juntos tu capacidad de atención. Un curso que te ayudará a mejorar tu capacidad para mantenerte en el momento presente, te ayudará a mejorar tu productividad y te permitirá vivir más conscientemente aquellas cosas que te hacen feliz en la vida.

¡Un fuerte abrazo y gracias por estar ahí!

Daniel.

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