El lunes empiezo a… abandonar la queja para reinventarme

Por Daniel Beade, formador. Escuela Digital Humanista Modo Virtual.

Todos estamos hartos, pero muy hartos. Serios, tensionados, enfadados y nos quejamos por todo.

 

Hartos de no salir a pasear, visitar amigos y tomar unos mates, hartos de no tener una cena multitudinaria llena de amigos un sábado por la noche, hartos de no darnos la mano, de no abrazarnos, de no darnos besos, hartos de no visitar a nuestros padres, de no tener comidas familiares de los domingos, de no celebrar cumpleaños, casamientos,  de no poder acompañarnos en los momentos más duros como son los fallecimientos, hartos de no poder planificar un fin de semana de escapada, de no preparar nuestras vacaciones libremente, hartos de ver a nuestros hijos sin poder disfrutar de sus amigos, hartos de malas noticias, hartos de curvas, de confinamientos, hartos de emociones extrañas que no entendemos, de miedos e inseguridades, hartos de video llamadas, clases online,  hartos de plataformas, hartos de mantener distanciamiento social, hartos del alcohol en gel, mascarillas, barbijos, tapabocas, cubre boca y nariz… hartos de estar hartos…

“A un discípulo que siempre estaba quejándose de los demás, le dijo el Maestro:
– Si es paz lo que buscas, trata de cambiarte a ti mismo, no a los demás. Es más fácil calzarse unas zapatillas que alfombrar toda la tierra.”

Escribió Anthony de Mello. Un autor necesario en este tiempo tan especial que vivimos.

Dejar este mal hábito de la queja constante suele costar mucho, pero sustituirlo por otro nos facilita el cambio. Si queremos superar la queja, vamos a superarnos a nosotros mismos. Quejarse puede ser una forma de sentirnos mejor sacando la basura emocional fuera de nosotros. Pero… ¡ojo, a quién le tiremos nuestra basura, recordemos que todos estamos iguales a esta altura, en este período de oscuridad, donde estamos viendo cómo nuestras posibilidades sociales, económicas y vitales están siendo muy afectadas. Recordemos que ese otro, nuestra pareja, hijos, familiar, amigos, vecinos cargan con el mismo desgaste emocional que nosotros o puede que más! Así que quejarse estos días puede ser doloroso para nosotros, tóxico para la otra persona, y, sobre todo, una gran pérdida de tiempo y energía.

Este tiempo tan retador puede ser capaz de sacar lo mejor de nosotros y de potenciar nuestro  ‘SER’ si lo vivimos como un desafío. Porque la gran mayoría de la sociedad tiene la oportunidad de ‘ser’ consciente de que tiene poder sobre lo que a uno le ocurre en su vida y que puede crear su destino.

No nos perdamos en la queja, culpabilizando a todo lo que nos rodea.

Seamos motores, empujes y energías positivas y de acción, pero esto solo ocurrirá si asumimos la responsabilidad propia y una actitud proactiva y positiva.

Decálogo para dejar de quejarnos:

  1. En lugar de quejarte con alguien, escribe  todo aquello que no soportas, que te incomoda o que te hace sentir mal. Desahogarte por escrito ayuda a sacar esa basura emocional fuera sin sobrecargar a otras personas con nuestros problemas.
  1. La crisis es vida. Si sufres una crisis es porque estás vivo. Celebra que puedes contarlo y sigue remando.
  1. Si solo deseas desahogarte, hazlo con madurez. Expresa lo que te molesta, de forma tranquila, controlando el tono, el volumen y los comentarios agresivos.
  1. Busca actividades que te ayuden a regular las emociones que surgen fruto de tu malestar, como son la rabia, la tristeza o la frustración. Puede ayudarte el ejercicio físico, meditar, leer, alguna afición. Sí, ya sé que de esto también estas harto, pero recuerda, no nos queda otra.
  1. Relativiza. Toma distancia. Lo que ahora te parece terrible, puede que mañana lo veas como una bendición.
  1. Entrégate al cambio y transfórmate. El cambio viene de fuera hacia adentro, la transformación de adentro hacia afuera. El primero es efímero, el segundo es estable.
  1. Si estás deseando liberar adrenalina, tensión o emociones que te tienen al borde del colapso, practica alguna técnica de relajación, meditación, yoga   y si puedes, haz ejercicio de forma regular.
  1. Practica la paciencia frente a la incontinencia verbal. Que estés enfadado no significa que tengas que verbalizarlo todo. Sé prudente, comedido, dosifica, espera el momento oportuno. Muchas veces las quejas van seguidas de impaciencia y momentos inapropiados para expresarlas.
  1. Cultiva el optimismo y la confianza basada en la realidad. Deja a un lado los fantasmas y actúa en la realidad que tienes delante, ofreciendo tu mejor versión.
  1. Ama. Si la vida tiene sentido es por el amor y lo que ello genera. Elige amar a pesar de todo. La crisis es mucha menos crisis si sabemos amar y nos sabemos amados.

Quejarse reiteradamente genera una enorme pérdida de energía, creatividad y recursos para la acción. 

 

Hoy es lunes empiezo a… abandonar la queja para reinventarme

 

Que tengas una gran semana, un abrazo enorme lleno de luz, de calma y alegría.

Daniel Beade

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