Una fotografía publicada en las redes de Chacabuco en Red de un antiguo portal de ladrillos en ruinas, resistiendo al paso del tiempo sobre calle Ituzaingó (casi esquina Soler), bastó para encender la memoria colectiva de Chacabuco y que cientos de vecinos volcaran anécdotas, recuerdos de juventud y un fuerte deseo compartido: que la entrada de “La Cambicha” no se derrumbe.

Según se desprende del testimonio de vecinos, era conocido oficialmente como “Recreo Tropical”. El predio fundado y regenteado por “Petón” Rodríguez y su esposa “La Negra” fue durante décadas el gran templo del baile popular y la vida de barrio. Por su pista de tierra y sus escenarios pasaron artistas como, Cacho Castaña, El Quinteto Imperial, Los Lince y Los Wawancó.


“Ahí aprendí a bailar”: la mística popular contada por los vecinos
Los testimonios de los lectores reconstruyen la atmósfera de una época dorada de la ciudad, donde los sábados a la noche el barrio se transformaba al ritmo de la música tropical, los choripanes y el encuentro de familias enteras.

Lidia Cristina Rodríguez, hija del recordado dueño del lugar, aportó un dato histórico sobre la identidad del predio: “Mi papá Petón era muy peronista, empezaba y terminaba el baile con la Marcha Peronista”. A su vez, vecinos del barrio y parroquianos de la pista sumaron sus vivencias:
- Cona Sánchez: “¡Si habré bailado un sábado! Me gané un caset por ser la primera pareja en salir a bailar. Yo me divertía, ¡qué lindas épocas!”.
- Pichón Rossi: “Ese histórico portal es del Recreo Tropical, conocido por ‘La Cambicha’. En esa época era un pibe y como menor no podías entrar, entonces me colaba por atrás… En una redada pasé la noche en la comisaría, pero no podía faltar”.
- Elda Espíndola Veleche: “Yo, desde que me casé, vivo casi enfrente. Nos dormíamos escuchando buena música, qué linda época pasada”.

- Mirta Páez: “También vino Cacho Castaña. Tenía pantalón blanco y camisa rosa, ¡era la moda! ¡Qué tiempos aquellos!”.
- Chana Andrade: “Es la Cambicha de Petón y su señora La Negra. Mis abuelos Juana Núñez y Tomás Quiroga trabajaban ahí: mi abuela atendía la churrasquera de los sándwiches de chorizo y mi abuelo cuidaba la pista”.
- Susana Borghetti: “Ahí aprendí a bailar con mi papá”.
- Gustavo Gualtieri: “Las nuevas generaciones no tienen idea de lo que era y lo que ocurría allí… qué lindas épocas y viejos recuerdos esos, con su clásica pista de tierra”.
- Silvia Mazzu: “Mis primeros pasos de baile empezaron ahí, cuánta nostalgia. Según mi madre, que se crió en el barrio, en sus comienzos se llamó ‘Recreo 17 de Octubre’ porque Petón era re peronista, y en la dictadura tuvo que cambiar por ‘Recreo Tropical’, aunque la gente la apodó ‘La Cambicha’ por la canción de Antonio Tormo”.
- Julio Aldo Luna: “Si nos habremos agarrado pedos… ¡cuando salíamos no le embocábamos a ese arco!”.
- Delia Casanova: “Primero fue el ‘Corral de las vacas’, después ‘La Cambicha’ y después se llamó ‘Recreo Tropical’. Hermosos bailes familiares”.
- Ricardo Triberti: “Recuerdo cuando vino el Quinteto Imperial, vino gente de todos lados”.
- Stela Olmos: “Nunca más va a haber un baile como La Cambicha y Racing“
- Pablo Mansilla: “Cuando iba no me dejaban pagar, una fenómeno la cajera”.
- Claudio Giampietri: “La Cambicha… ¡hasta Rata Blanca vino!”.
- Lidia Palmieri: “Cuántos recuerdos de juventud, qué música… pasaron Los Wawancó, Los Lince y tanto más”.


Un pedido de restauración para preservar la memoria colectiva
Más allá de las risas y la nostalgia, el denominador común en la comunidad fue el llamado de atención sobre el deterioro del predio. Con comparaciones directas al arco en la antigua cancha del Club Porteño sobre Avenida Saavedra, la gente reclama que el alguien intervenga antes de que la estructura ceda por completo.

“Esa entrada no se tendría que derrumbar, tendría que ser algo histórico porque otro baile así nunca más va a haber”, señaló Mirta González. En la misma línea, Ismael Espíndola y Fabián Biglieri expresaron que “esa entrada tendría que ser declarada patrimonio histórico de Chacabuco, que no se destruya, se restaure y se conserve como un lugar público”.

Aunque el paso de las décadas transformó la vieja pista en un terreno ganado por los yuyos y la transformación del barrio, el marco de entrada sobre calle Ituzaingó sigue en pie como un testigo mudo de los años en que los vecinos de Chacabuco se encontraba allí para bailar.