Diferencias entre psicología y psicoanálisis (I)

Por la Licenciada Paula Claudel, especial para Chacabuco en Red.

Tanto la psicología como el psicoanálisis resultan campos muy fragmentados teóricamente, pero existen aspectos clave que permiten diferenciarlos de una manera general: los problemas de los cuales parten, el objeto de estudio que establecen y el tipo de saber que producen. En esta oportunidad abordaremos algunos puntos sobre la psicología, en una próxima entrega continuaremos con el psicoanálisis.

La psicología es una ciencia que estudia los procesos mentales del ser humano tales como sensación, percepción, atención y memoria;  e investiga el comportamiento de los individuos a partir de la observación  y experimentación. Por ejemplo, respecto del desarrollo infantil establece etapas en cuanto la coordinación visomotora, el reconocimiento de los rostros, la edad y el modo de adquisición del lenguaje o de la motricidad fina. En este sentido, establece un patrón universal (para todo tiempo y lugar) de normalidad (según la frecuencia con que aparece o las pautas socio-culturales de referencia) con un criterio evolutivo (en etapas, donde la siguiente supera a la anterior).

Como toda ciencia además de los progresos que implica el conocimiento que produce, también tiene su saldo de prácticas negativas, en tanto que todo saber denota un poder. Por ejemplo, desde la psicología se han establecido clasificaciones de personas en ámbitos educativos, según su “edad mental” (concepto casi erradicado en la actualidad) con el cual se produjo la segregación y patologización de muchas personas. Un caso paradigmático fue el de la escala que inventó Alfred Binet para detectar a los niños que pudieran requerir una educación especial con el fin de mejorar la educación. Es instrumento se terminó utilizando en EEUU para medir inteligencia supuestamente heredada. Peor aún, se llegó a discriminar a los inmigrantes y se propuso una eugenesia (“perfeccionar” la especie humana determinando quiénes debían reproducirse).

Las escalas con las que se construían en ese momento los test para evaluar “inteligencia” se generaban a partir respuestas a cuestionarios cuyo contenido remitía a la cultura estadounidense (ej. consignas sobre marcas de productos industriales), y que obviamente el sector de la población recién llegada a ese país desconocía. Reconocer estos errores posibilitó desarrollar técnicas cada vez más adecuadas con manuales donde se especifican todos los pasos que se siguieron para crear el test, cómo administrarlo y las consideraciones para evitar interpretaciones lineales.

Por otro lado, algunos psicólogos señalaron ciertos sesgos procedimentales dentro de la disciplina, principalmente notaron que la población estudiada era occidental. Entonces no bastaba con incluir en las muestras para las investigaciones a participantes de distinto género, clase social y nivel educativo: era equivocado extrapolar las conclusiones a la totalidad de humanos cuando se estaba estudiando a un sector cultural determinado. Por esa razón, se abrieron líneas de estudio transculturales para indagar los procesos mentales en distintas sociedades. Algunas conclusiones de ese tipo de investigaciones permiten ilustrar que como seres humanos los fenómenos que parecen más “naturales” no son universales. Por ejemplo, nosotros cuando vemos un video percibimos la imagen en tres dimensiones aunque está proyectada en dos: el ancho y el largo de la pantalla del dispositivo que usemos (TV, smartphones, etc.) pero en otras culturas no resulta así. También se pudo concluir que la presencia de datos conocidos permite recordar una historia con mayor facilidad; para nosotros un cuento desarrollado en Buenos Aires cuyos personajes se llamen Sofía y Juan será más fácil de memorizar que si tuvieran nombres rusos y la historia aconteciera en pueblos alemanes.

Con este breve recorrido podemos aproximarnos de manera muy escueta al tipo de saber que se produce desde la psicología. Ahora bien, aunque coleccionemos todo este tipo de datos sumamente interesantes el límite está en que no son operativos para trabajar con el sufrimiento humano no causado por factores orgánicos, puesto que la psicología se construyó para responder a otras preguntas. Para trabajar con el sufrimiento psíquico se creó el psicoanálisis, sobre el cual nos ocuparemos en la próxima entrega.

Sin embargo, dentro de la psicología se han desarrollado teorías que sí atienden estas cuestiones. Entonces, ¿cuál es la diferencia?  En la psicología subyacen categorías ontológicas (sobre el ser) y normativas (se distingue normal de patológico), se ocupan de la conciencia y la voluntad, generalmente con sus métodos se busca que el individuo logre una adaptación a su medio a través de recursos preestablecidos. El psicoanálisis trabaja con las determinaciones inconscientes que causan sufrimiento, se opera con la particularidad de una historia de mandatos que le impiden al paciente dejar de hacer o sentir algo en contra de su voluntad. En la parte II profundizaremos al respecto.

Paula A. Claudel

 Prof. y Lic. en Psicología (M.P. 10804)

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