OPINIÓN

¿Cómo piensa seguir Señor Presidente?

por Lisandro Herrera*

“En la Argentina de hoy la palabra se ha devaluado peligrosamente. Necesitamos que la palabra recupere el valor que alguna vez tuvo entre nosotros”. Dijo el Presidente Alberto Fernández, el 1 de marzo de 2020.

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Hoy, dos años después, el primer mandatario incumplió casi la mitad de las 20 promesas que realizó durante la campaña electoral de 2019, entre las que se destacan: Generar consumo; Crecimiento de las exportaciones; Cuidar los bosques; Atender la crisis habitacional; Creación de un Consejo de Seguridad; Desarrollo sustentable de la Minería; Terminar con el hambre; Que los jubilados no paguen medicamentos: Recomposición del salario de los trabajadores; Acumulación de reservas: dólar competitivo, etc.

Claramente, Alberto Fernández, no sólo no hizo todo lo que dijo que iba a hacer, sino que además está a las claras, dada la crisis política y el desastre nacional que atraviesa su gobierno, que es muy probable que no llegue a realizarlas al terminar su mandato. De todos modos, eso no le quita ni deslinda de responsabilidad. Es él, y únicamente él, quien debe velar por resolver los grandes problemas que aquejan a los argentinos, y quien debe poner un norte a las cuestiones que están por venir.

Las cifras sobre la situación económica en Argentina son más que alarmantes. Según los últimos datos oficiales, más del 40% de los argentinos son pobres y más del 10% indigentes. Mientras la tasa de desempleo, que está apenas por debajo del 10%, encubre mucho empleo informal, cuentapropista y de bajos ingresos, los salarios de los empleados y los ingresos de los pequeños trabajadores independientes, han perdido poder de compra en una economía con persistente alta inflación, que en 2022 superará el 50%.

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Todos estos datos, no hacen más que reflejar la triste realidad de nuestra querida Nación.

Cada día que pasa, se le hace más difícil al vecino de a pie, poder sostener su alimentación y los servicios básicos.

Basta recordar el último aumento del precio del pan, en razón del incremento que sufrió el valor de la harina en un 70%. Y ni que hablar de la bochornosa decisión, de hace unos días, de vender por cupos el combustible, llegando incluso a realizarse tales operaciones en nuestra ciudad, donde los proveedores no reciben lo suficiente como para poder abastecer la demanda del campo, el municipio y el transporte. Situación que impacta aún más, en una sociedad cansada de precariedades.

No sabemos cómo el Presidente, piensa seguir adelante. No sabemos hasta qué punto toma decisiones, en las que considere como valor innegociable el bienestar de los argentinos. Claramente somos consecuencia de una interna del propio gobierno, el cual privilegia sus desmedidas ambiciones por conservar poder. En verdad sabemos que no puede tomar decisiones. Realidad lamentable y triste.Es hora de tomar cartas en el asunto, verdaderamente, y dejar de mentir a la población, porque otra vez, Presidente, y nuevamente vamos a coincidir, en este caso con sus alocuciones de hace dos años atrás, pues la palabra se ha devaluado peligrosamente.

*Concejal por Juntos | Presidente del Honorable Concejo Deliberante de Chacabuco

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