TRADICIONALISMO

Alejandro Armendáriz: “Tenemos que seguir cultivando para que no se pierdan nunca nuestras raíces”

Poco antes de emprender una gira por Chile, el payador chacabuquense cuenta su historia y los proyectos en los que trabaja.

A pesar de que sólo tiene 25 años, hace más de dos décadas que Alejandro Armendáriz se sube a los escenarios para decir versos. Las primeras veces que lo hizo fue en actos y fiestas en jardines de infantes. Desde ese momento, creció su amor por las métricas, las rimas y las tradiciones gauchescas. Hoy, ya afianzado en ese arte, pasa los fines de semana de actuación en actuación en jineteadas, peñas y festivales.

“Arranqué diciendo versos en los jardines, pedazos de sextillas del Martín Fierro”, cuenta Alejandro a Chacabuco en Red, poco después de su actuación, el lunes último, en el festival realizado frente al Palacio Municipal. Poco después, agrega, comenzó a presentarse con Miguel Salinas, un cantor que en ese entonces estaba en nuestra ciudad y actualmente vive en Chivilcoy.

“Eso me encantó”

“Empecé a subir a los escenarios con él, hacíamos versos a medias y como una cosa trae la otra a los 13 o 14 años me encontré con el payador, o sea, con alguien que podía improvisar a través de su canto. Eso me encantó, me volvió loco, me pareció fabuloso y ahí arranqué a tranquear por este camino”, prosigue. Un hito en ese sendero se dio cuando tenía 19 años y se presentó por primera vez a un escenario de jineteadas.

“A partir de ahí comencé a trabajar en jineteadas, peñas y festivales, y ahora, gracias a Dios, trabajo todos los fines de semana, con la guitarra, con el canto y defendiendo siempre la idiosincrasia nacional, su estereotipo, que es el gaucho, y al payador”, completa.

“Mi madre me leía la Biblia y el Martín Fierro”

-¿Hubo influencias familiares en tu formación?
-Yo me crié circunstancialmente entre la ciudad y el campo. Mis abuelos tenían un campo entre Coronel Mom y Segui. Yo iba al campo los fines de semana y en vacaciones y ahí escuchaba milongas en una vieja radio. También escuchaba payadores y mucho folclore, porque tanto mi abuelo como mi abuela eran fanáticos de eso. Además, casi sin querer, cuando era chico mi madre, María Cristina Becker, me leía la Biblia y el Martín Fierro. Esas cosas me fueron quedando y de tanto que me leía empecé a decir las sextillas del Martín Fierro. De ahí para acá, siempre tuve el mismo anhelo, hasta que ese sueño se convirtió en realidad y también en un trabajo. Aparte de eso, trabajo en una quinta cercana cuidando caballos. Tengo un patrón que es piloto de avión y tiene algunos caballos que yo le cuido en la semana y los fines de semana salgo a cantar.

-¿Desde qué edad podrías decir que estás profesionalmente dedicado a esto?
-Yo diría que a partir de los 19 años, cuando debuté en un escenario de jineteada. Eso me abrió las puertas en este trabajo. De ahí en adelante empecé a hacerlo más profesionalmente, hasta que ahora, gracias a Dios, tenemos trabajo todos los fines de semana.

De gira por Chile

-¿Por dónde andás trabajando actualmente?
-Este domingo 24 estuvimos en Los Toldos y del 3 al 10 de junio me voy a hacer una gira a Chile. Del 5 al 7 vamos a estar con un colega uruguayo en un encuentro de payadores. Ahí vamos a estar en Valparaíso, Tutuquén y en una estancia. Después, a la vuelta, tenemos actuaciones en Patricios, Del Valle, 25 de Mayo, Suipacha, Baradero, Wheelwright y algunas más que en este momento no recuerdo. Así que tenemos trabajo todos los fines de semana. Por supuesto que no son todas rosas y que por ahí queda alguna fecha libre o se suspende una jineteada, porque también dependemos del tiempo, pero gracias a Dios podemos hacerlo como otro trabajo también.

-¿Es difícil el arte de improvisar en una payada?
-Tiene tanto de difícil como de hermoso y de premio para uno mismo, y hay que amarlo mucho. No se vive del payador, sino para el payador.

-También hay que leer mucho, ¿no?
-Sí, hay que leer y hay que instruirse. Yo he tomado talleres de payadores, incluso lo sigo haciendo, para profundizar en cuestiones de tecnicismos, métricas y rimas, para tratar de seguir progresando con todo eso, porque es una ayuda para uno mismo.

-¿Hay muchos payadores jóvenes como vos?
-Sí. Ahora está surgiendo una camada importante y hermosa. Hay talleres que organizan David Tokar, Emanuel Gabotto y Juan Cruz Olié, que es un payador de La Pampa. A través de esos talleres, muchos chicos se han dedicado a las payadas, y trabajan y lo hacen muy bien.

“Una cantidad de jóvenes que andan a caballo”

-¿Está reviviendo el amor por las tradiciones?
-Creo que sí. Es algo que se ve en los pueblos, como en este desfile que se hizo en Chacabuco, que hay mucha gente de a caballo, y una cantidad de jóvenes que andan a caballo y usan una bombacha, una boina y otras cosas relacionadas con eso. Hay un verso que dice “simplemente un pañuelo, porque con muy poco basta para estar familiarizado con la tradición paisana”. Y es así, y tenemos que seguir cultivando para que no se pierdan nunca nuestras raíces.

-¿En qué otros proyectos trabajás?
-Aparte de lo de Chile y de las actuaciones que tenemos después acá, estamos grabando y tenemos algunos temas en Spotify, así como en todas las plataformas digitales. Y también tengo redes sociales: pueden buscarme como Alejandro Armendáriz en Instagram y en Facebook.

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