En Chacabuco sabemos lo que significa la motosierra. Lo vemos en los comercios que bajan la persiana, en los ingresos que no llegan a fin de mes, en las familias que se endeudan para comprar comida. Esa es la realidad que el Gobierno nacional ya no sabe cómo explicar. Y cuando no puede explicar, distrae.
Resulta sorpresivo que, después de haber mantenido una postura de defensa directa de la figura de Margaret Thatcher y de la ocupación británica en nuestras islas, Milei ahora decida levantar un tema de la complejidad que es el tema Malvinas en plena crisis económica y social.
Alcanzó con una declaración de Trump —sin ningún cambio oficial, sin un solo documento firmado— para que Javier Milei descubriera de un día para el otro que Malvinas es “la causa más importante y sagrada que tenemos los argentinos”. Cadena nacional, gabinete completo, discurso sobre integridad territorial y población implantada.
Y horas antes de esa cadena nacional estuvo en Santiago de Chile reivindicando el derrocamiento de Allende y el rumbo económico de la dictadura. Pinochet: el aliado de Thatcher, el que colaboró con Inglaterra mientras nuestros pibes morían en las islas.
Sumado a esto, resulta contradictorio el discurso que pretende instalar ahora el presidente cuando su gobierno no sólo defendió la ocupación sino que además permitió y permite la explotación extranjera de recursos naturales argentinos en nuestras islas como la pesca y el desarrollo de la explotación de petróleo por parte de la empresa israelí “Navitas” y la británica “Rockhopper”. Milei jamás condenó la ocupación territorial ni la explotación ilegal de los recursos de nuestras islas.
No es soberanía. Es oportunismo. Malvinas es una causa nacional que costó 649 vidas argentinas y no se puede agitar como cortina de humo cada vez que bajan las encuestas. La soberanía no se declama en cadena nacional: se construye con trabajo, con industria, con producción y con un Estado que defienda a su pueblo todos los días.
Soberanía para la tribuna. Subordinación y entrega cuando gobiernan.