Si bien la institución se encuentra conmemorando sus 25 años, la labor de quienes integran la Comisión Memoria y Justicia de Chacabuco comenzó mucho antes. Más precisamente, cuando se produjo el secuestro y la desaparición de sus seres queridos. Hoy, a muchas décadas de aquello, la lucha continúa y, dicen, hay que darle continuidad.
Como parte de las actividades por los 25 años, este miércoles y jueves se desarrolló en el salón del Sindicato de Luz y Fuerza una muestra en la que Memoria y Justicia expuso, a través de imágenes, textos y recortes periodísticos, una pequeña parte de lo realizado durante todo este tiempo.
“Las pioneras de Chacabuco”
La actual presidente de la institución es Liliana Carnaghi, hermana de Roberto “Batata” Carnaghi y cuñada de María del Carmen Pregal, ambos desaparecidos a mediados de 1978. En ese momento, cuenta, sus padres y los de Carmen se integraron al grupo de familiares de detenidos-desaparecidos de Chacabuco que ya se estaban reuniendo, el cual tuvo como primeras impulsoras a la madre de Liliana Ross, Irma, y a Elda Trinchero de Rossetti, mamá de Adalberto Rossetti. Además de buscar a Liliana, ambas mujeres querían también saber si había dado a luz, pues en el momento de su secuestro, ocurrido en diciembre de 1976, estaba embarazada de 4 meses.
“La que traía más novedades de cómo iba todo era la mamá de Liliana, que era la que comenzó junto a Elda. Ellas fueron las pioneras de Chacabuco, porque si bien también Haroldo Conti desapareció en 1976, al no vivir acá, nosotros nos enteramos un tiempo después”, dice Liliana.
A partir del consejo de las otras madres y padres, los familiares de Roberto Carnaghi y María del Carmen Pregal realizaron los trámites que eran usuales en ese momento para tratar de saber dónde estaban sus hijos.
“Lo que había que hacer, antes que nada, era un hábeas corpus, para lo cual se debía conseguir un abogado, lo cual no era fácil porque también tenía sus riesgos. También fueron al Ministerio del Interior de la Nación, donde se presentaron las notas pidiendo por la desaparición de sus hijos. El Ministerio del Interior respondía diciendo que no había novedades”, dice Liliana.
En esos primeros meses y años, los padres de los detenidos-desaparecidos de Chacabuco se reunían en distintas casas, como las de las familias Carnaghi, Cagnola y Cassino.
“Manejándose a tientas”
“Esos fueron los comienzos, en los que iban manejándose a tientas, como todos, y basándose en todo lo que se iba investigando. En ese momento ya había organismos, como la Liga por los Derechos del Hombre, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, y después surgió la institución Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas. Todas esas instituciones iban dando información, como se podía en la época, y de esa manera los hijos fuimos aprendiendo lo que hacían nuestros padres”, relata Carnaghi, y señala que ya en esos tiempos Ana María Pregal, que era un poco mayor que las otras hermanas, “acompañaba a las madres a la Plaza de Mayo”.

“En ese momento, yo estaba embarazada y mi mamá no quería que me arriesgara a ir, y Teresita (Cassino), que era un poco más chica, tampoco iba por un tema de seguridad”, agrega.
El tiempo fue pasando sin que hubiera noticias sobre el paradero de sus seres queridos, y las luchas, los reclamos y las reuniones siguieron.
“Desde 1978 hasta el 2000 las familias siempre seguimos en contacto y a partir del 2000 empezamos a reunirnos más seguido, y no sólo estábamos los familiares, sino también había profesores, como Roque Cattaneo y Marisa Ratto, lo mismo que los ex-presos políticos, como Caíto Alegre y Nelson Coronel, que siempre nos acompañaron”, cuenta Teresita Cassino, y recuerda que en los años siguientes las reuniones continuaron haciéndose en casas de familia, hasta que se les otorgó un espacio en el Jardín de Infantes N° 908, que después se llamó Haroldo Conti y también recibió el nombre de los desaparecidos de Chacabuco.
El nacimiento de la Comisión
Así fue tomando forma la creación de la Comisión Memoria y Justicia de Chacabuco, que en mayo de 2001 realizó su primera reunión formal y el 5 de junio de ese mismo año recibió el reconocimiento municipal como entidad de bien público. Por ello, esta última es la fecha que se toma como de nacimiento de la institución.
La primera comisión directiva que tuvo la Comisión tenía estos integrantes:
Presidenta: Ana María Pregal.
Secretaria: Teresita Cassino.
Tesorera: Liliana Carnaghi.
Vocales titulares: Elizabeth Pregal, María Elsa Palmentieri, Claudia Nanni, Delis Guichón y María Margarita Ratto.
Vocales suplentes: Mario Carnaghi, Ricardo Alegre, Daniela Prieto y María Gabriela Preiato.
Revisores de cuentas: Roque Cattaneo y María del Carmen Huarte.
“El Punto de la Memoria nació como una placa en el piso”
Bastante antes de la constitución oficial de Memoria y Justicia, nació el Punto de la Memoria, situado en un sector de la plaza San Martín próximo a la esquina de Almirante Brown y avenida Saavedra. Inicialmente, en este espacio había sido colocada sobre un basamento de cemento una placa en la que figuraban los nombres de los detenidos desaparecidos.
“El Punto de la Memoria comenzó como una placa en el piso”, recuerda Liliana. “Eso fue en 1994. La placa se había hecho antes, durante la intendencia de Mario Lalla, y estaba guardada en el Concejo Deliberante. También en ese tiempo se plantó el álamo. Después, durante la intendencia de Héctor Francolino, fue puesta la placa en el piso, que permaneció. El día que se puso fue un 5 de agosto y estuvo presente el vicegobernador de ese momento, Rafael Romá, que nos decía que valoráramos eso porque no había muchos símbolos de la memoria, como el que se puso acá”.
“Esa placa fue producto de un proyecto de ordenanza que impulsó Cecilia Bertella en el Concejo Deliberante y fue votado por unanimidad. Fue nuestra primera marca de la memoria y ahí nos empezamos a reunir todos los 24 de marzo y se hacían actos en los que al principio éramos muy pocos”, recuerda Ana María Pregal.
“Con los años se logró hacer un monolito chiquito con la placa, y después, a través de un proyecto del arquitecto José Luis Celano, se pudo hacer la remodelación del Punto de la Memoria como está en la actualidad”, agrega Teresita.
Hechos relevantes en estos 25 años
Hay muchos hechos ocurridos en estos 25 años de vida de la Comisión Memoria y Justicia cuyas integrantes consideran muy significativos. Uno de los mencionados fue la colocación en el acceso Hipólito Yrigoyen, cerca de la ruta 7, de un pino, cada uno con su placa, por cada uno de los ocho desaparecidos de Chacabuco.
“Otra de las cosas más relevantes de estos 25 años fue, en 2011, el encuentro de los restos de Liliana Ross y haber podido revelar la historia de lo que contaron sus restos, porque hasta ese momento se buscaba a sus hijos, pero no los había, porque fue asesinada antes de dar a luz. Eso fue algo que tuvo una buena respuesta desde el Municipio, que abrió las puertas para recibir los restos de Liliana. Un par de años después pasó lo mismo con los restos de José Cassino, hermano de Teresita, que fueron encontrados en tumbas comunes que había en otro cementerio”, señala Liliana.
Otro hecho importante se dio en 2008 y fue el encuentro del nieto de Nilda López de Cagnola, hijo de Liliana Pereyra y Eduardo Cagnola, que luego de su apropiación pasó su infancia en Arrecifes.

“También pudieron recuperarse los restos de Marta Claverie, de Castilla, allá por 2005, cuando supimos que esa localidad tenía una desaparecida, que había tenido dos hijas, que fueron criadas por la abuela en Castilla y hoy viven en Mercedes”, dice Carnaghi.
“También fue un hecho relevante haber podido poner las fotos de los desaparecidos en el Concejo Deliberante. Además, lo más significativo que creo yo que pasó en este tiempo fue haber podido poner los nombres de ellos en calles de Chacabuco. Eso fue muy significativo. Siempre quisimos y tuvimos el deseo de poder hacerlo, y desde el Municipio nos habían propuesto varios lugares, pero en diferentes ubicaciones de la ciudad, y nosotros queríamos que estén todos juntos en el mismo sector, lo que finalmente se logró”, añade Cassino.
“No es negacionismo, sino complicidad”
Consultadas acerca de si el trabajo por la memoria, la verdad y la justicia era más difícil en el momento en que surgió la Comisión o ahora, la respuesta la da Pregal.
“Son distintas etapas, aunque también en aquel momento había gobiernos neoliberales. En 2001 se vivió una etapa muy difícil, porque el país estaba colapsado. Hoy nos toca cumplir 25 años también con un gobierno neoliberal en el que se sostienen ciertas ideas que nosotros ya las hemos analizado bastante y a esta altura creemos que no es negacionismo, sino complicidad. Lo creemos porque a esta altura de todo el trabajo realizado por las Madres, las Abuelas y todos los organismos a lo largo de los años dejó en claro que esto fue terrorismo de Esado, que fue una masacre para imponer un plan económico”, dice.
“O sea que ha sido difícil en todas las etapas, salvo en el momento en que se declara a los derechos humanos como política de Estado. En esos momentos tuvimos un acompañamiento del Estado y a nivel justicia, porque al anularse las leyes de Obediencia Debida y Punto Final se pudieron llevar adelante los juicios a alrededor de 200 represores, que fueron condenados a varias cadenas perpetuas, como el caso de Etchecolaz, que tenía acumuladas varias cadenas perpetuas, lo mismo que Videla. Todo eso pasó en esta etapa que señalamos como una de las favorables, en la que también se pudo divulgar y hacer conocer a la sociedad lo que había pasado, que en el principio fue muy negado, porque la dictadura se ocupó de hacerlo todo clandestinamente”.
“Todo ha sido muy difícil, muy dificultoso, siempre remando contra poderes muy fuertes y con momentos más favorables y otros más difíciles. Así hemos transcurrido estos 25 años, sobre lo cual no puede hacerse un balance final, porque esto continúa. Creemos que así como las Madres y las Abuelas están viejitas y se están yendo, y hay un recambio de generaciones, lo mismo está pasando con nosotras, que todavía tenemos un tiempo, pero, en definitiva, este trabajo que hemos venido desarrollando es para que haya continuidad”, concluye.