Carta abierta de la vecina Adriana Castillo
Como compañera de vida de Antonio Fiorino, a quien todos conocían como Toni, siento la necesidad y la responsabilidad de decir públicamente lo que ocurrió y lo que muchos prefieren olvidar.
Toni murió en un contexto que pudo haberse evitado. Durante seis años, todos los días, realizó denuncias por el problema de las motos en nuestra zona. Vivimos en las inmediaciones de Ruta 7, en la zona conocida como lo de Trota, un lugar donde durante mucho tiempo fue imposible descansar por las noches debido al descontrol del tránsito y las motos.
Toni fue innumerables veces a reclamar. Fue a denunciar, a pedir controles, a solicitar presencia policial y decisiones políticas que ordenaran el tránsito. Durante años la respuesta fue siempre la misma: mirar para otro lado.
La noche del hecho, Toni salió a pedirles a los chicos de las motos algo tan simple como dejar descansar a los vecinos. Uno de ellos le faltó el respeto. Toni, como siempre hacía cuando veía una injusticia, decidió ir a la comisaría a realizar la denuncia. Camino a la comisaría tuvo el accidente.
Cuando llegó al hospital le dijeron que no tenía nada, pero él ya no estaba en tiempo ni espacio. Tardaron 14 horas en realizarle una tomografía, que finalmente mostró otra realidad. Todo ocurrió en plena pandemia, cuando las familias ni siquiera podíamos estar cerca de nuestros seres queridos para acompañarlos o exigir respuestas.
Durante ese tiempo también quedó en evidencia la falta de ambulancias y la desorganización en el hospital, demostrando una clara negligencia en la atención desde el momento en que Toni ingresó.
Pero el problema empieza mucho antes.
Hoy escucho con asombro a concejales de la UCR, el PRO y La Libertad Avanza, como Martínez, Recondo, Zarkovich, Orsini, Herrera y otros, hablar del problema del tránsito y de las motos, cuando durante años dieron vuelta la cara.
En aquel momento, el entonces intendente Dr. Víctor Aiola tomó la decisión política de que las motos se fueran hacia la ruta para que no molestaran en el centro, es decir, que el problema simplemente se trasladara fuera de la vista, en lugar de resolverlo. Nunca hubo una verdadera decisión de ordenar el tránsito; la decisión fue solamente que la gente no se quejara en el centro.
Después del accidente de Toni realizamos una denuncia en Asuntos Internos, porque la policía nunca aparecía en el lugar pese a los reclamos constantes. Allí mismo se informó que era una decisión política que la policía no estuviera en el centro, para evitar conflictos con la gente.
Más allá de mis diferencias o de mi bandera política —que muchos conocen desde el primer día de la pandemia— siempre me puse a disposición de la gestión del Dr. Aiola cuando se trató de ayudar a nuestra comunidad. Durante la pandemia realicé cientos de donaciones para el hospital, y aún hoy sigo colaborando porque sé que la salud atraviesa momentos difíciles.
Por eso resulta aún más doloroso escuchar a algunos concejales que hoy se quejan por $10.000, cuando en momentos críticos lo importante era ayudar. Ese tipo de actitudes demuestra una enorme falta de sensibilidad y de compromiso con los demás.
A los concejales de la oposición de la UCR, el PRO y La Libertad Avanza les digo con respeto pero con firmeza: tengan memoria. Durante años decidieron abandonar el tránsito y mirar hacia otro lado con el hospital.
Por respeto a Toni, por respeto a su lucha de seis años denunciando lo que estaba pasando, y por respeto a los vecinos que seguimos viviendo esta realidad, lo mínimo que deberían hacer hoy es llamarse a silencio.
Porque cuando hubo que actuar, no lo hicieron.